Historia

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

03 de febrero 2018.

SUCRE: LA PATRIA NO ES DONDE SE NACE SINO DONDE SE LUCHA

En la historia de la humanidad, son innumerables los casos de personajes que nacen en un suelo y, sin embargo desarrollan su obra en patrias lejanas a la tierra natal. Esta dinámica socio/histórica le da sustento a un pensamiento del poeta y compositor catalán Joan Manuel Serrat “el nacer es un completo accidente porque nadie pide donde nacer”.

En este concepto encontramos a uno de los más brillantes militares, estrategas, diplomáticos y políticos de Latinoamérica del siglo XIX, Antonio José de Sucre. En esta primera entrega, nos dedicaremos a mencionar de manera sucinta la formidable trayectoria del Gran Mariscal de Ayacucho en su suelo patrio, Venezuela, así como sus inicios en el importante mundo de la diplomacia y del derecho internacional.

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El héroe independentista americano, nace en Cumaná, poblado del oriente de Venezuela el 3 de febrero de 1795. Sucre viene al mundo en el seno de una influyente familia de alta prosapia militar, con lo cual, no es difícil darnos cuenta que, desde los 15 años ya formara parte del ejército patriota. En la actualidad, a esta edad los muchachos son apenas adolecentes, sin embargo, en aquellos duros años decimonónicos ya eran considerado un hombre con todas las responsabilidades y compromisos que eso conlleva.

Su infancia no fue lo alegre que se pudiera esperar para un niño de su abolengo. Apenas a los 7 años muere su madre, tras lo cual es enviado a Caracas bajo la tutela de su padrino, el Arcediano  de la Catedral de dicha ciudad, presbítero Antonio Patricio de Alcalá. En Caracas se dedica a sus estudios de ingeniería militar. En 1809 ingresa al cuerpo de húsares de su Cumaná natal y, tan solo un año después se le otorga el grado de subteniente de milicias regladas de infantería. En 1811 ostenta el nombramiento de Comandante de Ingenieros en la isla de Margarita, donde, al poco tiempo es ascendido a teniente. Un año más tarde, en la provincia oriental de Barcelona es asignado como Comandante de Artillería. En 1813, bajo las órdenes del General Santiago Mariño, integra las tropas patriotas que se encargaron de librar aquella magnífica campaña conocida en la historiografía como la Campaña de Oriente, mediante la cual se libró ese vasto territorio oriental del yugo realista, mientras que Bolívar hacía lo propio en paralelo en el otro extremo del país con la Campaña admirable.

En aquel terrible año de 1814, en la ciudad de la Victoria es fusilado uno de sus hermanos, Pedro, quien también era militar y perece bajo las tropas del caudillo realista José Tomás Boves. En Cumaná, en ese mismo año, dos hermanos más de Sucre son asesinados (no menos de 14 familiares cercanos de sucre perecen como resultado de la guerra de independencia).

En 1815, bajo las órdenes del General Bermúdez, se ve forzado a huir de las tropas de Morillo a las Antillas primero y a Cartagena después. En esta ciudad se dedica a colaborar en la fortificación destinada a repeler los ataques del líder realista Pablo Morillo.

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En 1817 el General Mariño, quien en 1816 le había nombrado Jefe de su Estado Mayor con el cargo de Coronel, le designa Comandante de la provincia de Cumaná. Empero, ese mismo año, Sucre, desconoce la autoridad de Mariño y del llamado Congreso de Cariaco (8 de mayo de 1817) y se traslada a Guayana para colocarse bajo el mando de Simón Bolívar, a quien había conocido en los valles de Aragua en 1814 cuando, siendo edecán de Santiago Mariño asistió al encuentro de los ejércitos de oriente y los de occidente.

