Historia

La caida del Muro de Berlín

25 de enero 2018.

A lo largo y ancho de la Historia podemos encontrar gran cantidad de acciones oprobiosas que, francamente nos dan la oportunidad de poner en tela de juicio los motivos por los cuales la especie Humana sea la que gobierna en el mundo. Guerras, dictaduras, regímenes discriminatorios son apenas la punta del Iceberg  de la innumerable cantidad de tropelías infames que, como “civilización” hemos practicado en el perverso nombre de unas supuestas ideologías políticas, o peor aún de la defensa de una religión. Empero, en medio de este pavoroso escenario de villanías irrumpen también acontecimientos que resultan como un ermitaño faro de luz entre la insondable penumbra de la ignorancia y terror desmedidos. Infortunadamente, estos episodios parecen ser insuficientes en comparación con la multitud de acciones deleznables que buscan redimir. Entre estas acciones redentoras podemos encontrar con un sitial de honor la caída del nefasto muro de Berlín, el cual fue la obra perversa en la cual dos súper potencias mundiales (Estados Unidos y La Unión Soviética), desplegaron el oprobioso ajedrez de la denominada Guerra Fría, conflicto que midió las doctrinas de izquierda y derecha llevándose a su paso a generaciones enteras de inocentes en un juego de pulso que arruinó a naciones enteras.

Resulta de vital importancia, en aras de una comprensión más exacta de los complejos acontecimientos que derivaron en la definitiva caída del muro de Berlín que, le recordemos algunos escenarios políticos a nuestros lectores, de este modo estaremos en una mayor capacidad de entender hasta ¿dónde es capaz de llegar un imperio para imponerse a sus enemigos?

En el momento en el cual la Alemania Nazi y sus colaboradores como Italia y España, por tan solo mencionar un par de ellos,  se convierten en una verdadera amenaza mundial para la doctrinas distintas a ésta, el eje de los aliados (Estados Unidos, Inglaterra y Francia), se ven en la encrucijada de buscar como aliado a su enemigo natural, la Unión Soviética, para, de este modo hacer que los Nazis se vieran forzados a combatir en dos frentes distintos al mismo tiempo. Esta unión estrictamente coyuntural decantó entre muchas otras causas en la derrota de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Al momento en que, tanto los Aliados como los Soviéticos toman Berlín surgen las diferencias políticas tan marcadamente diferentes entre los dos grandes colosos. En este momento se decide hacer una división invisible o imaginaria de Berlín entre los dos ejes ganadores del conflicto bélico. Una parte de la ciudad estaba bajo dominio Aliado y sus doctrinas occidentales, mientras que, la otra porción se manejaba con la ideología Soviética.

Desde cierto punto de vista, esta medida a nivel teórico fue una decisión salomónica que debió solucionar el conflicto político que se había macerado desde hace tantos años. Empero, el ser humano y su casi infinita capacidad de perversidad y ambición hicieron que esa suerte de pacto de caballeros se quedara corto en el escenario de la lucha de la Guerra Fría.

¿Cómo se detonó la situación para que los rusos decidieran levantar el muro de Berlín? El alto mando Soviético presente en la capital germánica era consciente que, cada vez más se hacía palpable el éxodo de habitantes de la Alemania comunista  para la capitalista, donde se iniciaba de manera presurosa la recuperación económica post guerra. En tal sentido, desde la Unión Soviética se decidió alzar un muro que separara las dos Alemanias y de este modo evitar que se fuera la gente para el lado capitalista. Muchos intentaron escapar de este muro y fueron sistemáticamente aniquilados por las fuerzas militares soviéticas. Familias enteras fueron separadas y muchas de estas jamás pudieron reencontrarse.

La noche del 9 de noviembre de 1989 fue una luminosa jornada  para recordar. A primera hora la mayoría de cadenas de televisión del mundo occidental interrumpieron sus transmisiones para conectar en directo con Berlín, de donde llegaban noticias confusas. El gobierno de la República Democrática Alemana (la Alemania bajo dominio soviético), había anunciado días antes la elaboración de una nueva ley de viajes para responder a la oleada de deserciones ilegales que se venían produciendo desde la primavera. En una rueda de prensa a última hora de la tarde del 9, Günter Schabowski, encargado de información del Politburó, anunciaba ante la perplejidad general que las fronteras quedaban abiertas para todos los ciudadanos de la República Democrática Alemana que quisiesen pasar a Alemania Occidental. Poco a poco, la población incrédula se fue acercando a los puestos fronterizos y menos de dos horas después ya circulaban por la República Federal Alemana. A medida que la noche avanzaba multitudes pletóricas de ambas Alemanias se arremolinaron en torno a la frontera y al muro de Berlín, que aquella noche comenzó a ser derribado

Después de tanto tiempo y sangre derramada las familias alemanas sobrevivientes a este período de terror pudieron unirse nuevamente, pero no sin antes dejar profundas cicatrices en el alma de ese pueblo y de la humanidad misma.

Cualquier intento de tratar de dividir a hermanos compatriotas es un crimen contra la naturaleza, ojalá los Hombres fuéramos capaces de aprender de la Historia para no cometer el mismo error tantas veces.

Alexis Delgado Alfonzo (@historialexis)

Historiador.

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