Caracas

Origen del Aniversario de Caracas

25 de julio 2018.

De igual modo que todos los aspectos de la vida, la celebración de la festividad del Santo Patrono de nuestra querida ciudad capital, tiene una historia. A lo largo de las siguientes líneas nos dedicaremos a desarrollar un poco una festividad que, a medida que han pasado los siglos ha mermado mucho en el tiempo hasta el punto de convertirse en, prácticamente un fantasma de lo que un día fue, el día de Santiago.

El nombre completo de la capital de nuestra amada Venezuela, Santiago de León de Caracas, es una bella combinación de tres elementos simbólicos: Santiago, el santo patrono de España, León, el estandarte de uno de los reinos de la Corona española y Caracas, nomenclatura de una de las más aguerridas tribus autóctonas del territorio en el cual se erigió la ciudad.

La fundación de Santiago de León de Caracas está manchada por las neblinas del tiempo ya que, aun cuando tenemos de manera consensual su fecha de fundación el 25 de julio de 1567, en la realidad no podemos afirmar la veracidad de este acontecimiento debido a que no tenemos el documento fundacional de Caracas. No obstante, esto no debe debilitar el sentido de arraigo que debemos tener por nuestra capital. En este artículo enunciaremos de manera sencilla como eran las celebraciones del santo patrono de Caracas, para, de este modo tratar de rescatar un poco las tradiciones de nuestra querida ciudad que en este año cumple 450 aniversarios de su fundación.

Santiago es uno de los principales miembros del santoral en España debido a que corresponde al Apóstol Santiago Zebedeo, denominado también el mayor, para identificarlo del otro apóstol del mismo nombre. Este santo fue el que introdujo la fe católica en el territorio español, por ello es el Santo Patrono de la nación así como de varias ciudades del mismo país, entre las cuales la de mayor importancia, sin lugar a  dudas es Santiago de Compostela.

Al ser el Santo Patrono del reino, no es de extrañar que, de igual manera se trasladara esta figura de protección sagrada a  los territorios conquistados en el continente americano, en territorios como Chile, Perú, Colombia, Panamá, Nicaragua, Cuba, México, Guatemala y Venezuela.

El día de celebración de Santiago es el 25  de julio, jornada en la cual, tanto en territorio hispano, como en las colonias americanas se celebró con gran júbilo. Esta festividad, la cual era, no solo  una fiesta religiosa, sino también de carácter  político y nacionalista estaba destinada a realzar al Santo como protección del poblado  a la que su nombre precedía al de la ciudad.

Entre las actividades que se empleaban como rituales para celebrar las festividades en nombre del Santo Patrono de la ciudad se encontraban: La misa ceremonial, la procesión del santo por las cuadras de la ciudad, las corridas de toros, alguna representación teatral alegórica a la índole de la celebración. De igual modo, eran de especial importancia y regocijo para los asistentes la organización y  práctica del juego de cañas y el traslado en procesión del estandarte real. Para el caso del primero, se trata de un juego que los árabes introdujeron en la península ibérica y consiste en dos o más cuadrillas de hombres montados en caballos. Cada grupo o cuadrilla carga hacia el contrario simulando un combate en donde, en lugar de armas, cada uno de los participantes está armado de una caña. Para el caso de la procesión, se puede decir que consistía en dos partes: la primera de ellas estaba constituida por la formación de una regia comitiva que, montada en corceles pura sangre, de preferencia andaluza, se encaminaba a la casa del alférez real, para de allí escoltarle a él al estandarte real hasta la iglesia.

Después de terminado el oficio religioso salía la segunda parte de la procesión, la cual está formada por todos los feligreses, quienes sacaban y paseaban la figura sagrada  del santo por las calles de la ciudad.

En el caso de Venezuela, conforme a que pasaron los primeros años coloniales, por supuesto la celebración fue calando en la comunidad y en los vecinos de la ciudad de Santiago de León de Caracas. Se fue haciendo común que, en los últimos años del siglo XVI y primeros del XVII, el Cabildo de Caracas designara a algunos de los habitantes más pudientes para que, además de las actividades rituales de celebración antes mencionadas, se encargaran del ornato de los portales de las casas y de las calles por las cuales se sacaba en procesión al Santo desde la iglesia al principio y, posteriormente, con el crecimiento de la población y prosperidad de la ciudad, La Catedral. Este ornato consistió en la colocación de coronas y arcos de flores colmando y adornando la ruta prevista para el paso de Santiago.

