Opinión

Respuesta psicológica del venezolano ante la cotidianidad imperante en el país. Por Alexis Delgado Alfonzo

24 de abril 2018.

Para todos los que hacemos vida en Venezuela, nos hemos podido dar cuenta que, en la actualidad no parece existir un solo ámbito en el cual no se dé marcada cuenta del malestar que todos sufrimos debido a la maltrecha situación nacional dejándonos en una posición de vulnerabilidad que, en la mayoría de los casos no somos conscientes.

Tras un proceso político, social, económico y cultural que ha transformado por completo a Venezuela en los últimos 18 años; y que ha mostrado su cara más dura el último quinquenio, resulta imposible no reflexionar y hacernos la siguiente pregunta: ¿cómo está la salud mental del venezolano? El presente artículo está destinado a mostrar de una manera superficial una respuesta clara a tan sensible tema que ya trasciende a todo tipo de postura política.

En los últimos años, el venezolano común ha enfrentado escasez de alimentos y medicamentos, carestía de todos los productos y servicios básicos, merma de ofertas de empleo, desmejora significativa de los servicios públicos, incertidumbre por las constantes decisiones gubernamentales que producen cambios de un momento a otro en el marco legal y consecuentemente social del país, temores por las oleadas de protestas y la arremetida violenta que arrastran, duelos reiterados por los familiares que emigran; y el que emigra enfrenta choque cultural, xenofobia, tristeza por estar lejos de sus afectos, desmejora de su estatus laboral o académico, soledad y sensación de inestabilidad. Parece imposible estar indemne ante este panorama que ya se ha convertido en un fenómeno de repercusión tanto nacional como internacional.

Desde la observación cotidiana que puede hacer un venezolano cualquiera; todo el que está inmerso en la situación presenta ansiedad (en algún grado), irritabilidad, sentimientos de vulnerabilidad, tristeza, ataques de pánico con cada vez más frecuencia  (y en algunos casos depresión propiamente dicha), temores intensos acerca del futuro, entre otras sensaciones incómodas (por llamarlo menos) que dificultan el enfrentar esta circunstancia “país”.

Al observar todo este maremágnum o caldo patológico de cultivo, decidimos  entrevistar a un especialista (psicólogo clínico Adriana Torres: @psicoadritorres), para que nos ilustrara ¿cuáles son los casos más frecuentes que trata en su consulta? Éste reporta que;

Por un lado, la consulta psicológica privada está llena de casos que de una u otra manera están relacionados con la situación del país (duelo migratorio, duelo por pérdida de negocios o de estatus económico, ansiedad en la toma de decisiones). Y aunque la gente consulte por otra causa (problemas de pareja, relaciones familiares disfuncionales, fallecimiento de seres queridos, trastornos de conducta, cuadros clínicos como depresión, ansiedad, etc.); de una u otra forma esa situación se ve atravesada o empeorada por la crisis generalizada que vive el país. Parece que todos los que consultan tienen que recibir algún grado de apoyo o contención en torno a la realidad venezolana, así no asistieran exclusivamente por ello.

Por otro lado, muchas personas que requieren este tipo de servicios (algunos por presentar condiciones crónicas), no siempre pueden costearlos porque la situación obliga a que destinen sus ingresos únicamente a la alimentación, dejando de lado todo lo demás. Los servicios de salud gratuitos cada vez están más desmejorados, desmantelados y carentes de personal; descartándose como opción. Mientras los que deberían asistir al psicólogo no puedan pagarlo (que son un sector nada despreciable de la población), habrá una tendencia a empeorarse su circunstancia, con lo cual la salud colectiva se ve afectada.

Este panorama, poco alentador, y peor aún poco (o nada) visibilizado por las autoridades; se convierte en una bomba de tiempo para el futuro. Cabe preguntarse, ¿cómo estaremos en diez o veinte años? ¿Será posible que toda la generación de niños y adolescentes que se está formando en este momento pueda estar saludable emocionalmente, tras haber visto a sus familias fragmentarse por la emigración masiva, haberse privado de la recreación porque se volvió un lujo impagable, tras haber perdido familiares víctimas de la violencia desbordada, haber tenido que ver a sus padres pasar horas de colas bajo el sol para adquirir un par de productos básicos, haber tenido una calidad educativa dudosa por la inmensa carencia de personal (que se retiran para irse o para intentar ganarse un salario mejor), haber escuchado una y otra vez que si puede debe irse a cualquier otro país?

La respuesta a esta inquietante cuestión a la luz de todo lo antes descrito, preferimos no darla en este artículo; la dejamos a la profunda reflexión de todos nuestros acuciosos lectores. Insistimos encarecidamente que esta situación patológica que vivimos todos los venezolanos, no distingue postura política, pero si nos está afectando y acabando sistemáticamente a todos por igual y, hemos querido acudir a la psicólogo clínico, Adriana Torres para que, desde una perspectiva profesional, nos diera su visión de la inefable situación a la que estamos sometidos diariamente.

Adriana Torres

Psicólogo Clínico

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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