Caracas

A propósito o despropósito del Caribe. Por Alexis Delgado

16 de abril 2018.

Desde que, el Hombre descendió de las ramas y, paulatinamente fue organizándose en comunidades, su estructura social fue complejizándose con el surgimiento de conceptos que antes eran desconocidos: La religiosidad, la forma de comunicación, la jerarquización social y la economía, por tan solo mencionar algunos ejemplos representativos. Con el devenir del tiempo histórico, este último factor antes mencionado fue evolucionando desde el más primitivo sistema económico, el intercambio o trueque hasta los sistemas actuales.

En el presente artículo, nos permitiremos dar una humilde valoración  histórica a partir de la creación de la moneda de uso local, el caribe.

La Alcaldía de Libertador lanzó este domingo la moneda caribe para enfrentar la llamada “guerra económica”.

La puesta en circulación de esta moneda se realizó en una verbena instalada en la parroquia El Paraíso. La alcaldesa Érika Farías afirmó que es un mecanismo de “protección” para la población.

La alcaldía, junto al Instituto Municipal de Crédito y el gabinete de economía popular, hizo la impresión de los billetes de 5, 10, 20, 50 y 100 caribes.

De acuerdo con AVN, la modalidad permitirá combatir el contrabando del Bolívar, facilitar las actividades comerciales y dinamizar la disponibilidad de efectivo.

Farías dijo que cada caribe equivale a 1.000 bolívares. Señaló que solo será aceptado en las verbenas que organiza la municipalidad.

Los que hemos tenido el inmenso privilegio de estudiar Historia, no podemos, a esta altura de la vida, o mejor expresado, en la dinámica global actual, pensar que, cuando mínimo, la creación de esta moneda local es un real despropósito económico e histórico.

En los últimos años se ha multiplicado a nivel nacional el empleo de monedas comunales como una expresión económica local y, valga la acotación, paralela al Bolívar, única unidad monetaria física de circulación legal a lo largo de toda la geografía venezolana. Antes del advenimiento del Caribe, surgió la moneda comunal, el panalito, unidad económica paralela empleada en algunos sectores del oeste de la ciudad Capital.

En unas circunstancias actuales, donde gran parte del mundo está buscando imitar el Euro, moneda única para todos los países pertenecientes a la Comunidad Europea, para, de este modo tratar de lograr una solidez en el complejo mundo económico y sus cada vez más nefastas variables que ahogan sistemáticamente a las economías menos privilegiadas, no es admisible que, Venezuela, nación dotada de gran riqueza nacional se permita retornar a un sistema económico que nos hace recordar al modo de producción feudal, en el cual, cada feudo tenía su propia moneda de circulación local. Si a esto le añadimos que, cada vez es más frecuente el trueque como sistema económico, haciéndonos retornar de un plumazo a la economía presente en nuestro continente en los tiempos previos a la conquista; no podemos pensar menos que lo que está ocurriendo con la, otrora sana economía venezolana es un auténtico despropósito.

¿Dónde quedó aquella sensación que aunque positivista hay que tomar en consideración, el progreso?  Mientras los demás se unen, nosotros nos separamos, ya no solamente del mundo sino que, más dramático aun, con estas monedas paralelas nos estamos disgregando hasta de nosotros mismos…

Más allá de las válidas posturas políticas que todos tengamos y que, por demás forman parte de nuestros derechos, tenemos que dedicarnos a hacer una reflexión profunda. Los descalabros de nuestra moneda, el Bolívar, no se resuelven con la eliminación de 0, tampoco con la implementación de monedas locales paralelas… El tema económico nos atañe a todos los venezolanos por igual y, lo que, esta tierra bendita por la gracia divina requiere es más producción nacional y menos politiquería partidista entre opositores y oficialistas.

Desde lo más profundo de nuestro sentir como venezolano, hacemos un llamado urgente a la coherencia y al sentido común, hagamos a un lado las divisiones y luchemos por un fin común, rescatar a nuestro amado país.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador.

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