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El 17 de septiembre de 1817, bajo las órdenes directas del Libertador, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre es designado Gobernador de Guayana  y recibe el nombramiento de Comandante General del bajo Orinoco, plaza de vital importancia para el mantenimiento de los asentamientos patriotas, tanto por la ubicación geográfica, como por la gran cantidad de recursos naturales presentes en el territorio. De igual modo, el futuro héroe es comisionado para crear un batallón con el nombre del portentoso río Orinoco.

A menos de un mes del nombramiento de Guayana, el 7 de octubre de 1817, es designado Jefe del Estado Mayor de la provincia de Cumaná bajo las instrucciones de un antiguo compañero de batalla, Bermúdez. Este nuevo nombramiento en la veloz carrera de ascensos políticos y militares de Sucre, era motivado a la gran necesidad de evitar las disidencias y desuniones que Bolívar había notado en esa región.

Después de una nueva destacada labor de esa naciente etapa política de Sucre, en 1819 recibió el ascenso militar de General de Brigada y detenta de manera interina el cargo de Ministro de Guerra y Marina.

Hasta este momento hemos podido abordar de manera somera los orígenes y vertiginoso ascenso militar de Antonio José de Sucre, así como el génesis de la trayectoria política del gran prócer; sin embargo, este brillante e intachable personaje también destacó en el complejo y delicado arte de la diplomacia.

Una vez sellada la liberación de la Nueva Granada y recién conformada la Gran Colombia como República, el principal líder patriota Simón Bolívar adelanta en los esfuerzos por hacer un pacto con su contraparte en el ejército realista, Pablo Morillo. Este trascendental tratado fue encomendado a Sucre para su elaboración.

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El 26 de noviembre de 1820 se le dio vida al Armisticio y Tratado de Regularización de la Guerra. El primer tratado diplomático de Sucre (Armisticio de Santa Ana), dio fin a la etapa más cruel de la guerra de independencia originada desde 1813 con el Decreto de Guerra a Muerte. Con esta brillante negociación, se frenaron las hostilidades por seis meses; tiempo en el cual, el Libertador planificó la campaña de Carabobo con la cual se sellaría la independencia de Venezuela.

Ese documento redactado por Sucre marcó todo un hito en el derecho internacional latinoamericano, ya que respetaba la vida de los vencidos por parte de los vencedores como resultado de una guerra.

En las palabras de Bolívar, este tratado es digno del alma de Sucre…

Como hemos podido darnos cuenta, el gran prócer Antonio José de Sucre, no solo fue un héroe para el concierto suramericano, sino que hizo grandes acciones en su suelo patrio, aún cuando suele desconocerse su destacada labor en la historia independentista venezolana.

Después de todos los logros alcanzados en su suelo patrio, de la mano del Libertador, Simón Bolívar, quien también era su amigo personal, es comisionado a las campañas libertadoras del sur del continente.

En el Museo de Cera “Jacinto Jijón y Caamaño” de Ecuador se recrea una escena entre Simón Bolívar y Antonio José de Sucre.

El 11 de enero de 1821 en la ciudad neogranadina de Bogotá, Sucre es nombrado Comandante de los Ejércitos del Sur por parte de Bolívar. Sin embargo, la decisión fue postergada y, Sucre fue comisionado para ir a Guayaquil y, desde allí abonar el terreno para liberar a Quito. Después de vencer a los realistas en Yaguachi, con lo cual se asegura la libertad de la región de Guayaquil, Sucre se encamina a Quito.

El 24 de mayo de 1822 Sucre comanda una de las mejores victorias de la guerra de independencia del Ecuador, la batalla de Pichincha. Con este triunfo para la causa Colombiana se sella la libertad de las provincias pertenecientes a Quito y así mismo, los territorios del actual Ecuador se unieron a la Gran Colombia.

El 18 de junio de 1822, Bolívar asciende al victorioso Antonio José de Sucre a General  de División y, además le nombra Intendente del Departamento de Quito, donde dejó importantes obras en los ámbitos educativos y judiciales fundamentalmente.

