Historia

14 de octubre de 1813: Se le confiere el título de Libertador a Simón Bolívar

14 de octubre 2018.

Hace 205 años, un 14 de octubre de 1813 la Municipalidad de Caracas, le confirió el título de Libertador de Venezuela y Capitán de los Ejércitos, al padre de la patria Simón Bolívar luego de obtener un épico triunfo en la epopeya de la Campaña Admirable

La Campaña Admirable fue una acción militar enmarcada dentro de la guerra de independencia de Venezuela. Fue comandada por Simón Bolívar y consiguió la emancipación del occidente de Venezuela, integrado en aquel entonces por las provincias de Mérida, Barinas, Trujillo y Caracas. Estos éxitos, junto con los obtenidos en oriente por Santiago Mariño, darían origen a la conformación de la Segunda República de Venezuela.

Los héroes se crecen en las dificultades, y así lo demostró Bolívar cuando decidió insurgir desde la Nueva Granada a Venezuela; por el oeste, lanzándose una lucha temeraria, realmente admirable; enfrentándose a los realistas cuyas fuerzas eran muy superiores.

Bolívar tuvo que demostrar que sabía comandar tropas y ganar batallas, desde Cartagena se dirigió al río Magdalena, allí comienza la “Campaña Admirable”, logra conquistar los pueblos situados en las márgenes del río, su ejército crece con voluntarios; se desvía a Cúcuta y entra en San Antonio del Táchira. Posteriormente regresa a Cúcuta y pide licencia al Congreso Neogranadino para invadir a Venezuela, oficiales muy valiosos deciden seguirlo en esta importante empresa, entre ellos destacan Urdaneta, Ricaute y Girardot.

Contaba Bolívar con 800 hombres organizados en 2 divisiones; la de vanguardia, bajo el mando del teniente coronel Atanasio Girardot, con el apoyo del mayor Luciano D’Elhuyar como segundo comandante; y en la retaguardia estaba a cargo del coronel José Félix Ribas como comandante, José Tejada jefe de artillería y del mayor Rafael Urdaneta como mayor general, en sustitución del coronel Manuel del Castillo y Rada había sido nombrado segundo comandante del Ejército el brigadier Joaquín Ricaurte, quien se incorporó en la campaña al año siguiente.

El Congreso le otorga el permiso y el 2 de abril de 1813 su blanco corcel se encuentra pisando territorio venezolano, logra dominar La Grita, San Cristóbal y Mérida, la sangre humana riega nuevamente la tierra, los realistas atacarán cruelmente, Bolívar está al tanto de ello, y reconoce que resulta estúpido ser blando cuando el enemigo usa tortura y crueldad, finalmente demostrará que viene decidido a liberar su Patria.

En Merida, Simón Bolívar, recibió ayuda en dinero y suministros, además de la incorporación de 500 hombres, el 23 de mayo de 1813 fue reconocido por el pueblo de Mérida como El Libertador, tras liderar los caminos y victorias de la Campaña Admirable, una estrategia con la cual Bolívar consiguió liberar al occidente del país del yugo español y abrir el camino para la fundación de la Segunda República. “Gloria al Ejército Libertador y gloria a Venezuela que os dio el ser, a vos, ciudadano general Bolívar. ¡Que vuestra mano incansable siga victoriosa, destrozando las cadenas de los redimidos y digan un día, Bolívar vengó vuestros agravios!”, fueron las palabras que recibió Bolívar de la asamblea popular merideña

Desde Mérida, Bolívar se puso al tanto de la ubicación y magnitud de las fuerzas realistas que operaban en Barinas y Trujillo, comprende nuestro héroe que debía actuar con rapidez a fin de evitar la reunión y fortalecimiento de las fuerzas españolas. Ordenó a la vanguardia comandada por Atanasio Girardot que llevase a cabo la limpieza de la provincia de Trujillo.

El 3 de junio en horas de la tarde, desalojaron al coronel Ramón Correa de la posición de Ponomesa (Edo. Trujillo) en la cual el jefe realista tenía 200 hombres. Este triunfo permitió a Girardot la ocupación de dicha plaza el 9 de junio, allí la voz de Bolívar vuelve a retumbar en los confines de Venezuela, dictó el 15 de junio de 1813 el célebre Decreto de Guerra a Muerte:

“Todo español que no conspire contra la tiranía a favor de la justa causa por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo y castigado como traidor a la Patria y en consecuencia, irremisiblemente pasado por las armas (…) Y vosotros, americanos, que el error o la perfidia os ha extraviado de la senda de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos (…) Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América..”

