Curiosidades

Apascacio Mata, el policía que detuvo al Presidente

04 de agosto 2018.

Desde tiempos inmemoriales, las civilizaciones han empleado a las fábulas como un vehículo para la educación por medio de sus infaltables moralejas. Las fábulas, aunque tienden a ser sobre personajes ficticios, lo importante de ellas son la verosimilitud de las acciones que contemplan ya que suelen asemejarse en mayor o menor medida a la cotidianidad; por lo que podemos asimilar que, por definición, las fábulas parten de unos acontecimientos reales. A lo largo de este artículo nos dedicaremos a exponer un caso de la vida real aunque pareciera una fábula por su rica moraleja moral y ética que tanto necesitamos repetir en nuestros tiempos. El testimonio de este episodio no muy conocido de la historia venezolana ha caído en el ostracismo del olvido y, en aras de contribuir un poco con el progreso ético de nuestra deteriorada sociedad, hemos decidido sacar esta moraleja de la vida real del baúl de los recuerdos.

Eran las 12 del mediodía del 17 de Marzo de 1980, en la esquina de Sociedad, en el corazón de la avenida Universidad de Caracas, un escolta presidencial trató de detener el tráfico –irrespetando el semáforo- para darle  paso a la caravana oficial donde  venía el presidente de la República, LUIS HERRERA CAMPINS.

Un agente de la Policía Metropolitana que dirigía el tránsito en ese lugar, llamado APASCACIO MATA, se lo impidió.

Deténganse… paren… paren, el semáforo está en rojo… ¡ El paso es para los peatones ¡ le dijo Apascacio al escolta.

El escolta presidencial, con voz altisonante le grita al agente:  Chico…Quítate… ¿Tu no sabes quiénes somos?.  Ahí viene el presidente.

Ustedes son los primeros que deben cumplir la ley, le dijo Apascacio, sin perder la compostura.

La comitiva oficial y el presidente Herrera tuvieron que esperar la luz verde semáforo para poder pasar, no obstante el presidente se dio cuenta del incidente.

Pasada una semana de lo sucedido, el director de la PM. manda a llamar a Apascacio y le dice:  ¡ PREPARATE ¡ creo que estas “botao” y a lo mejor vas preso.  El presidente me pidió el nombre del funcionario que detuvo su caravana.  A los días le llegó a Apascacio una invitación especial para almorzar con el primer mandatario, acto en el cual fue condecorado.

Apascacio Mata, junto a la Miss Universo, Maritza Sayalero.

Mayor sorpresa se llevó Apascacio cuando el presidente de los EE.UU. Jimmy Carter, lo invitó en 1.981 a la escuela de policía de Nashville, Tenneesse. Y fue homenajeado en la Casa Blanca, donde compartió con Carter.  En 1981 ganó el miss universo Maritza Sayalero y lo designó como escolta personal.

Apascacio Mata, jamás fue amonestado, nunca faltó al trabajo.  Se convirtió en un ejemplo para la ciudad, infundía respeto, reprendía a todos los violadores de la ley, no se le salvaba nadie, ni diputados, ni senadores ni el mismo presidente.  Ayudaba a los niños y ancianos a cruzar la calle, impuso a los conductores la regla de pararse antes del  rayado.

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Mucha gente se detenía en la esquina de Sociedad para verlo dirigir el tráfico; era una mezcla de show man con un policía de tránsito inglés, impecablemente vestido, con gestos y porte marcial, decente, buen trato, bondadoso, saludaba con la mano tocándose la gorra y sobre todo un funcionario incorruptible.  No era muy dado a poner multas.  Mas que un policía era un maestro, cuando alguien cometía una infracción menor le llamaba la atención cordialmente, le daba consejos ciudadanos para no volver a cometer las mismas faltas.

Apascacio Mata nació el año de 1940, en el caserío La Maroma, zona cacaotera del pueblo de Panaquire en Barlovento del Estado Miranda.  Laboró por 32 años.  En  1996 fue jubilado.  Murió a a los 75 años, se encontraba postrado en una cama sin piernas, ambas habían sido amputadas debido a una gangrena surgida después de un accidente de tránsito.  Falleció un Viernes 14 de Mayo de 2015  en su modesta casa de la barriada el Observatorio del 23 de Enero, Caracas.

Como hemos podido evidenciar a partir de esta anécdota que más parece una fábula, hasta el más humilde de los trabajadores, sin importar su origen u oficio, si es de una ética y comportamiento moral incólume, tiene toda la autoridad de cumplir y hacer cumplir las leyes que, por definición son las que nos hacen iguales. Aquel modesto funcionario público se permitió hacer cumplir las normas al presidente de la República y su séquito, ya que ni el primer mandatario está por encima de las leyes.

Hay que hacer un urgente llamado a la reflexión, si todos ponemos nuestro granito de arena, sin importar que tan alto creas estar en la pirámide del poder, nuestra amada Venezuela irá retomando los valores que una vez tuvimos y que, por pésimas políticas educativas de urbanidad y pérdida paulatina de buenos ejemplos dentro de los hogares hemos dejado olvidados.

 

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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