FOTOGRAFÍAS DE LA HISTORIA

Fotografías de la Historia: EEUU lanza Bomba Atómica en Hiroshima y Nagasaki. 6 y 9 de agosto 1945

08 de agosto 2018.

La gráfica corresponde a dos de los momentos más espeluznante de la historia de la humanidad, la implosión de la Bomba Atómica lanzada por el Gobierno de los Estados Unidos, presidido pr Harry Truman, contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de agosto del año 1945.

Se estima que un total de 300 mil víctimas mortales (incluyendo los muertos por cánceres relacionados con la radiación) habría dejado la letal bomba arrojada por Estados Unidos a Japón  en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

El 6 de Agosto de 1945, los Estados Unidos de América ejecutarón una de las más terroríficas masacres acontecidas en la historia contemporanea de la humanidad, la Administración Truman uso una nueva arma que nadie había conocido hasta entonces, y que fue lanzada en la ciudad japonesa de Hiroshima. Era la letal BOMBA ATÓMICA  y su potencial era igual a veinte mil toneladas de dinamita. La ciudad quedo arrasada y murieron en un instante cientos de miles de personas. Mientras que las autoridades japonesas todavía estaban intentando comprender lo que había pasado y como había podido ocurrir esta destrucción, apenas dos días despues se lanzó otra bomba similar, pero esta vez en la ciudad de Nagasaki.

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Nube de hongo sobre Hiroshima (Izquierda) y Nagasaki (derecha) producida por la bomba atómica.

El presidente de los Estados Unidos, Harry Truman decidió usar la bomba atómica para forzar la rendición incondicional de Japón en la Segunda Guerra Mundial, y acelerar el final del conflicto. La combinación de los ataques kamikazes de aviones japoneses, sumado a lo costoso que habían sido las batallas de Okinawa e Iwo Jima para el ejército estadounidense, habían convencido al gobierno de que los japoneses pelearían hasta el final.

El lunes de madrugada un bombardero del tipo B-29 llamado Enola Gay partió de una isla ubicada en el pacífico norte, a unos 2500 kilómetros del sur de Japón. Había doce miembros de la tripulación trabajando para que todo saliera según lo previsto en esta operación considerada de alto secreto. El nombre del avión fue elegido en honor a la madre del piloto, y fue pintado en un lado del avión justo antes de despegar.

La bomba Little Boy fue arrojada a las 08:15 horas de Hiroshima y alcanzó en 55 segundos la altura determinada para su explosión, aproximadamente 600 metros sobre la ciudad. Debido a vientos laterales falló el blanco principal, el puente Aioi, por casi 244 metros, detonando justo encima de la Clínica quirúrgica de Shima. Alrededor del 90% de los médicos, y el 93% de enfermeras y enfermeros, fallecieron en el ataque. La detonación creó una explosión equivalente a 13 kilotones de TNT. Se estima que instantáneamente la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, lo que incendió el aire circundante, creando una bola de fuego de 256 metros de diámetro aproximadamente. En menos de un segundo la bola se expandió letalmente a 274 metros.

Mientras el Enola Gay se alejaba a toda velocidad de la ciudad, el capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero, comentó: “Dios mío, ¿qué hemos hecho?”. ​ Bob Caron, artillero de cola del Enola Gay, describió así la escena: Una columna de humo asciende rápidamente. Su centro muestra un terrible color rojo. Todo es pura turbulencia. Es una masa burbujeante gris violácea, con un núcleo rojo. Todo es pura turbulencia. Los incendios se extienden por todas partes como llamas que surgiesen de un enorme lecho de brasas. Comienzo a contar los incendios. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… catorce, quince… es imposible. Son demasiados para poder contarlos. Aquí llega la forma de hongo de la que nos habló el capitán Parsons. Viene hacia aquí. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quizá tres mil metros de anchura y unos ochocientos de altura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño. La base del hongo se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar abajo de todo eso. Las llamas y el humo se están hinchando y se arremolinan alrededor de las estribaciones. Las colinas están desapareciendo bajo el humo. Todo cuanto veo ahora de la ciudad es el muelle principal y lo que parece ser un campo de aviación”.