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Tras varias derrotas de importancia, así como diferencias entre los principales líderes patriotas del Perú, la nación incaica solicita auxilio a la Gran Colombia para librarse del fuerte contingente realista presente en la región. Bolívar, a la sazón en Guayaquil, designa a Sucre, su principal hombre de confianza para que preste el apoyo requerido.

El 6 de agosto de 1824, Bolívar allana el terreno para la liberación del  Perú en la batalla de Junín, en donde, en tan solo 45 minutos aproximadamente, en una lucha a la antigua (se luchó únicamente con espadas y lanzas), Bolívar derrotó a las tropas realistas.

El 9 de diciembre de 1824, tuvo lugar la última gran batalla en las guerras de independencia suramericana. En esta gloriosa fecha, en el inmortal Ayacucho, Antonio José de Sucre, comandando a las tropas patriotas obtiene una sólida victoria tras la cual se derrumba el último virreinato del continente, el del Perú.

En 1825, con la aquiescencia de los representantes de la región y del Libertador, se funda la República de Bolivia en las provincias del alto Perú. Con una Carta Magna redactada por Bolívar, Sucre es nombrado presidente de la nueva nación, donde deja una importante labor en el aspecto educativo, el reordenamiento de la Hacienda y fue contundente al defender la libertad de los esclavos y la tenencia de las tierras por los indígenas.

En Bolivia designan al Gran Mariscal de Ayacucho como presidente vitalicio en 1828, pero, Sucre, después de una fuerte escaramuza por algunos peruanos que no estaban de acuerdo con la creación de Bolivia y, donde el venezolano resulta herido de dos balazos, decide renunciar a la presidencia del país.

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En 1829 su amado Ecuador requiere una vez más de sus servicios y, el Mariscal resulta victorioso en la batalla del Portete de Tarqui, donde, al igual que en Ayacucho da muestra de su genio militar y de profundo precursor de los derechos humanos, al ofrecer a los vencidos un tratado que dejan en altísimo sitial su carácter magnánimo.

En ese mismo 1829 es escogido al Congreso de la Gran Colombia por la provincia que le vio nacer, Cumaná. Mientras se encontraba marchando para Bogotá, es puesto al corriente de las agitaciones y movimientos separatistas que José Antonio Páez protagoniza en Venezuela.

En 1830, siendo Sucre uno de los principales defensores de las posturas y obras de Bolívar, es escogido presidente del Congreso de la Gran Colombia y, en febrero de ese año se le designa para la importante misión de interceder como negociador con el gobierno de Venezuela que se reúne en Cúcuta

El 4 de junio de 1830 en la selva de Berruecos, actual Colombia, el Gran Mariscal de Ayacucho es asesinado  por sus enemigos con un mortal balazo en la cabeza.

Sus restos, después de haber sido cambiados de lugar en dos oportunidades, en 1900, finalmente son depositados en su lugar de reposo en la Catedral de Quito. En sus escritos, Sucre pidió ser enterrado en Quito o que colocaran sus cenizas en las faldas del Pichincha, donde habían perecido tantos amigos valientes bajo su mando. Ecuador, haciendo homenaje a su principal héroe patrio, le mandó a construir su tumba a partir de una pesada losa traída del Pichincha.

Como hemos podido notar a lo largo de estos dos artículos, el Gran Mariscal de Ayacucho fue un hombre, no solamente extraordinario, sino que, además se caracterizó por ser sumamente versátil. Destacó como uno de los más brillantes estrategas militares de su contexto, fue un amigo fiel y leal del Libertador, aún cuando ya éste había caído en desgracia por la acción de sus enemigos, es considerado un ícono en la implementación de los derechos humanos en tiempos de guerra y, por si no fuera esto suficiente, también brilló como político, al fomentar la educación y la libertad de los esclavos como uno de los paradigmas más importantes del sistema político suramericano.

En palabras del Libertador, Simón Bolívar, la patria no es donde se nace sino donde se lucha… Antonio José de Sucre podemos entenderlo como venezolano de nacimiento y suramericano de corazón.

 

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador.

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