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Gina Haspel la nueva directora de la CIA, celebre por su participación en programas de torturas

16 de marzo 2018.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó este martes a Rex Tillerson como secretario de Estado y anunció como reemplazo a Mike Pompeo, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Sobre Mike Pompeo, el presidente Trump recalcó su “confianza” en que es la “persona adecuada para el trabajo en este momento fundamental”, “(Pompeo) continuará nuestro programa de restaurar el papel de EE.UU. en el mundo, fortaleciendo nuestras alianzas, confrontando a nuestros adversarios, y buscando la desnuclearización de la península de Corea”, remarcó Trump en el comunicado.

Por su parte, Mike Pompeo agradeció al presidente de EE.UU. su confianza y prometió trabajar por el bien del país. “Le estoy profundamente agradecido al presidente Trump por haberme confiado el cargo de director de la CIA y por la oportunidad de trabajar como secretario de Estado”, afirmó Pompeo en un comunicado distribuido por el servicio de prensa de la Casa Blanca. Según sus palabras, trabajará “duro” para hacer que EE.UU. sea “seguro, fuerte, orgulloso, poderoso y libre”.

El presidente Trump anunció que Gina Haspel reemplazará a Pompeo en la CIA, lo que la convertirá en la primera mujer en dirigir la central de inteligencia. Haspel era la subdirectora de la CIA, donde trabajaba de la mano con Pompeo.

Haspel, de 61 años, se convertiría en la primera mujer en dirigir la CIA si es confirmada por el Senado. “Ella es una persona destacada a la que he llegado a conocer muy bien”, dijo Trump el martes en un breve comentario a los reporteros presentes en la Casa Blanca.

Es precisamente Gina Haspel quien ha sido señalada de participar en el programa de torturas implementado por el Estado norteamericano.

La gestión de Haspel en la prisión, conocida con el nombre clave Ojo de Gato, marcó su profundo involucramiento en las operaciones de contraterrorismo de la CIA y demostró que estaba dispuesta a formar parte del programa de rendición, detención e interrogatorios, una decisión que cambió su carrera. Era una estrella en ascenso hasta que ese oscuro capítulo comenzó a divulgarse en público.

No obstante, su suerte mejoró con el actual gobierno y el presidente Donald Trump anunció el 13 de marzo que quiere nombrarla como directora de la CIA.

Un año después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, la CIA envió a la agente veterana Gina Haspel a supervisar las operaciones de una prisión secreta en Tailandia. Poco después, durante la frenética búsqueda de los conspiradores, los contratistas de la agencia torturaron en tres ocasiones a un sospechoso de Al Qaeda usando el ahogamiento simulado y brutales técnicas de interrogatorio.

El controvertido programa de técnicas reforzadas de interrogación a personas que eran detenidas por sus sospechas de lazos con el terrorismo yihadista y transportadas a centros secretos en varios países. Esas técnicas incluyeron torturas, como el ahogamiento simulado (waterboarding), según investigaciones posteriores. El entonces presidente, el republicano George W. Bush, las consideró legales y miembros de la CIA han asegurado que creían estar actuando correctamente. En 2009 su sustituto, el demócrata Barack Obama, las prohibió pero decidió no tomar acción legal contra los trabajadores de la CIA que participaron en los interrogatorios.

Haspel supervisó dos interrogatorios con torturas en una cárcel secreta de la CIA en Tailandia. Era el año 2002, en el que, bajo un programa oculto aprobado por la agencia, se sometía entonces a muchos detenidos a numerosas vejaciones. Entre ellas, el conocido “waterboarding” (simulacro de ahogamiento en el agua) y otras duras técnicas para obtener información. El caso que se recuerda de Haspel es de los interrogatorios a Abu Zubaydah y Abd al-Rahim al-Nashiri. En el caso del primero, se registraron hasta 83 “waterboarding” en un mes, así como innumerables golpeos contra la pared. La controversia se agravó después de que en 2005 se ordenara desde Washington la destrucción de las cintas de vídeo que mostraban los interrogatorios, una decisión por la que el entonces jefe de los Servicios Clandestinos de la CIA, Jose Rodríguez, y la propia Haspel se han venido culpando desde entonces. El hecho es que el nombre que aparecía en la orden que se dio desde el servicio es el de la supervisora de las torturas.

Con el ascenso de Haspel, quien actualmente es la subdirectora de la agencia, Trump demuestra que está dispuesto a ignorar las denuncias de ahogamiento simulado, privación del sueño, confinamiento y otras técnicas de interrogatorio que fueron usadas por la CIA hace más de una década.

Su nominación seguramente volverá a encender el acalorado debate sobre el uso de esas técnicas y los daños psicológicos que le causan a los sospechosos de terrorismo. Aunque legisladores y activistas de derechos humanos condenaron esas prácticas como tortura, el programa contaba con algunas personas que lo defendían. Entre ellos estaba Trump, quien durante su campaña prometió que volvería a usar el ahogamiento simulado y llegó a afirmar que “la tortura funciona”, aunque posteriormente se retractó de esa declaración.

Durante su confirmación en el Senado, Haspel se verá obligada a responder preguntas sobre el ahogamiento simulado y sus interacciones con los detenidos. Probablemente tendrá que explicar si, como el presidente ha dicho, está de acuerdo con volver a usar el ahogamiento simulado y si cree que la tortura es una manera efectiva de extraer información de los sospechosos de terrorismo.

“No envidio su intento de lograr la confirmación”, dijo Robert Eatinger, quien fue el abogado principal del Centro de Contraterrorismo de la CIA. “Será la primera vez que los senadores podrán interrogar a una persona que estuvo íntimamente involucrada con el programa y creo que aprovecharán esa oportunidad al máximo”.

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K. Camacho.

Con Información de NY Times/ BBCMundo/El Pais/ EFE

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