De igual modo, con el afianzamiento de la tradición de la celebración de Santiago en Caracas, se fueron implementando actividades propias de la Metrópolis (Reino de España), tales como representaciones musicales e incluso la ejecución de insipientes obras teatrales destinadas a entretener a los cada vez más prolíficos habitantes de Caracas.

A medida que el tiempo y la mezcla cultural fueron abriéndose paso entre aquellos vecinos de la capital, aquellos primigenios rituales medievales y puramente españoles con los cuales se celebró al Santo Patrón de la ciudad fueron dando paso a unas nuevas manifestaciones mixtas colindantes entre lo español y lo criollo, proceso completamente normal en cualquier colonización. Las obras de teatro de dramaturgos provenientes del siglo de oro español, fueron cediendo su lugar a las piezas de dramaturgos nacidos en esta tierra. Las fulías, contradanzas y demás géneros inmersos en el género barroco español, fueron sustituidos por manifestaciones musicales autóctonas producto de la mezcla de la idiosincrasia de todas las razas presentes en Caracas.

Para nosotros es un verdadero placer abrir una ventana por la cual nuestros queridos lectores puedan asomarse a ella y contemplar el pasado de nuestra ciudad capital, la cual, aunque en la actualidad no le demos la importancia social, cultural e  histórica que debemos otorgarle, nuestra, Santiago de León de Caracas, en el pasado estuvo revestida de una gloria colonial que la llevó, entre otros motivos, a ser la capital de esta bella nación, Venezuela y, más importante aún, si nos lo proponemos de corazón lograremos que Santiago de León de Caracas recobre el esplendor de otros tiempos.

Tradiciones olvidadas de Caracas

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Desde que el Hombre se ha dedicado a fundar ciudades, poblados, principados, reinos, imperios, entre otras divisiones político/administrativos, así como tratar de impartir su cultura y tradición en procesos de expansión territorial, los seres humanos hemos sido acompañados por el sentido de arraigo, el cual se sustenta, en gran medida por un conjunto de tradiciones que hacen a cada lugar distinto del otro.

Normalmente cuando un imperio o civilización conquista a otro, uno de los procesos innegables más comunes es el de transculturización, mediante el cual, la civilización vencedora impone su cultura sobre la conquistada. La excepción que confirma a la regla la encontramos en el Imperio Romano, el cual, a pesar de haber conquistado a Grecia, a nivel cultural, el vencido conquistó culturalmente al vencedor.

En el caso de las ciudades capitales de la mayor parte de los países podemos ver que, sus costumbres y tradiciones son habitualmente impuestas a las regiones del resto de la nación. Empero, el caso venezolano es realmente peculiar ya que su flamante capital, Caracas, con el devenir del tiempo, lejos de ser un factor dominante, culturalmente hablando, ha naufragado en sus tradiciones y manifestaciones culturales para convertirse en una ciudad cosmopolita pero prácticamente sin arraigo.

En este artículo, en vísperas del 451 aniversario de la capital, nos dedicaremos a mencionar algunas de las tradiciones y manifestaciones culturales que se han dejado de lado o se han perdido en el tiempo en la memoria de los vecinos de más antigua data de aquellos gloriosos años de la Caracas de los techos rojos, aún cuando puntualmente nombraremos también algunos íconos que siguen siendo representativos de la capital venezolana.

Desde la perspectiva del que tiene el agrado de escribir estas líneas, una de las tradiciones caraqueñas más bellas que podemos encontrar, es la peculiaridad de que sus vecinos le dieran nombre a las esquinas de las parroquias que conforman el corazón de su ciudad. Esta característica, en Latinoamérica únicamente la encontramos en Puebla (México) y en Caracas.

