Caracas

El renacer del mítico Hotel Humboldt, ícono de la arquitectura continental

06 de mayo 2018.

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El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros concretó una de las obras arquitectónicas mas resaltantes de su Administración, la reinauguración del Hotel Humboldt.

Durante muchos años la restauración y remodelación de este ícono arquitectónico de Caracas fue evaluado por diversos gobiernos y grupos de inversionistas privados, sin embargo parecía un sueño difícil de cumplir o un proyecto inviable debido a los cuantioso de la inversión y las dificultades presentes para trasladar hasta el Waraira Repano, la infraestructura, materiales y recursos humanos necesarios para la  recuperación de las instalaciones del Hotel Humboldt.

El Presidente Maduro explicó que la rehabilitación del hotel comprendió una labor “titánica”. El Hotel Humbolt, con una torre de 60 metros de 19 pisos, cuenta con 70 habitaciones tipo Suite, con vistas al Valle de Caracas y al Litoral Central y fue construido en el año 1959, el Humboldt ubicado a más de 2.100 metros de altura sobre el nivel del mar, entre los límites del Parque Nacional Waraira Repano, supuso un reto de construcción a mediados del Siglo XX.

El Jefe de Estado declaró que el reto y compromiso será mantener los espacios en optimas condiciones. los servicios en hotel se cobrarán en petros. “Cuando cumplo una tarea encomendada por el Comandante Chávez, me siento feliz, él me dijo en el 2012 que me encargara de recuperar el sistema Waraira Repano”.

El Mandatario Nacional destacó que la restauración de este icono arquitectónico se realizó bajo los planos originales del arquitecto Tomás Sanabria respetando la arquitectura y estilo de 1956, año de su inauguración.

El Presidente de la República lideró un recorrido por las instalaciones del reinaugurado Humboltd, “Le estamos entregando al turismo nacional una joya arquitectónica”. “Este hotel, será un gran centro turístico para Caracas. El Hotel Humboldt será un modelo para la utilización del Petro”

El Hotel Humboldt será administrado por la cadena Marriott.

Hotel Humboldt

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La Historia del Hotel Humboldt.

El Hotel Humboldt deriva su nombre al naturalista alemán Alejandro Von Humboldt (1769-1859) quién realizó y documentó múltiples expediciones a la geografía de Venezuela.

Alejandro de Humboldt, fue un polímata: geógrafo, astrónomo, humanista, naturalista y explorador prusiano, hermano menor del lingüista y ministro Wilhelm von Humboldt. Es considerado el padre de la geografía moderna universal. Fue un naturalista de una polivalencia extraordinaria, que no volvió a repetirse tras su desaparición. Sus viajes de exploración le llevaron desde Europa a América del Sur y del Norte hasta Asia Central. Se especializó en diversas áreas de la ciencia como la etnografía, la antropología, la física, la zoología —especialmente en ornitología—, la climatología, la oceanografía, la astronomía, la geografía, la geología, la mineralogía, la botánica, la vulcanología y el humanismo.

En 1956 en un lugar inhóspito, sin espacio y en apenas 199 días, Venezuela hizo realidad una aventura descabellada: levantar un edificio de 60 metros de altura que fue un instrumento político y un emblema del prestigio y la modernidad de un país pujante.

El hotel Humboldt, ubicado a más de 2.100 metros de altura, es desde entonces un faro que vigila a un lado el valle de Caracas y al otro, el Mar Caribe.

Fue un modelo de modernidad, de capacidad, recursos y emprendimiento; y luego lo fue de ineficacia, desidia y disputas políticas. Su contradictoria historia de éxito y fracaso, de lujo y abandono, es, de alguna manera, un reflejo de la de Venezuela del siglo pasado.

Colección Sanabria.

El hotel se elevó en la punta del pico Humboldt. (Foto: Colección Sanabria)

En 2012 el gobierno de Hugo Chávez aprobó la recuperación y remodelación del complejo tal y como lo diseñó a mitad de los años 50 el arquitecto Tomás Sanabria.

Pese a la crisis, el proyecto continúo en 2013 ya con Nicolás Maduro en el poder. “Va a ser el primer hotel siete estrellas de Venezuela. Eso es una belleza, reconstruido con la arquitectura, la artesanía y la ingeniaría original”, señaló Maduro en diciembre del 2017.

“Va a ser una de las obras más maravillosas que va a conocer Venezuela entera”, agregó el presidente, que en el pasado ya mostró su interés por la recuperación patrimonial al promover la renovación del Palacio Legislativo y de la Casa Amarilla, sede de la Cancillería que ocupó antes de suceder a Chávez.

La rehabilitación destaca por haber recuperado el diseño de Sanabria, traicionado con los años y las intervenciones de las empresas y entes que controlaron el hotel. En el contexto actual del país, que busca de alguna manera potenciar el turismo en medio de la crisis económica, el hotel volverá a enfrentar los mismos retos ante los que sucumbió en el pasado.

