FOTOGRAFÍAS DE LA HISTORIA

Fotografías de la Historia: Bill y Hillary Clinton en Venezuela, octubre 1997; “Todo esta chévere en Caracas, todo esta chévere en Venezuela”

17 de octubre 2018.

Octubre del año 1997, la gráfica corresponde a la visita del presidente de los Estados Unidos, William (Bill) Jefferson Clinton y su esposa Hillary a Venezuela, la fotografía inmortaliza el momento en el cual, acompañados por el Presidente de Venezuela, Dr. Rafael Caldera, la pareja presidencial norteamericana sale del Panteón Nacional donde habían rendido una ofrenda floral al Padre de la Patria, El Libertador Simón Bolívar.

Durante la visita del mandatario norteamericano a Venezuela, comprendida entre el 13 y 14 de octubre de 1997, Bill Clinton y Rafael Caldera firmaron acuerdos bilaterales, entre los que destacaban la lucha antidrogas, cooperación energética, aduanas y asistencia en materia penal. Durante aquella visita el presidente Clinton enunció de forma jocosa en español “Todo está chévere en Caracas, Todo está Chévere en Venezuela”.

La visita del Clinton fue un espaldarazo al sistema democrático venezolano, que había logrado superar un alzamiento popular (el Caracazo en febrero de 1989), dos intentos de golpe militar (febrero y noviembre de 1992) y la destitución de un presidente (Carlos Andrés Pérez, mayo de 1993).

Clinton emprendía una gira por Venezuela, Brasil y Argentina, los tres países suramericanos, que de algún modo lideraban los bloques de integración subregional (Mercosur y Comunidad Andina), para hilvanar el tejido político del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (Alca).

“Todo está chévere en Caracas, Todo está chévere en Venezuela”, la frase no cayó muy bien en la masa de los venezolanos, quienes padecían las consecuencias de haber estado durante dieciocho meses bajo un régimen de ajustes recetados por el FMI y aplicado por la Administración Caldera, para afrontar una sostenida crisis fianciera que venía mermando aceleradamente la calidad de vida de los habitantes de la nación suramericana, la población venezolana estaba siendo afectada por una inflación de 103,2% al cierre de 1996 y de 22% acumulada a septiembre de 1997; con un desempleo del 12,5 puntos porcentuales y una caída del consumo de alimentos básicos del 40%.

Clinton suscribió en Caracas un acuerdo de cooperación energética que amplía el firmado en 1980 entre ambas naciones. El acuerdo promueve la producción de energía limpia que cuide el medio ambiente y fomenta las inversiones energéticas de los Estados Unidos, pues serán determinantes para los esfuerzos venezolanos de expandir su industria petrolera y modernizar la economía, según dijo el secretario de Energía venezolano, Federico Peña.Para Venezuela es importante el capital y la tecnología de los Estados Unidos para duplicar su producción actual de 3,4 millones de barriles diarios, lo cual va a requerir inversiones del orden de 30.000 millones de dólares en los próximos años. Otro acuerdo importante para Venezuela es el antidrogas.La secretaria de Estado, Madeleine Albright, y el canciller, Miguel Angel Burelli Rivas, firmaron ante los mandatarios la Alianza Estratégica contra las Drogas, que establece cooperación en la prevención y lucha contra este flagelo con intercambio directo de información, capacitación y asistencia.

El presidente de los Estados Unidos expresó palabras de elogio al Presidente Rafael Caldera y a la sociedad venezolana, “Otros países del hemisferio han seguido el camino que ustedes han trazado. Venezuela es un centro mundial de energía. Sí, por supuesto, energía de petróleo, pero también la energía que da la paz, la energía que da la libertad, la democracia, la prosperidad. Las Américas han sido bendecidas por nuestra asociación y se han convertido ustedes en el principal proveedor extranjero de petróleo para los Estados Unidos, pero también de grandes jugadores de béisbol”. “Estados Unidos está orgulloso de su asociación con Venezuela, que va desde la fe en la democracia y la voluntad de combatir el crimen y la corrupción, hasta el desarrollo energético y la protección del medioambiente, la música y el beisbol”. “En la cumbre de las Américas en Miami nuestras naciones se comprometieron a crear un área de libre comercio para el 2005, uniendo las energías creativas de 800 millones de habitantes desde Alaska a la Argentina. Vamos a derrumbar las barreras del pasado y vamos a abrir las puertas al siglo XXI”.

El diario El Clarín reseñaba:Todo está chévere (bien), en Caracas. Todo está chévere en Venezuela”. Con esta inesperada frase en español, Bill Clinton clausuró ayer su visita de 23 horas a Venezuela frente al Panteón Nacional, donde banderas tricolores de unos diez metros de altura, colocadas en forma de muralla, le impidieron ver las humildes viviendas que rodean el monumento.Sus últimas horas en Caracas antes de partir hacia Brasilia aclararon uno de los objetivos principales de la gira suramericana del presidente de los Estados Unidos: buscar apoyo para la futura creación de una zona de libre comercio hemisférica, prevista para el 2005.El mandatario de los Estados Unidos vendió bien en Caracas su proyecto integracionista de las Américas, además de consolidar su presencia en Venezuela suscribiendo los acuerdos más importantes, como el energético y el antidrogas.

El diario El País reseñó: El presidente estadounidense, Bill Clinton, llegó ayer a la leal Venezuela, primer abastecedor de petróleo de Estados Unidos aún en circustancias históricas comprometidas, en el arranque de una gira de seis días, primera de su presidencia por América del Sur, que continúa en Brasil y Argentina y cuyo principal objetivo es abrir nuevos mercados y evitar que la Unión Europea y otros competidores cierren el paso a las inversiones y exportaciones norteamericanas en una región de grandes posibilidades económicas e inmersa en un ambicioso programa de privatizaciones. “En el siglo XXI las Américas serán un modelo para el mundo con democracia y mercados abiertos”, declaró a su llegada al aeropuerto La Carlota de Caracas. El presidente destacó la histórica amistad con Venezuela, país con el que comparte, dijo, “la democracia, el desarrollo energético, la música y el béisbol”.

Sin sobresaltos, apenas algunos graffitis en los campus -“Clinton sal de la tierra de Bolívar”, o “de Colón a Clinton la misma invasión”-, Bill Clinton, aterrizó en Caracas con directores de compañías petroleras y un nutrido equipo de ministros, asesores en la lucha contra el narcotráfico, relaciones exteriores o legales o medio ambiente. Se alojó en una suite con jacuzzi del Hilton, a 1.300 dólares la noche (200.000 pesetas), y su presencia no despertó entre los seis millones de caraqueños, la mitad en los cerros de chabolas, el interés de los viajes presidenciales anteriores: John Fitzgerald Kennedy, (1961), James Carter (1978) y George Bush (1990). Tampoco la pasión suscitada por el vicepresidente Richard Nixon, que arribó durante la efervescencia revolucionaria de 1958, y fue escupido y abucheado de tal manera que el Pentágono despachó al mar Caribe una flotilla para advertir de que con el imperio no se juega, ni menos se le agrede a tomatazos.

cortesía de AP y Venevisión dejamos dos videos de aquella visita:

Rortz.

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