Arte

El mundo de las artes de luto, falleció Montserrat Caballé, la última prima donna de la ópera.

06 de octubre 2018.

El mundo de las artes esta de luto una de sus más notables exponentes, la soprano española Montserrat Caballé ha muerto a los 85 años en la madrugada de este 6 de octubre.

La soprano operística más importante de la escena internacional, ha fallecido esta madrugada en el Hospital de Sant Pau de Barcelona a la edad de 85 años. La artista estaba ingresada desde mediados de septiembre en un delicado estado de salud. Su funeral tendrá lugar el lunes en el tanatorio de Les Corts.

La última prima donna de la ópera arrastraba desde hacía tiempo una enfermedad y en los últimos años había sido sometida a delicadas intervenciones quirúrgicas que durante largos periodos la mantuvieron apartada de los escenarios.

La soprano española, que en los últimos tiempos sufrió un ictus y una conmoción cerebral, estaba retirada desde hacía algunos años. Según medios locales, su ingreso en el hospital Sant Pau se debió a problemas de vesícula.

Montserrat Caballé, una de las más importantes sopranos de la escena mundial, tuvo su primer éxito mundial en 1965 al sustituir a la cantante estadounidense Marilyn Horne en la opera Lucrezia Borgia, en el Carnegie Hall de Nueva York. En los años posteriores, actuó en célebres escenarios de todo el mundo como The Metropolitan Opera de Nueva York, La Scala de Milán, y Covent Garden de Londres, entre otros.

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Con una emisión limpia, un timbre pulido, agudos brillantes y unos pianissimi inacabables, la cantante barcelonesa (con residencia fiscal en Andorra, cosa que en el 2014 le valió una imputación por fraude fiscal) logró hacer sombra a toda una Callas y a la Tebaldi. Su versatilidad era portentosa: tan hábil en la coloratura como en la vis dramática, Caballé era la reina del bel canto italiano que le exigía ser spinto sin dejar de lado los Strauss o los Wagner. Era la legendaria Maria Stuarda de la Scala; era la Norma de Bellini en Orange, era Salomé, era Isolda, era Tosca o Turandot… Con su portentosa técnica y su personal fraseo lograba que cantar ópera pareciera lo más natural del mundo.

La calidad de su canto, la finura de su expresión y, sobre todo la delicadeza de sus pianísimos, le convirtió en una de las grandes cantantes de ópera de nuestros días y, sin duda en la más relevante soprano española de las últimas décadas.

Algo que no todos pudieron ver. Es célebre la anécdota que contaba la propia Caballé cuando realizó una audición en Roma. La persona que le escuchó, recordaba la soprano, «halagó mi voz y su peculiar sonido. Pero consideraba que la timidez y el nerviosismo que yo había mostrado me hacían inadecuada para la escena. En su opinión, la ópera requería una gran confianza en uno mismo, casi exhibicionista, y las personas jóvenes que, como yo, no tenían un carácter así debían evitarla. Me dijo que la música siempre sería hermoso para mí hiciera lo que hiciese, y que lo mejor que podía hacer era volver a casa, buscar un marido y tener hijos. Aquello era lo mío».

Afortunadamente Montserrat Caballé no hizo caso del consejo y continuó su carrera musical que había comenzado en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona, donde pudo estudiar gracias al apoyo económico de una familia barcelonesa, los Bertrand. Allí trabajó con las tres personas que más influyeron en su educación musical: Eugenia Kemmeny, Conchita Badía y Napoleone Annovazzi. De la mano de este último realizó su debut profesional, primero cantando la «Novena Sinfonía». de Beethoven, en Valencia y después interpretando el papel de Serpina en la ópera «La serva padrona», de Pergolesi, en Reus.

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Barcelona y Montserrat Caballé estuvieron siempre unidos. Especialmente cuando, junto a Freddie Mercury, grabó la canción “Barcelona”, con la que promocionó los Juegos Olímpicos de 1992. Considerada por muchos una obra maestra que logró unir a dos de las voces más privilegiadas del siglo XX y que representa la mejor canción himno de unos Juegos Olimpicos en la historia moderna del magno evento deportivo.

Mercury era capaz de pasar del registro tenor al barítono entre dos versos pero sentía adoración por los intérpretes de ópera. Caballé era para él una diosa sobre la tierra. La había descubierto en 1983, cuando asistió a un recital con un amigo. En el momento en que Caballé salió al escenario, Mercury quedó con la boca abierta y desde entonces empezó a mover hilos para conocerla. Peter Freestone, su asistente personal, cuenta que la primera reunión entre ellos quedó programa para durar dos horas, en 1987. Mercury estaba nervioso. Correteó arriba y abajo por el hall de hotel Ritz hasta que apareció la diva. Ella cogió por las manos a ese extraño animal llamado “estrella del rock” y notó que sus dedos estaban helados. “Está tan nervioso como yo, eso es muy bueno”, pensó, “porque cuando dos personas están nerviosas significa que están esperando algo de la otra”. Marcharon a casa de Mercury, donde Mike Moran se dedicó a tocar el piano mientras ellos dos cantaban. “Sin darnos cuenta eran las seis de la mañana. Había pasado una noche maravillosa. Cuando salí a la calle, estaba llena de gente. Creo que estaban en ‘shock’ al ver que yo había pasado la noche con Freddie Mercury”, explicaría Caballé riéndose años después.

En la gloriosa inauguración de Barcelona 92, Montserrat Caballé intervino, junto a otras grandes figuras de la lírica española como Jose Carreras, Plácido Domingo, Jaume Aragall, Teresa Berganza, Alfredo Kraus y Joan Pons.

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Tras la noticia de su fallecimiento, los homenajes a su figura se sucedían en cascada.

“De todas las sopranos que he escuchado en vivo, no he escuchado nunca a ninguna cantar como Caballé”, dijo el tenor José Carreras a Catalunya Radio. El cantante catalán de 71 años, muy cercano a Caballé, dijo estar “muy triste”por la muerte de esta “artista única”, que lo ayudó al inicio de su carrera como tenor.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, lamentó la muerte de “una gran embajadora de nuestro país, una soprano de la ópera reconocida internacionalmente”. Y la Casa Real despidió a “la mejor entre los mejores”, una “gran señora de la ópera, leyenda de la cultura universal”.

Por otro lado, en Madrid el Teatro Real anunció que le dedicará la función de la ópera “Faust” de este sábado “como homenaje simbólico a su grandeza”, y en Francia la radio France Musique preparó emisiones especiales en su honor.

La cantante catalana se apagó al cabo de una impresionante carrera de más de medio siglo, que la puso a la altura de otras divas como la greco-estadounidense María Callas o la italiana Renata Tebaldi.

El velatorio de Montserrat Caballé se abrirá mañana domingo a las 14.00 horas en el Tanatorio de Les Corts, donde el lunes se oficiará el funeral.

 

K.Camacho.

Con información de AFP/ RT/ EFE/ LA VANGUARDIA/ABC

 

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