Mundo

Caravana de migrantes hondureños llega a México en su marcha a EEUU. Trump amenaza con enviar tropas a la frontera para reprimirlos

20 de octubre 2018.

Miles de migrantes hondureños que salieron en caravana de su país superaron este viernes un bloqueo de policías y militares en la frontera guatemalteca de Tecún Umán y lograron su objetivo de cruzar a México, en su intento por llegar a Estados Unidos.

Los migrantes, que huyen de la pobreza y violencia en su país gobernado por el derechista Juan Orlando Hernández,, continúan firmes en su empeño por llegar a Estados Unidos pese a las amenazas, del magnate que gobierna la nación norteamericana, de cerrar la frontera sur con México y de cortar las ayudas económicas a Honduras, El Salvador y Guatemala.

Luego de ingresar a suelo guatemalteco y llegar a la zona fronteriza con México, los migrantes se toparon con una fuerte presencia de agentes de seguridad en ambos lados. Después de horas de tensión y un sofocante calor, una multitud acabó sobrepasando el primer cordón policial guatemalteco y cruzando hasta un puente que une ambos países ante la mirada de los agentes. Hubo jaloneos y empujones con las fuerzas de seguridad. Los policías lanzaron gases lacrimógenos, los inmigrantes, piedras.

“Yo quiero llegar a Estados Unidos para trabajar y poder pagar un marcapasos que necesita mi madre”, cuenta entre lágrimas uno de los migrantes que está al frente de las rejas que les impedía la entrada a México.” ¡México, por humanidad, déjanos pasar, no nos trates como a ti te tratan los EE.UU.!”, gritaba con una voz que iba entre la rabia y la desesperación un hombre trepado en las rejas.

“La vida allá es muy difícil. Es muy duro ver a mis hermanos diciéndole a mi mamá que tienen hambre y ella diciéndoles que no tiene nada que les pueda dar”. Dayana Ávila, de 24 años, es una de los miles de migrantes hondureñas que va camino a EEUU.

Valla entre México y Guatemala

Valla entre México y Guatemala. Foto:EPA

Al pasar esa primera barrera, los migrantes “se quedaron varados” en el puente sobre el río Suchiate, que marca la frontera occidental entre ambos países, informó la corresponsal de BBC Mundo, Ana Gabriela Rojas, “Algunos, los hombres más jóvenes, se tiraron del puente desde varios metros de altura. Cayeron al río y fueron rescatados por balseros. El caudal del río está crecido por las últimas lluvias, pero aún así no es demasiado profundo”, explicó la corresponsal.

Cantando el himno de Honduras y levantando a sus hijos en brazos, muchos migrantes solicitaban el paso a las autoridades migratorias mexicanas. Algunos de ellos lanzaron piedras y varias personas resultaron heridas. El comisionado general de la Policía Federal de México, Manelich Castilla, pidió a través de un megáfono que “desistan de las agresiones” para proceder a un “ingreso ordenado”. El comisionado general de la Policía Federal de México informó posteriormente que se había restablecido el orden en el puente y que se comenzaría a ingresar a los migrantes de forma ordenada, informó la agencia Reuters.

caravana

Vista aérea del puente al que llegó la caravana. Foto:AFP.Getty Images

Miles de migrantes

AFP.

Los migrantes abarrotaron el puente que sirve de frontera.

Reuters.

Los migrantes abarrotaron el puente que sirve de paso fronterizo.

AFP

Voy feliz, no vamos haciendo nada malo, solo queremos trabajo”, dijo a la AFP una mujer que llevaba de la mano a una pequeña niña en medio de la marcha masiva que ingresó por el puente internacional que une Guatemala con México. Los hondureños superaron una barrera de decenas de policías antidisturbios y militares que se apostaron con vehículos blindados. También lograron abrir y doblar una valla metálica que impedía el paso hacia la frontera.

Desde la localidad de San Pedro Sula, zona al norte del país centroamericano, los hondureños iniciaron, el pasado sábado 13 de octubre, una ruta hacia EE UU para solicitar asilo alegando razones de seguridad.  Desde el primer momento, el secretario de Estado Mike Pompeo advirtió de que no se les recibiría.

Valla entre México y Guatemala

Un migrante hondureño protege a su hijo después que se sucitaran enfrentamientos entre cuerpos de seguridad mexicanos y guatemaltecos contra migrantes hondureños. Foto:Reuters.

