Arte

Rómulo Gallegos exponente del costumbrismo de nuestras letras

02 de agosto 2018.

Nuestra amada patria, Venezuela ha prodigado grandes personajes notables en todas las áreas posibles, empero, a lo largo de este artículo haremos un esfuerzo supremo para entregarle a usted ávido lector, una suerte de estudio introductorio a uno de nuestros más grandes personajes del siglo XX venezolano; un cuentista, docente, novelista y político que fue reconocido por su brillante obra y trayectoria no solo en nuestro país sino también fuera de nuestras fronteras, nos estamos refiriendo a don Rómulo Gallegos. Es importante aclarar que, en la presente entrega nos dedicaremos a abordar al personaje desde una perspectiva literaria aún cuando, Gallegos da para muchos otros enfoques.

Rómulo Gallegos Freire nació el 2 de agosto de 1984 en una Caracas que, bajo el gobierno del “Ilustre Americano” Antonio Guzmán Blanco empezaba a cobrar una forma cultural enriquecida copiando el estilo parisino.

El pequeño Rómulo inicia sus estudios primarios en 1888 y 6 años después, es decir en 1894 ingresa en el seminario metropolitano en el cual tendría muy poco tiempo ya que se ve forzado a dejarle en 1896 a la muerte de su madre. Desde ese momento a, Rómulo Gallegos, con tan solo 12 años de edad le toca asumir responsabilidades compartidas con su padre para mantener el hogar.

Retoma los estudios en 1998 en el liceo Sucre y obtiene su título de bachiller en 1902 cuando Venezuela, bajo el gobierno de Cipriano Castro sufría su peor crisis política internacional con el bloqueo de nuestras costas por potencias extranjeras. En este confluido contexto, Gallegos ingresa en la Universidad Central de Venezuela para estudiar leyes, carrera que no podría concluir y abandonó la casa de estudios en 1905.

Un año más tarde, en 1906, Rómulo Gallegos es designado jefe de la Estación Central del Ferrocarril. Para este momento ya Gallegos había iniciado su largo transitar por el mundo literario.

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En sus inicios literarios, Gallegos incursionó en el mundo de la dramaturgia con sus dos primeras piezas teatrales, Los Ídolos (1909) y El Motor (1910), siendo esta última la única en publicarse en vida de su autor. También en el género teatral encontramos a Los Predestinados y El Milagro del Año. Algunas de sus obras teatrales fueron transformadas posteriormente por el mismo Gallegos en cuentos y viceversa. Con posterioridad en la década de los 30, 40 y 50, fundamentalmente en México, Rómulo Gallegos incursionaría con total éxito en el mundo de la escritura de guiones para cine, haciendo adaptaciones de algunas de sus mejores novelas como Canaima, Doña Bárbara, La Trepadora, Nuestra Señora de Enfrente y Juan de la Calle. Desgraciadamente ninguno de estos guiones se conserva en la actualidad, quedando únicamente como testigo de esta faceta del Gallegos guionista una pieza dedicada a Juana de Arco llamada La Doncella.

Desde 1913, Rómulo Gallegos alternó su obra de dramaturgo y novelista con la creación de numerosos cuentos que fueron publicados en tomos de compilaciones como Los Aventureros (1913),  La Rebelión y otros Cuentos y Cuentos Completos. De esta etapa como cuentista podemos mencionar referentes inmortales como Pataruco, La Hora Menguada, Los Inmigrantes entre muchos otros.

Su excelsa etapa como novelista se basa desde la perspectiva temática hacia las costumbres campesinas venezolanas, la dualidad bondad barbarie y las diferencias de clases sociales. Esta faceta como escritor del género novelista, Gallegos lo apertura en 1920 con El Último Solar.

En 1922 publica La Rebelión y escribe también El Forastero, aún cuando ésta no la publicaría sino hasta 20 años después por temor a la reacción que la novela pudiera suscitar en el dictador, el “Benemérito” Juan Vicente Gómez. En 1926 publica La Trepadora; ya para este momento, Gallegos inicia a escribir sobre la temática de matrimonios entre razas distintas y las consecuencias que de esto se deriva. En 1927, después de retornar de un viaje a Europa emprende un viaje a los llanos venezolanos para documentarse y ambientarse en la dinámica de esas latitudes con el firme propósito de influenciar su próxima novela, la cual sería, sin lugar a dudas una de las más importantes de toda su obra literaria, nos estamos refiriendo a Doña Bárbara publicada en 1929. Debido al inmenso prestigio de esta novela, Juan Vicente Gómez le nombra senador por el estado Apure, empero, Rómulo Gallegos, de un inquebrantable espíritu democrático rechaza el ofrecimiento y se va al exilio en la ciudad de New York.  Entre 1932 y 1935 se radica en España teniendo como producto de este periplo su novela Canta Claro (1934) y Canaima (1935).

A la muerte de Gómez en 1935, Gallegos decide retornar al suelo patrio.  Y en 1937 publica otra de sus grandes obras, Pobre Negro, en 1942 hace lo propio con El Forastero, obra que nos había atrevido a publicar en 1922 por temor a las represalias que el dictador pudiera tener en su contra. En 1943 publica Sobre la misma Tierra, en 1951 publica Una Brizna de Paja en el Viento y al año siguiente inicia la redacción de su última novela, Tierra Bajo los Pies que se publicó de manera póstuma en 1973.

El presidente Rómulo Gallegos junto al presidente de EE UU, Harry S. Truman.

El presidente Rómulo Gallegos junto al presidente de EE UU, Harry S. Truman.

Aunque no es el propósito de este artículo, es importante destacar que, Rómulo Gallegos se destacó de manera importante en el ámbito político siendo un profundo opositor de la dictadura de Gómez. En 1936, bajo la presidencia de López Contreras, Gallegos es designado Ministro de Instrucción Pública. Gallegos hace importantes reformas en este despacho y le transforma en Ministerio de Educación.  De igual modo, para la historia nacional quedará escrito por siempre que, don Rómulo Gallegos fue el primer presidente electo por voto secreto, directo y universal en Venezuela y que, además, en toda la trayectoria democrática nacional, ningún presidente venezolano ha sido escogido con un porcentaje de aceptación tan alto como el de Gallegos que sobrepasó el 80 %.

Resulta cuando menos hiriente que un personaje tan ilustre como don Rómulo Gallegos no esté inmortalizado en el Panteón Nacional, recinto destinado a albergar los restos mortales de los personajes más notables del país.

 

Alexis Delgado Alfonzo.

Historiador.  

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