El Humboltd de 1956 simbolo del ‘Nuevo Ideal Nacional’

El presidente de Venezuela, General Marcos Pérez Jiménez inaugura el hotel Humboldt en el cerro Ávila, Caracas, el 29 de diciembre de 1956.

El presidente de Venezuela, General Marcos Pérez Jiménez inaugura el hotel Humboldt en el cerro Ávila, Caracas, el 29 de diciembre de 1956.

Para la Venezuela de 1956 gobernada por Marco Pérez Jiménez, la riqueza del petróleo empezaba a ser tangible, sobre todo en Caracas, ciudad convertida en un laboratorio de modernidad.

Aunque desigualmente distribuido, el país contaba con un gran ingreso per cápita. Sobraban los recursos y los arquitectos jóvenes y audaces. La emigración europea enriqueció también a Venezuela, que entonces era un destino atrayente.

Gracias a los impuestos que pagaban las petroleras extranjeras contaba con recursos para su plan desarrollista, el llamado Nuevo Ideal Nacional, que buscaba la modernización de la capital y del país por medio de las infraestructuras.

De esa época son las obras que durante décadas hicieron de Venezuela el país el más moderno de la región. Entre ellas, el Humboldt, convertido en un icono de Caracas. Pérez Jiménez, preocupado desde el punto de vista militar por el hecho de que sólo los viaductos conectaran Caracas con el litoral, promovió la construcción de un teleférico desde la ciudad hasta la cima del Ávila, la cordillera que separa la ciudad del Mar Caribe.

Además del teleférico quería un hotel en la cima, a más de 2.000 metros de altura, otra obra monumental con fines de propaganda.

Y se lo encargó a un joven arquitecto de menos de 30 años formado en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos: Tomás Sanabria.

“Una danza de nubes”

Sanabria subió hasta la cima con las dificultades de la época. Tardó 13 horas. Y se encontró un clima frío, nublado.

“De repente hubo una danza de nubes que enloqueció a papá. El cielo se abrió y esa vista lo impactó”, me dice Loly Sanabria, hija del arquitecto que falleció en 2008.

Sanabria entonces ideó el proyecto de un hotel isla dentro de una zona que fuera declarada Parque Nacional.

Pensó en un casino para que se financiara y en sólo 13 habitaciones. Al gobernante de facto le gustó el plan técnico, pero hubo dos ideas que rechazó de plano.

“En mi gobierno jamás habrá un casino”, cita ahora Loly Sanabria las palabras que Pérez Jiménez le dijo a su padre. ¿Y sólo 13 habitaciones? No, quería 300. Finalmente, seducido por las ideas de Sanabria, aceptó las 70 distribuidas en 14 plantas de una torre circular que ofrece vistas en 360 grados del Caribe y de Caracas.

La construcción del teleférico, que permitiría mover a 800 soldados por hora si era necesario, avanzó y el 16 de mayo de 1956 empezó la construcción del Humboldt, que toma el nombre del pico donde se levanta.

Era un proyecto complejo, en un lugar reducido e inhóspito. Y además, Pérez Jiménez tenía prisa.

Sólo 199 días después, el 29 de diciembre de 1956, lo inauguró tras el trabajo en turnos que cubrían las 24 horas y la aplicación de una tecnología de punta para la época.

Colección Sanabria

Recepción del hotel Humboldt en el momento de su inauguración en 1956. (Foto: Colección Sanabria)

Recepción remodelada.

La renovación ha mantenido las dos chimeneas características de la recepción.

Hotel Humboldt (Foto: Colección Sanabria)

A un lado de la montaña, Caracas; al otro, el Caribe. (Foto: Colección Sanabria)

(Foto: Colección Sanabria)

Al hotel se accedía por teleférico. (Foto: Colección Sanabria)

El Humboldt, abandonado por ser una obra de Pérez Jiménez

El destino del edificio, como el de todo el país, cambió pocos meses después. El 23 de enero de 1958 cayó el régimen de Pérez Jiménez y Venezuela abrazó la democracia.

De alguna manera, el hotel se asociaba a su figura. “Lo fueron abandonando”, lamenta Loly Sanabria. Hay que recordar que era una obra del gobierno militar y que era exitoso, remarca. “Había que castigarlo”, agrega la hija del arquitecto.

Pero hubo algo más. “Es más económico cerrado que operativo”, es una cita que le atribuyen a Rómulo Betancourt, primer presidente de la era democrática, sobre los costos de un hotel peculiar a más de 2.100 metros de altura.

La falta de interés gubernamental y de sincronía entre el funcionamiento del hotel y del teleférico, el único medio por el que llegar al edificio, hicieron que cadenas como Sheraton dejaran de verlo atractivo y rentable.