“Si Dante se hubiera encontrado con nosotros en el avión, se habría horrorizado”, contó años después Paul Tibbets piloto del Enola Gay “La ciudad que vimos tan claramente bajo la luz del día estaba después recubierta de una horrible mancha. Todo había desaparecido bajo esa espantosa cobertura de humo y fuego”, agregó. En todas las entrevistas que otorgó a través de su vida Paul Tibbets expresó incontables veces que no sentía ningún tipo de remordimientos como los expresados por otros miembros de su tripulación y que volvería a hacer lo mismo bajo las mismas circunstancias.  El piloto que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima falleció en Ohio (Estados Unidos) en el 2007, a la edad de 92 años.

Harry S. Truman

Dieciséis horas después del ataque, el presidente Truman anunció públicamente desde Washington D.C. el uso de una bomba atómica: “Los japoneses comenzaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor. Ahora les hemos devuelto el golpe multiplicado. Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en destrucción a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas armadas. En su forma actual, estas bombas se están produciendo. Incluso están en desarrollo otras más potentes…. Ahora estamos preparados para arrasar más rápida y completamente toda la fuerza productiva japonesa que se encuentre en cualquier ciudad. Vamos a destruir sus muelles, sus fábricas y sus comunicaciones. No nos engañemos, vamos a destruir completamente el poder de Japón para hacer la guerra. […] El 26 de julio publicamos en Potsdam un ultimátum para evitar la destrucción total del pueblo japonés. Sus dirigentes rechazaron el ultimátum inmediatamente. Si no aceptan nuestras condiciones, pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto en esta tierra”.

La destrucción y la muerte en su inasciable sed de sangre surcarían los cielos japoneses nuevamente el 9 de agosto de 1945, solo tres días después del primer uso de una bomba nuclear sobre Hiroshima, una segunda y última bomba nuclear caería sobre Nagasaki, dejando dos ciudades del país Nipón en tinieblas y escombros.

 

 

Fotografía de la explosión de la bomba atómica tras caer sobre la ciudad japonesa de Hiroshima (Japón) el 6 de agosto de 1945.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/23/Atomic_cloud_over_Nagasaki_from_B-29.jpg

Nube de hongo fotografiada desde uno de los B-29 que acompañaron al Enola Gay

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a9/Sumiteru_Taniguchi_back.jpg

Fotografía de Sumiteru Taniguchi, superviviente del ataque a Nagasaki, tomada en enero de 1946. Actualmente se exhibe en el Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki.

La bomba que paró el tiempo

La explosión de la bomba atómica de Hiroshima se registró a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945. En este reloj de pulsera encontrado en las ruinas de la ciudad, la aguja pequeña del reloj quedó abrasada por la explosión, marcando una sombra sobre él mismo que le hace parecer la aguja grande. Foto: AP Yuichiro Sasaki / ON.

Paul W. Tibbets Jr.

Paul W. Tibbets Jr. El Coronel Paul W. Tibbets, de 31 años, posa para una fotografía delante del Enola Gay en una localización desconocida. Fue el piloto encargado de pilotar el Bombardero B-29 que lanzó la bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, el cual, llevaría el nombre de su madre.

Little Boy

Little Boy fue el nombre con el que bautizaron los americanos a la bomba lanzada en Hiroshima. La bomba de uranio-235 de 4.400 kilogramos de peso, 3 metros de longitud, 75 centímetros de diámetro y una potencia explosiva de 16 kilotones, – 1600 toneladas de dinamita-, explotó a las 8:15 del 6 de agosto de 1945 a una altitud de 600 metros sobre la ciudad japonesa, acabando con la vida de aproximadamente 140.000 personas.

Un soldado con pulso de fotógrafo

Un soldado con pulso de fotógrafo Una columna de 6 kilómetros de altura se eleva desde la zona cero sobre las ruinas de la ciudad de Hiroshima. La fotografía fue tomada por George Caron, artillero de cola del Enola Gay a quien le dieron una cámara en el último momento y la cual disparó a través de la ventana de plexiglás de su puesto de combate.

Las secuelas de Little Boy

Las secuelas de Little Boy Imagen de ciudad de Hiroshima tomada a algo más de kilómetro y medio del lugar donde fue detonada Little Boy, la primera bomba atómica de la historia lanzada sobre una población civil.

Primeras reacciones . Las primeras reacciones japonesas

Víctimas japonesas esperan recibir los primeros auxilios en la parte sur de Hiroshima horas después de la explosión.

LA BOMBA DE NAGASAKI

La destrucción y la muerte en su inasciable sed de sangre surcarían los cielos japoneses nuevamente el 9 de agosto de 1945, solo tres días después del primer uso de una bomba nuclear sobre Hiroshima, una segunda y última bomba nuclear caería sobre Nagasaki, dejando dos ciudades del país Nipón en tinieblas y escombros.

