Ciencia

APOLO 13; la tragedia que pudo haber sido y no fue

17 de abril 2018.

Desde tiempos inmemoriales, el Hombre ha mirado a las estrellas y a la luna con una veneración y anhelo indescriptible. En mucha de la literatura universal se ha mencionado la interacción científica de los seres humanos con estos astros con un estilo depurado y seudocientífico que, no es otra cosa que plasmar por escrito un profundo deseo de conocimiento hacia este tema tan apasionante..

Después de la llamada guerra espacial entre científicos americanos y rusos por ver ¿quién alcanzaba literalmente las estrellas? Se multiplicaron notablemente los esfuerzos y expediciones por profundizar los estudios astronómicos. En conjunto con grandes resultados como los obtenidos por el mundialmente conocido Apolo 11, con el cual el Hombre llegó por primera vez a la luna, también vinieron las primeras expediciones fallidas. A lo largo de este artículo nos dedicaremos a mencionar brevemente uno de los primeros casos de este tipo, la expedición del Apolo 13.

La misión del Apolo 13 era explorar la zona volcánica de Fra Mauro, llamada así por el Cráter Fra Mauro, de 80 km de diámetro, localizada en su interior. Ésta es un área selenológica la cual se pensaba estaba compuesta de “ejecta” del impacto de un gran objeto que formó el Mare Imbrium.

Apolo 13 fue la séptima misión tripulada del Programa Apolo de los Estados Unidos de América y la tercera con el objetivo de alunizar.

La nave fue lanzada el 11 de abril de 1970 a las 19:13 horas UTC (14:13 horas EST). El alunizaje fue abortado debido a la explosión de un tanque de oxígeno dos días después del despegue, inhabilitando el módulo de servicio (SM), del cual dependía el módulo de mando (CM), usando el módulo lunar (LM) como bote salvavidas.

A pesar de los apuros causados por la energía limitada, la pérdida de calor en la cabina, falta de agua potable (por congelación) y la crítica necesidad de reparar el sistema de depuración de dióxido de carbono, la tripulación pudo regresar a salvo a la Tierra el 17 de abril.

James Lovell, Ken Mattingly, Fred Haise, integrantes de la misión Apolo 13

No aburriremos a los lectores con una descripción científica de compleja comprensión para explicar los problemas de índole técnico que derivaron en el aborto forzoso de la misión de exploración; empero, lo que sí es importante manejar es que, a pesar de que, tan solo un año atrás la misión Apolo 11 había logrado la meta de alunizar,, el modelo de la nave Apolo 13 tuvo serios defectos desde la perspectiva de la ingeniería. Un tanque de oxígeno estalló debido a un remache mal aplicado, la explosión derivó en un efecto dominó que fue comprometiendo rápidamente la integridad de la nave y la vida de sus tripulantes.

El accidente ocurrió cuando el Apolo 13 ya se encontraba demasiado alejado de la Tierra como para aplicar los protocolos de aborto rápidos; por lo cual, los tripulantes se vieron en la terrible situación de tener que hacer una circunvalación completa a la luna para, gracias a su campo gravitatorio, emplear esa fuerza para, por medio de mucha habilidad de la tripulación, encaminar la nave de retorno  a la Tierra, usando lo menos posible los motores para no correr el riesgo que la nave terminara de colapsar.

Durante la ruda travesía de retorno a la Tierra, la tripulación no tenía prácticamente víveres y mucho menos agua suficiente con la cual sostenerse de manera óptima. Por si esto no fuera suficiente, la temperatura a bordo del módulo era prácticamente bajo cero grados.

Una vez que, la trayectoria del Apolo 13 fue encausada finalmente a la Tierra, todavía no había terminado la angustia, ni para la tripulación de  abordo, ni para el personal de tierra en el estado de California, ya que, cuando la nave entrara en la órbita terrestre, pasarían 4 minutos en los cuales la nave pierde todo tipo de comunicación con Tierra debido a circunstancias de la atmósfera terrestre. La angustia venía dada porque, debido a lo comprometida que se encontraba la nave por todos los daños sufridos, no se sabía con exactitud si la nave podría resistir el ingreso a la atmósfera.

El punto negro de 4 minutos de incomunicación normal para cada misión espacial, en el caso del Apolo 13 se extendió por unos dramáticos 31 segundos, tras los cuales, la tripulación pudo hacer contacto con la base espacial Kennedy.

Finalmente, el Apolo 13 fue rescatado con su tripulación en el océano pacífico, dejando atrás unas cuantas horas de total angustia.

En retrospectiva, aunque la misión Apolo 13 no cumplió el objetivo trazado, gracias a los fallos estructurales presentes en la nave, la NASA realizó importantes mejoras a los diseños de los futuros proyectos, sin dejar de lado que fue una auténtica proeza sin precedentes el rescate exitoso de la tripulación.

El módulo de comando del Apolo 13 siendo izado a bordo del USS Iwo Jima.

 

 

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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