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Ilich Ramírez Sánchez condenado a una tercera cadena perpetua

15 de marzo 2018.

El venezolano Ilich Ramírez Sánchez fue sentenciado nuevamente este jueves a cadena perpetua por el ataque mortal perpetrado en un centro comercial en París.

El venezolano, también conocido como ‘Carlos’, había apelado un fallo en su contra el año pasado, pero los tribunales ratificaron la condena a cárcel de por vida por lanzar la granada en esa galería, un hecho que dejó saldo de dos muertos y 34 heridos, refiere Le Figaro.

El tribunal especial de acusación estuvo integrado por jueces a cargo de casos de terrorismo, que tardaron menos de dos horas de deliberación para ratificar la condena. Ramírez Sánchez permanece encarcelado en Francia desde que fue capturado en 1994 en una operación del espionaje francés en Sudán, este antiguo activista de la causa palestina purga ya dos condenas a perpetuidad por un triple homicidio en 1975 en París y por cuatro atentados cometidos en Francia hace treinta años.

El sistema judicial francés ya lo había sancionado en dos oportunidades con pena máxima por tres asesinatos cometidos en 1975, así como cuatro atentados, que dejaron 11 muertos y 191 heridos, entre 1082 y 1983.

“Carlos” era uno de los hombres más buscados en los años 70 y 80. Nacido en Caracas en 1949 como hijo de un adinerado abogado marxista, estudió en Moscú y se mudó a Líbano, donde se unió al Frente para la Liberación de Palestina (FPLP) a principios de la década de los 70. Declarado como un activista comunista convertido al islam, allí fue donde adoptó su nombre de guerra “Carlos”.

Uno de sus golpes de mayor efecto fue el secuestro de 11 ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1975 en Viena, que terminó con tres muertos.

Entre 1987 y 1991 vivió en Siria y luego se instaló en la capital sudanesa Jartum, donde fue detenido el 14 de agosto de 1994 por agentes de la inteligencia francesa y llevado a Francia, algo que sus abogados siguen denunciando como un secuestro.

Ilich Ramírez Sánchez sorprendió al tribunal al negarse a asistir a las audiencias del jueves, para protestar contra sus condiciones de detención en el palacio de justicia.

“Ya no iré a mi juicio (…). Mis abogados irán en mi lugar”, escribió el venezolano en una hoja leída por la presidenta de la corte, Anne-Marie Gallen.

Ha sufrido un tratamiento particularmente agresivo de los funcionarios de la Administración Penitenciaria”, argumentó su abogada, Isabelle Coutant-Peyre.

Coutant-Peyre aseguró que la razón de ese tratamiento por parte de los funcionarios encargados de su traslado desde la prisión de Fresnes hasta el Palacio de Justicia de París es que “han recibido órdenes de alto nivel” para “impedir que esté en buen estado” durante el proceso, que finaliza este jueves.

El venezolano le dijo a sus defensores que fue maltratado por los guardias del tribunal, que, según afirmó, lo dejaron durante horas en una sala que se encontraba en condiciones insalubres.

La presidenta de la corte designó a un agente judicial para “convocar” al acusado a la audiencia, pero Carlos se negó a asistir.

La decepción era perceptible entre abogados turcos que hicieron el viaje desde Estambul para apoyarlo, un representante del partido comunista ruso y los estudiantes de derecho presentes en la sala, que esperaban escuchar las “últimas palabras” de “Carlos”.

Incluso el fiscal general, Rémi Crosson du Cormier, se dirigió a la sala donde se encontraba Carlos para estar seguro de que entendía que si no regresaba ante la corte no podría explicarse una última vez sobre este caso. Pero fue en vano.

 

Ramírez nació en 1949 en Caracas. Su padre era un adinerado abogado de ideología marxista, militante del Partido Comunista de Venezuela (lo que explica el origen de su nombre y el de sus hermanos, Lenin y Vladimir, en honor a Vladimir Ilich Uliánov, alias Lenin).

Los hermanos Ramírez estudiaron en Londres y en 1968 los dos mayores viajaron a Moscú, donde asistieron a la universidad por dos años y donde comenzó su simpatía con la causa palestina.

Carlos nació en Caracas en 1949.

En 1970, Ilich decidió pasar a la acción y fue a Jordania a entrenarse militarmente en un campamento del FPLP.

Según contó en una biografía, fue allí que el líder del brazo armado del FPLP, Wadih Haddad, le confirió como seudónimo de combate el nombre “Carlos”.

De Jordania regresó a la capital inglesa con su madre y sus hermanos, y se dedicó a realizar tareas de inteligencia para el FPLP.

“Carlos” era uno de los hombres más buscados en los años 70 y 80. Nacido en Caracas en 1949 como hijo de un adinerado abogado marxista, estudió en Moscú y se mudó a Líbano, donde se unió al Frente para la Liberación de Palestina (FPLP) a principios de la década de los 70. Declarado como un activista comunista convertido al islam, allí fue donde adoptó su nombre de guerra “Carlos”.

Uno de sus golpes de mayor efecto fue el secuestro de 11 ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1975 en Viena, que terminó con tres muertos.

Entre 1987 y 1991 vivió en Siria y luego se instaló en la capital sudanesa Jartum, donde fue detenido el 14 de agosto de 1994 por agentes de la inteligencia francesa y llevado a Francia, algo que sus abogados siguen denunciando como un secuestro.

Defensa de Ilich Ramírez: Se condenó a un hombre en base a pruebas manipuladas

Pese a la ausencia de pruebas de ADN o a una confesión del acusado, el fiscal general dijo estar “íntimamente convencido” de la culpabilidad de “El Chacal”.

“Todos los elementos de la investigación permiten borrar la duda razonable”, declaró el miércoles Crosson du Cormier.

Los abogados de este militante de la “resistencia palestina” denunciaron en cambio un “error de la justicia”, que “nunca buscó una pista alternativa” y que condenó a un hombre en base a pruebas “frágiles” o “manipuladas”.

Isabelle Coutant-Peyre, su abogada desde hace décadas y actual pareja, dijo, antes del veredicto, que este juicio “no tenía sentido” y apostó a que Carlos sería condenado ya que, dijo, es “una marca comercial, una franquicia escogida por la policía y el Estado francés”.

Para la acusación, el atentado con granada contra la galería comercial Drugstore Publicis estaba conectado con una toma de rehenes en curso en la embajada francesa en La Haya y protagonizada por el Ejército Rojo japonés, un grupo armado nipón de extrema izquierda.

El Ejército Rojo japonés estaba a su vez ligado al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), del que Carlos se había convertido en uno de sus brazos armados en Europa.

Varios testigos apoyaron esta tesis, incluyendo un excompañero de armas de “El Chacal”, el alemán Hans Joachim Klein, que aseguró que el propio Carlos le contó que fue él quien arrojó la granada.

Los jueces se basaron también en una entrevista publicada en 1979 en la revista Al-Watan Al-Arabi en la que Carlos reivindicó el atentado. Una entrevista que el acusado negó posteriormente haber dado.

Ramírez Sánchez tiene cinco días para interponer un recurso en casación contra este fallo, algo que hará “muy probablemente”, según sus abogados.

Andrés Pérez.

Con información de EFE/ Le Figaro / TV5Monde/ RT/ AFP

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