El 09 de agosto de 1945 la superfortaleza B-29 Bock’s Car, junto a otros dos aviones de observación, partió desde la base aérea de Tinian, en las Islas Marianas, llevando en su vientre a “Fat man”, el artefacto atómico de 4.535 kilos de peso, al mando del piloto de 25 años Charles W. Sweeney. Estos mastodontes del aire enrumbaron hacia Kokura, no obstante, al volar sobre su geografía se percataron que una densa neblina cubría su objetivo. Entonces los aviones giraron hacia la siguiente alternativa: Nagasaki. Ese jueves los habitantes de esta ciudad portuaria, ubicada en la costa sudoeste del Japón, cumplían con sus tareas cotidianas: los niños estudiaban en las escuelas, las mujeres laboraban en sus casas y la mayoría de hombres trabajaba en las fábricas. Nagasaki era un corazón industrial nipón, formado por fundiciones de acero, ensambladoras de aviones y plantas de energía eléctrica.

El piloto Charles W. Sweeney, que entonces tenía 25 años, se dirigió al objetivo alternativo, Nagasaki, un importante centro industrial de Japón durante la guerra. Cuando las nubes se abrieron lo suficiente, Sweeney lanzó la bomba conocida como Fat Man (El Gordo).

La bomba de plutonio, Fat Man,  explotó a 530 metros sobre la ciudad, de 240.000 habitantes, a las 11.02 de la mañana y miles de habitantes de Nagasaki se pulverizaron bajo una temperatura que alcanzó los 4.000 grados centígrados Fue una repetición de los horrores de Hiroshima: resplandor, calor, onda expansiva, radiación; gente sedienta y mortalmente herida saliendo del humo y el polvo y dejando tras sí tiras de piel. La explosión tuvo una potencia de 22 kilotones, equivalentes a 22.000 toneladas de TNT (trinitrotolueno), el doble de energía que la bomba de Hiroshima, compuesta de uranio. Las cifras de muertes varian pero se estima que la explosión de la bomba atomica en Nagasaki provocó más de 70.000 muertes.

Los Estados Unidos esperaban tener otra bomba atómica lista para ser utilizada durante la tercera semana de agosto, tres más en el mes de septiembre y otras tres para octubre, este genocidio fue detenido ya que el 12 de agosto, el emperador Hiroito informó a la familia imperial su decisión de rendirse.

Hirohito grabó el 14 de agosto su anuncio de capitulación, que fue retransmitido a toda la nación el día siguiente, en dicho anuncio, Hirohito se refirió a las bombas atómicas: “Además, el enemigo ha empezado a utilizar una bomba nueva y sumamente cruel, con un poder de destrucción incalculable y que acaba con la vida de muchos inocentes. Si continuásemos la lucha, solo conseguiríamos el arrasamiento y el colapso de la nación japonesa, y eso conduciría a la total extinción de la civilización humana”.

La rendición se hizo oficial el 2 de septiembre de 1945 a bordo del USS Missouri y estuvo presidida por el general McArthur, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas.

Las victimas totales que originó esta masacre varian entre 240.000 y 300 mil seres humanos quienes fallecieron inmediatamente, los dias siguientes o  varios meses despues como consecuencia del bombardeo nuclear.

Los sobrevivientes denominados hibakusha (被爆者?), una palabra en japonés que literalmente significa ‘persona bombardeada’,  sufrieron los efectos de la radiación manifestados como leucemia, sarcomas, carcinomas, linfomas, enfermedades cardíacas, infartos cerebrales y estrés postraumático, varios de los hijos de los sobrevivientes, gestados despues del genocidio nuclear, se vieron afectados con este tipo de enfermedades o por malformaciones congenitas.

El drama de los sobrevivientes denominados hibakusha no se limitó a los terribles padecimientos de salud, también tuvieron que afrontar la segregación de sus propios compatriotas, Ser hibakusha, aseguran los supervivientes, era como una maldición, que los estigmatizaba, estos supervivientes también tuvieron que lidiar con el rechazo del resto de la sociedad, vivían ocultando su condición, ya que nadie quería casarse con personas como estas e incluso les negaban trabajos debido a sus cicatrices

¿Por qué no se intentó advertir a los japoneses con un mensaje contundente? Los autores del Proyecto Franck así lo demandaban. El ultimátum de rendición estadunidense era tan vago como ambiguo, se hablaba de “una destrucción total en caso de resistirse”. Según el Alto Mando del Pentágono, el propósito del ataque nuclear era convertirse en un poderosísimo medio de disuasión: el imperio japonés debía rendirse sin condiciones y, por ese camino, salvaguardar la vida de miles de jóvenes estadunidenses. No obstante, ningún estratega militar pudo explicar entonces por qué, en menos de tres días, lanzaron la segunda bomba sobre Nagasaki, que incineró a 70 mil personas.