Estuvo cerrado muchos años, sirvió como escuela hotelera y hubo intentos infructuosos de reabrirlo e incluso de hacer el casino que una vez ideó Sanabria.

En años de abandono y malos manejos se cortaron los tensores de la losa flotante de la estancia íntima, se tabicó el gran salón para crear salones temáticas, se demolieron murales, se dañaron otros intentando restaurarlos, se techaron las bóvedas, se colocaron tejas de barro para recrear un “rincón criollo” dentro de una edificación moderna, se colocaron paredes que violaban los espacios diseñados por Sanabria con líneas que parecen no terminar y donde las nubes y la montaña se meten por cualquier resquicio. El abandono y la ignorancia desvalijaron el lujoso hotel.

Los Retos de la nueva etapa del Humboldt

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En la actualidad a falta aún del teleférico que unirá la montaña con el litoral, el Humboldt tiene una nueva oportunidad para aprovechar la calma, la vista, el paisaje y el clima que lo hacen especial.

El gobierno de Maduro, tras una alta inversión para una restauración que recupera la esencial inicial del hotel, afirma que busca “aprovechar el potencial turístico” de la montaña y fomentar el turismo ante la caída del ingreso petrolero.

Loly Sanabria está preocupada por el acceso, por que no esté aprobado el ramal del teleférico que debería llevar a los huéspedes directamente a la recepción y que tanto en 1956 como ahora debe brindar privacidad, seguridad y comodidad a los exigentes clientes de un hotel que busca ser de siete estrellas. Sin eso, “dudo que se logre el ambiente necesario para un hotel de esa categoría”, dice la hija del arquitecto.

El lujoso proyecto no sólo enfrenta de nuevo los retos del pasado, que son producto de su peculiar y compleja ubicación. Ahora se le suma la severa crisis que atraviesa un país con pocos visitantes extranjeros y cada vez con menos vuelos en el aeropuerto internacional.

En la restauración que comenzó el Gobierno hace seis años, impulsada por un Nicolás Maduro que entonces era canciller, ha sido un trabajo casi arqueológico, que ha guiado detalladamente Gregory Vertullo, quien fue el último asistente de Sanabria. Es un ejemplo de restauración en una ciudad que ha sido indiferente a la desaparición y deterioro de su patrimonio arquitectónico. Ahora es nuevamente una isla de profesionalismo y belleza, en medio de una severa crisis económica y social que vive Venezuela. La intervención logró devolver la edificación a su estado original, cumpliendo con las actualizaciones tecnológicas que requiere un hotel cinco estrellas.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros destacó los esfuerzos e inversión realizada para la restauración del mítico hotel, “gracias al esfuerzo de la juventud, de las 13 empresas que participaron en todas las fases de restauración. No es lo mismo recuperar una obra sobre la base de poner cemento y yeso, que restaurarla en su diseño original. Eso es lo que hemos hecho y debemos conservarlo”. “Lo que debemos aprender los venezolanos es mantener las cosas. Debemos crear una cultura de mantenimiento. Las cosas deben funcionar siempre, desde el hogar, cada estructura, en la vida social, en el estudio, en el trabajo y en la actividad económica debemos construir una nueva cultura del mantenimiento y de la conservación”.

La ministra para el Turismo, Marleny Contreras, señaló que la restauración del Humboldt “Es un sueño hecho realidad porque tenemos un presidente que está convencido de que el turismo es el motor del país. Nosotros queremos consolidar la infraestructura del turismo (…) esta obra es una referencia para todos los venezolanos”.“Este era un sueño del comandante Chávez, y gracias a la pasión y el esfuerzo del presidente Maduro se logró. Hemos hecho todo el esfuerzo para ser el motor número 1 en el turismo para desarrollar la economía del país. Este es un logro hecho con empresas venezolanas”.

Contreras hizo un reconocimiento a los inversionistas y empresas que contribuyeron en la reconstrucción de la obra. “Licenciatarios de la cadena Marriot en Venezuela y ellos creen en el país, están trabajando con el equipo del Gobierno y están trabajando por el desarrollo del turismo en el país”.

El Jefe de Estado reinauguró el viernes 04 de mayo las instalaciones del Humboldt, convencido del éxito de esta nueva etapa de este ícono de la arquitectura continental; “En 30 días estarán las puertas abiertas para el conocimiento de los ciudadanos. Esto también se podrá pagar en Petro. Aquí instalaremos una casa de cambio para poder pagar con la criptomoneda. Vengan nuestros hermanos del mundo para que conozcan esta belleza. Instalen el Petro como el principal sistema de pago en los hoteles del país. Es una moneda sólida que sirve como divisa convertible que sirve para cualquier cosa”.

K. Camacho.

Con información de

Prensa Presidencial/ BBC MUNDO/ El Pais/ Colección Sanabria.

 

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