Miles y miles de dramas personales se agolparonel viernes en Tecún Uman, en la frontera entre México y Guatemala, Cada migrante tiene una historia y la mayoría es dramática.“En Honduras tememos: morir de hambre o asesinados por las maras. Por eso, cuando oí de la caravana de migrantes, me atreví a dejarlo todo”. Antonio García es uno de los miles de hondureños que ha emprendido la marcha en un intento de llegar a Estados Unidos.

“Solo queremos un trabajo. Es lo único que pedimos. Somos gente de bien, pero en nuestro país no hay oportunidades“, dice una mujer con tres hijos que prefiere no dar su nombre. Dice que en Honduras no encuentra trabajo. “Además, lo poco que uno gana está siempre en riesgo de ser arrebatado por las maras, si no es que te matan. A mí me asesinaron ya a un hermano”.

Donald Trump amenaza con enviar tropas a la frotera con México para reprimir la caravana de migrantes hondureños

El martes el mandatario de la máxima potencia mundial subió el tono. Trump informó a través de Twitter que si el gobierno de Honduras no detenía a su gente iba a cortar las ayudas económicas “con efecto inmediato”. Más tarde, la amenaza ya corría para Guatemala y El Salvador. El posible castigo es sorprendente dado que el objetivo de esas ayudas es precisamente mejorar las condiciones laborales y de seguridad para que los ciudadanos no decidan emigrar. “Los Estados Unidos han informado enérgicamente al Presidente de Honduras de que si la gran caravana de personas que se dirige a los Estados Unidos no se detiene y regresa a Honduras, ¡ no se dará más dinero ni ayuda a Honduras, con efecto inmediato!” afirmó Donald Trump.

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, reveló que había hablado con el mandatario hondureño, Juan Orlando Hernández, sobre la caravana de miles de migrantes hondureños indocumentados, que partió el sábado del norte de Honduras y continuaba su travesía por Guatemala y México.

“Le transmití un mensaje fuerte de @POTUS (el presidente estadounidense, Donald Trump): No habrá más ayuda si la caravana no se detiene. Le dije que Estados Unidos no tolerará esta flagrante falta de consideración hacia nuestra frontera y nuestra soberanía”, escribió el vicepresidente Pence en Twitter.

Los cancilleres y vicecancilleres de los tres países se reunieron este miércoles en Tegucigalpa para analizar la crisis migratoria, con la participación de un enviado especial del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador. México, en un intento por controlar la crisis, ha movilizado a decenas de policías a lo largo del río Suchiate, la frontera natural entre ambos países para deportar a los inmigrantes irregulares.

Pero eso no es suficiente para Trump, que este jueves le arrojó a su vecino el golpe más fuerte: “Además de detener todos los pagos a estos países, que parecen no tener casi ningún control sobre su población, debo pedir a México que detenga este avance, y si no lo logra, llamaré a los militares ¡y CERRARÉ NUESTRA FRONTERA SUR!”. Enseguida amenazó con anular el tratado comercial que tardaron tres meses en alcanzar para reemplazar al TLC.

Trump enmarcó en las próximas elecciones parlamentarias de noviembre, la movilización de la caravana de migrantes que se dirigen a EEUU, el magnate republicano responsabiliza al partido democrata de los hechos “Estoy viendo cómo el Partido Demócrata permite (porque quieren las Fronteras Abiertas y las leyes débiles existentes) el asalto a nuestro país por parte de Guatemala, Honduras y El Salvador, cuyos líderes están haciendo poco para detener este gran flujo de personas, INCLUIDOS MUCHOS CRIMINALES”.

El vipresidente, Mike Pence también telefoneó al presidente de Guatemala, Jimmy Morales, y afirmó que Estados Unidos espera que los países de la región “hagan todo lo que puedan” para frenar la caravana de migrantes; “Reiteré (en la conversación con Morales) el mensaje del presidente: ¡No habrá más ayuda si no se detiene (la caravana)!”, afirmó Pence.

Bajo la Administración Trump, Estados Unidos ha dejado claro que los países que reciban asistencia de Estados Unidos deberían apoyar los intereses de la Casa Blanca. Según la última propuesta de presupuesto del Departamento de Estado, Estados Unidos planea entregar a Honduras, gobernada por Juan Orlando Hernández, casi 66 millones de dólares en el año fiscal 2019, que incluyen 65 millones en asistencia económica y 750.000 dólares para la formación de militares.