Es una proclama muy dura, pero a su vez necesaria en la agitada Venezuela, pues por un lado la derrota de Napoleón produjo el retorno del Rey español, alentando a quienes todavía defendían el modo de vida colonial, pero a su vez demostró a los esclavos, pardos y mestizos que sus vidas no sufrirían mejoría alguna con un Gobierno peninsular.

Bandera de la Guerra a Muerte.

A pesar de haber sido Bolívar el autor del decreto de guerra sin cuartel, en ocasiones consideró la posibilidad de la derogar dicho instrumento. Ejemplo de ello es su proclama de Ocumare del 6 de julio de 1816, en la cual expresó: “…La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonamos a los que se rindan, aunque sean españoles. Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla”; esto es un signo claro de querer humanizar la contienda militar.

El 28 de junio de 1813 salió Bolívar de Trujillo con rumbo a Barinas, donde el jefe realista Antonio Tíscar tenía una fuerza cercana a los 2000 hombres. El 1 de julio hizo su entrada en la ciudad de Guanare, la cual había sido abandonada por los relistas al tener conocimiento del avance de las fuerzas de Bolívar.

Por instrucciones de Bolívar, Ribas marchó sobre El Tocuyo y Barquisimeto, a fin de enfrentar un contingente realista que avanzaba en esa dirección. El 18 de julio tomó posesión de El Tocuyo y 2 días después siguió a Barquisimeto.

Batalla de Los Horcones: 22 de julio de 1813 las fuerzas patriotas derrotan a los españoles. Los generales Jacinto Lara y Florencio Jiménez participaron en esta batalla. Para la época en que se llevó a cabo este encuentro, el sitio pertenecía al Municipio Concepción del Distrito Barquisimeto, hoy en día llamado Iribarren. Esta acción fue ganada por los Patriotas al mando de José Félix Ribas y Jacinto Lara, a los Realistas mandados por el comandante Francisco Oberto, quien se movió a este lugar y escogió posiciones para esperar la columna de Ribas. Fue un ataque rápido y decidido, que lo hizo dueño de la artillería y obtuvo un poco más de 500 hombres. Un completo triunfo sobre el enemigo que contaba con un número superior de hombres, quedando en su poder todo el material médico de transporte y más de 300 prisioneros.

El 26 de julio Bolívar llegó a San Carlos, el coronel realista Julián Izquierdo comandante de las fuerzas que guarnecían esta ciudad, al tener conocimiento del avance de Bolívar y de la derrota de Oberto en Los Horcones (Barquisimeto), decidió replegar sus tropas hacia Valencia, lo cual fue impedido por una contraorden de Domingo Monteverde, quien le ordenó regresar a San Carlos.

El 29 de julio Bolívar se entera de la presencia del coronel Izquierdo en Tinaquillo, ante lo cual va a su encuentro, Bolívar atacó con su infantería al frente y la caballería al ala derecha, Izquierdo fue neutralizado.

La batalla de Taguanes tuvo lugar en las llanuras de Cojedes el 31 de julio de 1813. La acción bélica fue dirigida por Simón Bolívar para cerrar la Campaña Admirable antes de hacer su entrada triunfal en Caracas. El general Rafael Urdaneta lo acompañaba. Bolívar escribió: “El 31, bien temprano me puse en marcha y a las dos horas de jornada recibí aviso del combate de nuestra descubierta, en que me dice que el enemigo, en número de más de mil hombres, venia al encuentro y que se hallaba al frente de él en la sabanas de Los Pegones.

Forcé mis marchas y cuando llegue allí, el enemigo, acobardado con la sola presencia de nuestros cazadores, se retiraba. Di orden para que lo persiguiesen nuestra caballería, que inmediatamente obedeció y cargó sobre él; pero cuando llegó a la sabana de los Taguanes, lo hallo formando en batalla y fue preciso que guardándose a la infantería; llegó esta, dispuse el campo y viendo que el enemigo marchaba sobre nosotros, determiné irlo a recibir, ordene marcharse de frente la infantería y que la caballería…

Entonces la intrepidez de nuestras tropas produjo en las españolas el pavor, inmediatamente emprendieron su retirada ordenada y la sostuvieron por espacio de seis horas hasta que viendo que nuestra caballería casi lo cortaba, se introdujo el desorden, empezó la disolución, y a las dos horas de persecución ya teníamos a más de doscientos prisioneros, porción de fusiles, cartucheras, pertrechos, que dejaban en el campo.

Toda la tarde duró la acción, en que murieron muchos españoles, entre ellos seis de sus mejores oficiales, uno de estos el comandante Izquierdo; perdieron toda su infantería, que quedó dispersa por los bosques, o prisioneros, o pasado a nosotros pidiendo asegurar que no escapo ningún infante. De este modo he destruido los miserables estos que mantenían el poder tirano de los españoles en la Provincia de Caracas, siendo mucho de extrañar que no hubiésemos tenido por nuestra parte otra perdida que la herida leve de un soldado..”

