Camino al Mundial Rusia 2018

Cuando el perro Pickles salvó la Copa del Mundo

03 de junio 2017.

En estos momentos, cuando la Copa del Mundial de Fútbol, Rusia 2018 se aproxima de manera inexorable, llenando cada vez más páginas tanto digitales como físicas, de los diarios, con una voracidad que no tiene similar en ninguna otra actividad deportiva, exceptuando únicamente las Olimpíadas; conviene echar un poco la mirada atrás para recordar, para el caso de los que vivieron ese acontecimiento y, enseñarle a otros tantos que no tenemos la edad suficiente para haberlo presenciado, algunas curiosidades que se han dado en la dilatada trayectoria de esta competición que, cada 4 años le abre sus brazos a las mejores selecciones nacionales del deporte rey en los 5 continentes. En concreto, en este artículo nos dedicaremos a rememorar aquellos ya lejanos tiempos de la década de los 60 cuando, un perro fue el verdadero héroe de un mundial de fútbol.

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Con el propósito de animar a los fanáticos locales, el país anfitrión, Inglaterra, decide hacer una exposición para que todos pudieran ver el tesoro deportivo más codiciado de aquel 1966, la Copa del Mundial.

“Nos dijeron que se habían tomado las medidas de seguridad más estrictas. Pero fallaron”, decía un reportero de la BBC hace 50 años, desde la sede de una exposición muy particular en Londres. Y no era el único periodista dando esa información, recuerda el británico David Corbett, quien se convirtió en protagonista de esta historia gracias a su perro.

Lo que había pasado había dejado al público estupefacto: se habían robado la copa del Mundial de Fútbol de 1966 en Londres, la capital de la nación anfitriona.

Era la primera noticia en todos los noticieros y el titular ‘Copa del Mundo robada’ se repetía en la primera página de todos los diarios. Los críticos decían que la mejor fuerza de policía del mundo había perdido la copa.

En vísperas de la competencia, el codiciado trofeo había sido expuesto en Westminster, en el centro de Londres, para que la gente tuviera la oportunidad de verlo de cerca y, ante el estupor mundial,  desapareció.

“Siento decirles que en este momento, no puedo darles ninguna declaración”, le dijo a los reporteros el jefe de Seguridad. “Les pido que tengan en cuenta la enorme presión bajo la que me encuentro. Apenas tenga la oportunidad de tratar de entender qué pasó, hablaré con ustedes y les diré todo lo que pueda”, suplicó.

Pronto se supo que, a pesar de lo que se había asegurado, la operación de seguridad para resguardar la copa se reducía a un guardia de más de 70 años de edad quien se había tomado su descanso para cenar.

La sensación generalizada del público era que la policía no iba a ser capaz de recobrar el apreciado premio. Pero, como suele ocurrir en el fútbol,  lo inesperado ocurrió.

La Hazaña de Pickles

Siete días despues del robo, David Corbett salió a pasear a su perro “Pickles”, un perro collie blanco con manchas negras en los ojos y en las orejas, mientras se desarrollaba el acostumbrado recorrido en Beulah Hill, South Norwood, en el sur de Londres. “Pickles” recorría el barrio husmeando todo, sin embargo, algo le llamó la atención al perrito y se alejó varios metros del camino que usualmente seguía, Corbett se acercó a ponerle la correa.

“Saqué a mi perro Pickles a caminar”, cuenta David Corbett. “Salió de la casa y se fue derecho a donde estaba el auto de mi vecino. No dejaba de olfatear así que cuando fui a ponerle la correa, me fijé y vi en el piso un paquete muy cuidadosamente empacado”. La curiosidad lo invadió, se agachó y lo recogió.

“Rasgué un pedazo del periódico que lo cubría y vi Brasil… Alemania Occidental…”. Corbett era -y es- un fanático del fútbol, y había estado escuchando y leído sobre lo que había pasado. “Mi corazón empezó a palpitar más rápido… ¡era la copa del Mundo!”.

Corbett Sospechoso

El primer impulso de Corbett fue llevar la copa a la estación de policía.

“Me monté al auto así como estaba, con chancletas, y me acuerdo que al llegar, empujé la puerta y fui derecho hacia un sargento que estaba detrás de un escritorio brillante y le dije: ‘¡Creo que encontré la copa del Mundo!'”.

Cuando el jefe del sargento llegó, ordenó que se llevaran a Corbett a Scotland Yard (cuerpo de inteligencia británica). “De repente caí en cuenta de que yo era el sospechoso número 1”, recuerda aquel afortunado fanático.

Un par de días más tarde, la policía fue a interrogarlo nuevamente para tratar de esclarecer lo ocurrido en aquel curioso rescate.

Por suerte, “después de eso ya no sucedió más”. Comentaría el implicado cuando contó ante la prensa el hallazgo de su mejor amigo. “Me convertí en un testigo, cuando procesaron a los que se la habían robado”, concluye Corbett.

Pickles compensado

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El club nacional de deportes honró a David Corbett y a Pickles por recobrar el trofeo Jules Rimet con una medalla, una recompensa de US$1.500 y un regalo especial para Pickles.

“Era todo confuso para Pickles, pero el ahora mundialmente famoso perro se tendrá que acostumbrar a una vida glamorosa”, reportó la BBC en aquellos momentos. Pickles no entendía mucho de medallas, pero por suerte también le dieron una bandeja entera de pavo lo cual simplificaría totalmente los procesos cognitivos del canino.

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Quizás el honor que más emocionó al fanático del fútbol Corbett fue el que vino después de que Inglaterra ganara el trofeo que Pickles había encontrado.

“Después del partido, nos invitaron a la recepción en Londres. El equipo estaba en un enorme balcón y abajo la calle estaba repleta de gente. Bobby Moore (el capitán) levantó a Pickles y se lo mostró a la multitud. Fue muy emocionante para mí, y pienso que también para todo el país”, le dice Corbett a la BBC tras la mágica jornada.

“Fue gracias a Pickles que cambió mi vida. Me ayudó a comprar mi casa. Está enterrado en el jardín y, en las agradables noches de verano, salgo con una copa de vino, hablo con él y digo: ‘¡Salud, Pickles, y gracias!'”.

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No sólo Corbett está agradecido: el equipo nacional estuvo a punto de quedarse sin un trofeo que levantar tras triunfar en su partido contra Alemania cuyo final fue memorable.

Gracias a Pickles, Inglaterra tuvo su copa, la primera hasta entonces y, para dolor de sus fans, la última hasta la fecha.

 

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

Con Información de BBCMundo.

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