La caravana y las amenazas llegan a menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 6 de noviembre, donde los republicanos se juegan mantener la mayoría en el Congreso. Trump ha instado a sus compañeros de partido a que hagan de la inmigración un tema central en las últimas semanas de campaña y a que culpen a los demócratas por no haber aprobado una ley de inmigración más estricta. Una ley, aprobada en los últimos días del Gobierno del republicano George W. Bush, impide la deportación inmediata de menores indocumentados que no sean de Canadá o México.

Dayana Ávila, de 24 años, es una de los miles de migrantes centroamericanos que caminan en caravana para intentar ingresar a Estados Unidos. ¿Qué lleva a alguien a emprender esta dura travesía? Esta es su historia contada por ella misma desde Ciudad Hidalgo en México, donde se prepara para continuar su camino hacia la frontera.

“Salimos desde San Pedro Sula en Honduras hace 5 días. Hemos caminado hasta 8 horas de seguido. Hacemos paradas de 4 horas y seguimos. Vine con mi padre y el esposo de una tía. Mi papá se quedó atrás porque a mi dieron un jalón (un aventón) en Ciudad de Guatemala. Él me dijo que lo tomara porque la caminata estaba siendo muy dura. Desde ayer no se de él, espero volver a encontrarlo porque si no, no sé qué voy a hacer”.

“A medida que avanza una caravana de migrantes hondureños hacia Estados Unidos, también se eleva el tono de las amenazas de Donald Trump. El presidente estadounidense recurrió este jueves su artillería más pesada y amenazó a México con enviar a las tropas militares a la frontera y cerrarla. Salí de casa con 200 lempiras (US$8) y ya me los gasté. En Honduras no consigo trabajo. Solo estudié hasta sexto grado. Vivo con mi padre que es albañil, mis 9 hermanos y mi mamá, que vende tortillas. A veces la ayudo con el negocio”.

“La vida allá es muy difícil. Es muy duro ver a mis hermanos diciéndole a mi mamá que tienen hambre y ella diciéndoles que no tiene nada que les pueda dar”. “Tengo un hijo. Se llama Aarón y tiene 3 años. No lo traje, mi mamá se quedó cuidándolo”.

“Yo no estoy casada. Quedé embarazada porque unos mareros (pandilleros) me violaron.  Eran varios, estaban armados. Me llevaron a un monte, me violaron y me dejaron casi muerta. Nunca lo denuncié porque me dijeron que si iba a la policía me mataban a mí y a mi familia. Luego de que me violaron me amenazaban constantemente. Me tocaba esconderme. Una vez me tocó estar 12 días en una montaña”.

“Un día que fue al hospital me dijeron que estaba embarazada. Mi hijo nació con epilepsia y le recetaron unas pastillas que tiene que tomar de por vida. Cuando le pega la epilepsia él se cae y se golpea. Ayer que hablé con mi mamá me dijo que el niño se había golpeado. El tratamiento cuesta unas 5.000 lempiras mensuales (US$200). Yo no tengo manera de pagar ese dinero. Durante un tiempo trabajé en la cocina de un restaurante y me pagaban 6.000 lempiras (US$250), eso no es ni siquiera el salario mínimo en Honduras. Desde que salí de ahí no he podido volver a trabajar”.

“Por eso me vine en la caravana, porque no voy a dejar que mi niño se muera. Ayer que hablé con mi mamá me dijo que el niño se había golpeado. El tratamiento cuesta unas 5.000 lempiras mensuales (US$200). Yo no tengo manera de pagar ese dinero. Durante un tiempo trabajé en la cocina de un restaurante y me pagaban 6.000 lempiras (US$250), eso no es ni siquiera el salario mínimo en Honduras. Desde que salí de ahí no he podido volver a trabajar”. “Por eso me vine en la caravana, porque no voy a dejar que mi niño se muera”.

“Si no le doy esas pastillas se me va a morir el niño. Si llego hasta Estados Unidos quizás tenga una oportunidad de traerlo para que lo vean los médicos. A él tienen que hacerle una operación en la cabeza que solo se hace en Estados Unidos. Aunque sea producto de una violación tengo que amarlo porque es mi hijo, salió dentro de mí. No voy a dejar que se me muera la cría. Así que al verlo sufrir, con el dolor de madre tuve que irme. Ahora estamos esperando que mi padre y los demás que quedaron atrás se unan a nosotros para continuar el camino en grupo. Esperemos que todas las personas que vienen puedan cruzar, que este sacrificio no quede en vano”.

Andrés Pérez.

Con información de AFP/ Reuters/ BBC MUNDO/ RT/ Telesur/Público/EL PAIS.

COMENTARIOS EL JOJOTO
Al inicio
A %d blogueros les gusta esto: