Arte

Edith Piaf, El Gorrión de Francia

26 de enero 2018.

Existen una gran cantidad de personajes que, gracias a su talento han marcado épocas en sus distintos quehaceres, algunos de ellos no somos capaces de reconocer por sus nombres cuando los escuchamos o leemos, pero al escucharlos como fondo musical de alguna película o programa de televisión nos resulta totalmente familiar y lo asociamos a algo en específico. Un claro ejemplo de este fenómeno lo encontramos en la protagonista de este artículo, la cual, muy posiblemente no reconozcamos su nombre, pero seguramente, cada vez que vemos alguna escena romántica teniendo como escenario a la ciudad de París escuchamos su inmortal voz, nos estamos refiriendo a Edith Piaf, El Gorrión de París.

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Édith Giovanna Gassion nació en París el 19 de diciembre de 1915. Su vida, tanto artística como cronológica no fue especialmente larga, algo que parece ser una característica de las leyendas del arte, la brevedad e intensidad de su tránsito por este mundo terrenal. Empero, Piaf fue una de las cantantes francesas más célebres del siglo XX.

A «La Môme Piaf», así llamada en sus inicios, se le deben numerosas canciones del repertorio francófono como La vie en rose, Non, je ne regrette rien, Hymne à l’amour, Mon légionnaire, La Foule o Milord, conocidas mundialmente. Personalidad destacada, Piaf inspiró a numerosos compositores y fue la mentora de jóvenes artistas que alcanzaron fama internacional. Édith Piaf también destacó como actriz de cine y teatro, participando en numerosas películas y obras de teatro a lo largo de su carrera artística.

La vida, o mejor dicho tal vez, las desdichas de Edith se dieron desde su mismo nacimiento. Sus padres eran unos artistas bohemios ambulantes, su madre cantaba, mientras que su padre era acróbata.

Cuando su padre se enteró que Edith estaba próxima a nacer para celebrar se embriagó y se desapareció por algunos meses. La madre, que no tenía los recursos necesarios para mantener a la recién nacida Edith, después de dar a luz sola en la calle, se la entrega a su madre, que era de dudosa moralidad, para que la criara. La niña no fue alimentada con leche sino con vino, ya que su abuela sostenía que esto mataba los gérmenes.

A los pocos meses, la abuela de Edith localiza al padre de la niña y se la entrega, pero, Edith duraría poco tiempo con su padre ya que este fue reclutado para combatir por Francia en la Primera Guerra Mundial, por lo que la niña es dejada con su otra abuela (paterna), la cual era la dueña y regente de una casa de prostitución. En consecuencia, la pequeña Edith fue criada por las prostitutas del local, las cuales prodigaron cariño y los cuidados que la niña no había tenido hasta el momento.

Al término de la Primera Guerra Mundial, su padre retorna con la niña y le lleva con él en su itinerante vida de cirquero ambulante, donde la niña destacó por su preciosa voz al cantar, tanto piezas populares de la Normandía, como otro tipo de canciones; fueron años de mucha miseria y hambre pero que dieron a conocer a aquel diamante en bruto que representó Edith.

En 1929, teniendo apenas 14 años, Edith se separa de su padre e inicia su carrera artística en solitario en los suburbios franceses.

En 1933 se enamora y tiene a su única hija, la cual, para continuar la vida de desgracias de Edith, fallece cuando tenía poco más de dos años.

Firma un contrato con Polydor y graba su primer disco en 1936: les Mômes de la cloche (“los niños de la campana”). Ello la convierte en un éxito mediático de forma inmediata. Pero en abril de ese año Louis Leplée, el dueño del cabaré en el cual se presentaba, es asesinado en su domicilio. Esto revela que él formaba parte de los bajos fondos del barrio parisino de Pigalle, lo que precipita a Édith al centro del escándalo y al linchamiento mediático, y la envía nuevamente al lugar de donde vino: la calle y los pequeños cabarés miserables.

En marzo de 1936, debutó en el género de music-hall en el teatro abc de París. Se convierte inmediatamente en una estrella de la canción francesa, adorada por el público y difundida por la radio. En 1940 Piaf triunfa en el Bobino con una pieza escrita especialmente para ella por Jean Cocteau llamada Le Bel Indiférent, que interpreta con éxito, junto al actor Paul Meurisse. Siempre con Paul como partenaire, en 1941, Piaf interpreta la película de Montmartre-sur-Seinede Georges Lacombe. Durante el rodaje de ese largometraje, Edith conoce a Henri Contet, que, como Marguerite Monnot, se convertirá en uno de sus autores fetiches. Durante la ocupación alemana, la cantante cambia su nombre artístico de “La Môme Piaf” por el de “Edith Piaf” y continúa dando conciertos, sin ceder a la ocupación nazi. Ella interpreta canciones con un doble sentido evocando la Resistencia cuando interpreta Tu es partout en la que alude a la traición de un amante. En este período tan difícil para todos los habitantes de Francia, Piaf se erige como protectora de los artistas judíos, perseguidos por las autoridades alemanas.

Durante la guerra, Edith Piaf cantaba en los clubes y music-halls, y ayudaba a los prisioneros a escapar. Tras la guerra, en 1945, escribe la letra de La vie en rose, su canción más célebre, que interpreta en la Comédie-Française.

Yves Montand, por su parte, se convierte en una estrella del music-hall.

En la década de los 50 alcanza la cúspide de su carrera la cual toma una resonancia mundial. Empero, el éxito profesional de Piaf nunca estuvo de la mano con su desgraciada vida sentimental, ya que vio morir uno tras otro todos los hombres con los que compartió su vida. Debido a tanta desgracia, Edith se vuelve adicta a la morfina, la cual deterioró considerablemente su salud.

Finalmente, el 10 de octubre de 1963, contando apenas 47 años, la súper estrella, Edith Piaf, el Gorrión de Francia exhaló su último gorjeo.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

@historialexis

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