Caracas

Se perdió en el ¿Quién sabe dónde?. Por Edgar Méndez.

20 de mayo 2018.

Inquieto y curioso por lo que veo en los medios en función de la Comunicación Política y la Diplomacia, no es casualidad que de nuevo mi país sea centro de atención para la Comunidad Internacional, ya sea por nuestro lenguaje o los capítulos que la Agenda Setting nos presenta a diario.

Son muchos los temas en los cuales Venezuela está presente gracias a los massmedia, cayendo uno en una suerte de saturación informativa, que provoca que uno alce su voz a través de pequeños espacios como éste, investigando o haciendo radio. Como sea, uno tiene derecho a tomar una posición.

Poseído indudablemente por un espíritu de lucha que a la misma vez me ha hecho tener seguidores y detractores en diferentes lugares y circunstancias donde me ha puesto el Espacio Público, abogo otra vez, por el entendimiento, la concordia y el carácter fuerte que deberíamos tener los internacionalistas ante tanto absurdo que para la fecha de 2017 y 2018 rodea a Venezuela. Entendiendo como un ciudadano cualquiera que nuestra nación está en situación difícil (y no es la primera vez) me pregunto:

¿Donde está la unión que todos los factores que hacen vida que Venezuela tiene para lograr un entendimiento básico? Sabían ustedes que la situación que hoy enfrenta nuestra tierra no viene dada por el gobierno actual, viene por la falta de arraigo de nosotros?

¿Para qué tanto tiempo de estudio en tantas áreas importantes para el país, como por Ej: Comunicación y Estudios Internacionales, si la vieja estructura  que todavía nos atrasa, es temerosa de ser eliminada por contenidos nuevos enfocados verdaderamente en el mejoramiento Humano?

¿Donde está el amor por el país, si nuestros paisanos viviendo afuera, maltratan a su propio país con el peor de los lenguajes?

¿Donde está la fraternidad familiar, que siendo la base principal de la sociedad, no es capaz de mantener puentes amorosos para  consolidar la unión de la familia?

¿Donde está la sociedad misma, (si es que ella existe) que sigue viendo a la persona con discapacidad como un extraño a su tejido social?.

¿Donde está la reflexión, el amor al pensar y el amor de entrega total que nos haga un mejor mundo?

¿Somos tan tontos que dependemos de afuera para corregir errores?

¿Quién sabe dónde?    

 

 

 

Edgar Méndez

Internacionalista – Msc en Comunicación y Políticas Públicas 

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