El 2 de agosto Simón Bolívar marcha a Valencia, mientras que el coronel Ribas había quedado en San Carlos como comandante de dicha plaza. Días después Bolívar marcha hacia La Victoria (Aragua) donde el 4 de agosto acepta la capitulación que le propuso el gobierno español. Finalmente, el 6 de agosto de 1813 entró triunfalmente a Caracas el ejército comandado por el brigadier Simón Bolívar; había culminado exitosamente la Campaña Admirable.

Infografía: David Leonet. Memorias de Venezuela

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Cristobalo Mendoza, Gobernador de Caracas.

Todo era nuevamente alegría y celebración, las campañas repican sonidos de libertad. Es así como en medio de vítores y consignas de un pueblo que lo alentaba en su proceder, entró Simón Bolívar a la Iglesia de San Francisco de Caracas el 14 de octubre de 1813, para recibir de manos del gobernador de la ciudad, Cristóbal Mendoza, el título de Libertador y Capitán General de los Ejércitos.

El acto en la Iglesia de San Francisco de Caracas se llevó a cabo en presencia de civiles y militares, que ya conocían la labor de Bolívar, el hombre que defendía de manera ferviente la libertad de los pueblos latinoamericanos. “Capitán General de los Ejércitos de Venezuela, vivo y efectivo, y con el sobrenombre de Libertador. Es un don que le consagra la patria a un hijo tan benemérito”, le expresó el Gobernador Cristobal Mendoza a Bolívar esa tarde de octubre, durante el desarrollo de la proclamación.

El ahora Libertador manifestó “Me aclaman capitán de todos los imperios de la tierra. Libertador de Venezuela, título más glorioso y satisfactorio para mí, que el centro de todos los imperios del universo”. Bolívar siempre sintió mucho orgullo de aquel titulo. Pocos días después de recibirlo escribió: “Libertador de Venezuela: el título más glorioso y satisfactorio para mí que el cetro de todos los imperios de la Tierra…”.

El 18 de octubre El Libertador escribió una misiva agradeciendo a la Municipalidad el honor concedido:

“Señores de la Ilustre Municipalidad.

Señores: La diputación de vuestras señorías, me ha presentado el acta de 14 del corriente, que a nombre de los pueblos me transmiten vuestras señorías como la debida recompensa a las victorias que he conseguido, y han dado la libertad a mi patria.

He tenido, es verdad, el honor de conducir en el campo de batalla, soldados valientes, jefes impertérritos y peritos, bastantes por sí solos a haber realizado la empresa memorable que felizmente han terminado nuestras armas. Vuestras señorías me aclaman Capitán General de los Ejércitos y Libertador de Venezuela: título más glorioso y satisfactorio para mí, que el cetro de todos los imperios de la tierra; pero vuestras señorías deben considerar que el Congreso de la Nueva Granada, el mariscal de campo José Félix Ribas, el coronel Atanasio Girardot, el brigadier Rafael Urdaneta, el comandante D’Eluyar, el comandante Elías y los demás oficiales y tropas son verdaderamente estos ilustres libertadores. Ellos, señores, y no yo, merecen las recompensas con que a nombre de los pueblos quieren premiar vuestras señorías en mí, servicios que éstos han hecho.

El honor que se me hace es tan superior a mi mérito, que no puedo contemplarle sin confusión. El Congreso de la Nueva Granada confió a mis débiles esfuerzos el restablecimiento de nuestra República. Yo he puesto de mi parte el celo; ningún peligro me ha detenido. Si esto puede darme lugar entre los ciudadanos de nuestra nación, los felices resultados de la campaña que han dirigido mis órdenes, es un digno galardón de estos servicios, que todos los soldados del ejército han prestado igualmente bajo las banderas republicanas.

Penetrado de gratitud he leído el acta generosa en que me aclaman, sin embargo, Capitán General de los Ejércitos y Libertador de Venezuela. Yo sé cuánto debo al carácter de vuestras señorías, y mucho más a los pueblos, cuya voluntad me expresan; y la ley del deber, más poderosa para mí que los sentimientos del corazón, me impone la obediencia a las instancias de un pueblo libre, y acepto con los más profundos sentimientos de veneración a mi patria y a vuestras señorías, que son sus órganos, tan grandes munificencias.

Dios guarde a vuestras señorías muchos años.”

Caracas, 18 de octubre de 1813.

Andrés Pérez/Daniel Ruiz

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