De los varios objetivos propuestos, hubo algunos en aquel grupo que querían tirar la bomba en la bahía de Tokio. Una explosión de tal envergadura frente al palacio imperial y las ventanas del Gobierno nipón les obligaría firmar la capitulación y las víctimas habrían sido casi testimoniales. Sin embargo, ganó el ala dura. Si querían impresionar a los generales japoneses y, de paso, al mundo entero, con el poder de EEUU en forma de bomba, había que tirarla en una ciudad para que la destrucción y la mortandad sirvieran de ejemplo. De forma algo macabra, Hiroshima y Nagasaki formaron parte de una lista de ciudades objetivo que no había que bombardear con armamento convencional o bombas incendiarias. Querían reservarlas intactas para la bomba atómica.

Según el Alto Mando del Pentágono, el propósito del ataque nuclear era convertirse en un poderosísimo medio de disuasión: el imperio japonés debía rendirse sin condiciones y, por ese camino, salvaguardar la vida de miles de jóvenes estadunidenses. No obstante, ningún estratega militar pudo explicar entonces por qué, en menos de tres días, lanzaron la segunda bomba sobre Nagasaki, que incineró a 70 mil personas. A principios de los 70, los historiadores de la Comisión de Energía Atómica se preguntaron por qué no se habían considerado otros medios de disuasión que no implicaran -esas alternativas las conocían Truman y sus asesores- un asesinato masivo como, por ejemplo, una explosión atómica en una isla desierta ante un público internacional. Los expertos desecharon esa alternativa y argumentaron que sólo tenían dos cargas nucleares. Si se trataba de experimentar con el arma nuclear ¿era necesario arrojarla sobre ciudades superpobladas y llenar de horror y sufrimiento sus casas y calles?.

Paul Bregman, uno de los tripulantes del bombardero B-29 que arrojó la bomba atómica sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945, se ahorcó el 06 de agosto de 1985, en su casa de Los Ángeles. Los familiares de Bregman, de 60 años de edad, declararon que se encontraba aún en una profunda depresión por su participación en el holocausto y que había anunciado que se iba a suicidar en el 40º aniversario.

fatman. Fat Man

Fat man fue el apodo dado a la segunda bomba lanzada – en este caso de plutonio- por el ejército estadounidense sobre Nagasaki, el 9 de agosto de 1945. Detonado a una altitud de 550 metros sobre la ciudad, el dispositivo de 3,25 metros de longitud por 1,52 de diámetro, pesaba 4.630 kilogramos y poseía una potencia de 25 kilotones. Los ataques provocaron la rendición incondicional de Japón.

Nagasaki, la segunda bomba

Una columna de humo ondulante en forma de seta se eleva a kilómetros de altura sobre la ciudad japonesa de Nagasaki. Fat man fue lanzada 3 días después del ataque sobre Hiroshima, acabando instantáneamente con la vida de 70.000 personas. Otros miles morirían después a consecuencia de la radiación.

En el centro de la castástrofe

Una flecha marca el punto sobre el que estalló la bomba arrojada en Nagasaki. Gran parte de la zona bombardeada sigue asolada, los árboles en los alcores colindantes permanecen carbonizados y empequeñecidos por la explosión. La reconstrucción del lugar ha sido apenas testimonial.

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Los representantes japoneses a bordo del USS Missouri durante la ceremonia de rendición el 2 de septiembre de 1945.

La rendición incondicional de Japón

El Secretario de Guerra, Henry Stimson, a la izquierda, observa como el presidente Harry Truman sostiene los documentos firmados de la rendición incondicional japonesa en la Casa Blanca un 7 de septiembre de 1945. Antes del ataque a Hiroshima, Stimson presidió un comité para reflexionar sobre la necesidad de lanzar la bomba. Stimson se mostraría consternado por los métodos de la guerra moderna en la que el bombardeo de civiles se había convertido en algo común.

 

K.Camacho.

Con información de AP/EFE/RT/Telesur/BBC/ National Geographic/El País.

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