Arte

Cuando un amigo se va. Hasta siempre querido Levy. Por Alexis Delgado

25 de abril 2018.

Normalmente, por algo relativo a la formación académica, suelo escribir siempre en la primera persona del plural. Esta es una fórmula bajo la cual uno se ampara para tener una distancia con el objeto de estudio sobre el cual se escribe. En esta ocasión las fuerzas no me permiten expresar lo que siento de otro modo que no sea escribiendo en primera persona.

Hoy en la mañana me notificaron sobre la pérdida física de un hombre que significó muchísimo para mí así como para tantos otros… un hombre que tuve la dicha de conocer y trabajar a su lado en varios proyectos… un hombre que, más que un profesor o jefe, para mí fue un amigo… se nos fue Levy Rossell.

Desde el año pasado, Rossell se encontraba delicado de salud motivado a un A.C.V. que le había dejado secuelas importantes que nunca logró superar. No obstante a esta situación de salud frágil, Levy nunca cesó en sus labores pedagógicas y culturales. Era un hombre infatigable, con un hambre de conocimiento y sin mezquindad hacia el prójimo.

Hasta ayer estuve trabajando en un par de proyectos para los cuales solicitó mi ayuda como investigador. Debo recordar por siempre lo exigente que era Levy como jefe. Me llamaba varias veces al día para que profundizara en algún aspecto rebuscado de la investigación. Tenía por costumbre que, en sus escasos momentos libres, escuchar emisoras de radio culturales y, en muchas oportunidades me contactó por algo que le interesaba de lo que en ese tipo de programas se comentaba. Ahora recuerdo con nostalgia todas aquellas llamadas que me hacía y que yo, con toda vergüenza no podía decirle que no tenía información al momento de lo que él me pedía. Hace algunas semanas rompí mi costumbre y, como buen amigo que fui de Levy, salté la talanquera de alumno a amigo y, le comenté con sorna que cambiara la emisora para algún programa deportivo; después de unos angustiosos segundos de silencio en la línea, en donde pensé que, Levy se había tomado a mal mi poco delicado comentario, para mi sorpresa escuché aquella sonrisa gratificante del entrañable amigo y profesor que me decía “Es que lo estoy jodiendo mucho…”

En muchos medios de comunicación saldrán desde este momento programas dedicados a Levy y a su obra, pero en este espacio yo no deseo hacer mención a una impecable trayectoria de la cual ya he invertido muchas líneas, tanto en este medio como en otros. Quiero en esta oportunidad reflexionar sobre ¿cómo era el amigo?

Levy siempre fue un pedagogo, su obra, aun cuando ha sido sistemáticamente ignorada de la historiografía del teatro y de la cultura nacional debido a motivos que, en estos momentos no vale la pena traer a colación, su obra la pueden ver en los más de 3000 talentos que pasaron por su cátedra. Levy nunca fue un hombre apegado a lo material, pero siempre ofrecía a sus amigos, no solo sus vastos conocimientos, sino cualquier detalle que tuviera a la mano. Sus anécdotas y vivencias siempre fueron un motivo de enseñanza para todos los que tuvimos la fortuna de estar a su lado.

Aun cuando me siento tranquilo porque siento que, al igual que un puñado de personas cercanos a Levy, hice por él todo lo que estaba en mi mano mientras él estaba con vida.

Sus últimas semanas de existencia terrenal fueron delicadas aún cuando acababa de iniciar sus labores como docente. La falta de medicinas para aliviar su delicado estado de salud y, la falta de voluntad por parte de los órganos estadales culturales, los cuales no prestaron ningún tipo de colaboración para contribuir con él le agravaron. Una iniciativa de la actriz, productora y amiga de Rossell, Lucy Henriques  le lograron conseguir algunas medicinas pero, no fue suficiente porque los tratamientos eran costosos.

Como reflexión final solo puedo decir, que tristeza me embarga cuando, a pocas horas de la pérdida física de Rossell, tanta gente que no se pronunció cuando el gran hombre estaba convaleciente, ahora si se dan afectados golpes de pecho. Los detalles y esfuerzos se hacen en vida…

Rossell hizo o contribuyó a que mucha gente hiciera fortuna y se nos fue sin ningún tipo de propiedades y en un hogar prestado, este parece ser el destino infortunado delos grandes hombres.

Más de una vez me preguntaron si el profesor Rossell estaba solo ya que nunca se casó ni tuvo hijos… Así como les respondí en su momento, lo hago ahora… Levy nunca estuvo solo porque a su lado siempre estuvimos muchos hijos adoptivos leales al gran amigo.

Un escrito que se encuentra En la entrada del Théâtre de la Comédie Française hay un busto de Molière (ignorado y vilipendiado en su época) que reza: “No le faltó gloria … No las faltó a nosotros.”
FRANCIA.

Que no nos pasé lo mismo a nosotros los Venezolanos con Levy Rossell.

Cuando un amigo se va, una estrella se ha perdido, la que ilumina tus momentos de alegría y de pesares… Hasta siempre Levy, amigo… GRACIAS… GRACIAS… GRACIAS…

Alexis Delgado Alfonzo

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