Esta es una tradición muy bella pero que desgraciadamente, en los vecinos más jóvenes no se les inculcan los motivos por los cuales cada esquina caraqueña tiene el nombre que se le ha dotado. Nombres como El Chorro, La Gorda, Peligro y Gradillas, para el caraqueño común no son más que referencias espaciales, dejando de lado los motivos históricos por los cuales se llamaron así, estas designaciones obedecen a personajes representativos del lugar, a situaciones ocurridas, entre otras.

La mayor parte de los caraqueños escuchan todo tipo de género de música: joropo, bachata, urbana, entre otros, pero se olvidaron de los tradicionales valses, pasos doble, merengues o retretas. Hermosas manifestaciones de la música tradicional caraqueña que era muy común escuchar en familia los domingos en la Plaza Bolívar.

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Desgraciadamente el nombre de Guaire, para los que tenemos la bendición de haber nacido en Caracas, es sinónimo de retrete y, más allá de repugnancia no nos sentimos representados por la magnificencia que otrora representó el río que atraviesa nuestro bello valle.

Al igual que lo ocurrido con los nombres de las esquinas caraqueñas, nomenclaturas como Catia, Guaicaipuro, Tiuna, Chacao, entre otras no tienen resonancia ancestral para muchos caraqueños.

Son pocos los capitalinos que recuerdan que en la populosa zona de Catia existía una laguna en la cual era tradicional hacer paseos en bote, sobre todo en épocas de carnaval y semana santa. Pero esta laguna fue cubierta con cemento para urbanizar la zona.

Muchos recordarán y, los más jóvenes, tal vez escucharon de la existencia de un querido y pintoresco personaje llamado Isidoro, el cual fue el último cochero con carruaje tirado por caballos en la capital.

Gracias a Dios, uno de los íconos más representativos de nuestra amada Caracas desde sus primeros habitantes indígenas, hasta nuestros días es el maravilloso e imponente cerro El Ávila o también conocido con el nombre indígena de Waraira Repano, el cual ha sido inmortalizado por innumerables artistas internacionales y nacionales de la talla de Manuel Cabré, por tan solo mencionar uno.

Sería muy complicado escribir un artículo de Caracas sin mencionar a una de las personas que, a pesar de no haber nacido en este suelo, le escribió canciones preciosas a “La Sucursal del Cielo”, Billo Frómeta.

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Resulta muy curioso que, siendo Venezuela un país eminentemente beisbolero y que en su capital nació y se desarrolló la rivalidad de rivalidades de nuestro deporte nacional, Leones del Caracas – Navegantes del Magallanes, en la actualidad sean pocos los caraqueños que recuerden que el segundo de estos equipos también fue fundado en Caracas y, por si eso no fuera poco, lo hicieron 25 años antes que el Cervecería Caracas, antecesor de los Leones del Caracas.

Tal vez resulte contradictorio y hasta irónico, pero el momento histórico en el siglo XX en el cual Caracas tuvo una preponderancia más importante a nivel nacional en lo concerniente a tradiciones y cultura, fue bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. En esos años de opresión, el general instauró festividades locales como los carnavales de Caracas que serían recordados en el imaginario de los que pudieron vivir esa época.

Son cientos de aspectos y tradiciones que se han perdido en el tiempo que, motivado a razones obvias de extensión no podemos mencionar en este artículo que, por demás solo tiene la pretensión de crear conciencia en los caraqueños de rescatar y amar sus tradiciones. Sin embargo, esperamos que se cumpliera el objetivo de hacer recordar a los que vivieron todas estas tradiciones y, a los que no tuvieron la dicha de hacerlo, incentivarlos a investigar sobre ellas para de este modo garantizar que perduren por siempre. Como dice la canción del maestro Billo Frómeta, “Caracas, ciudad hermosa, tú eres bella Caracas la cuna del Libertador”.

Finalmente quiero, como amante enamorado de la ciudad donde nací, Caracas, darle gracias a mis padres y a mi abuelo quienes me educaron con este sentido de arraigo y pertenencia tan profundo hacia mi ciudad, a ellos va dedicado de todo corazón este artículo que, deseo cerrarlo citando nuevamente al maestro Billo: “Para cantarte a ti puse al arpa todas las cuerdas de oro, para cantarte a ti mi garganta escogí a un ruiseñor, para cantarte a ti mi Caracas he pedido al poeta que le ponga a mi verso toda su inspiración”

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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