Tradiciones

PARADURA DEL NIÑO, UNA TRADICIÓN NAVIDEÑA ANDINA PARA VENEZUELA

02 de enero 2018.

Las tradiciones populares son expresiones fieles de las culturas e idiosincrasia de las naciones. Entre las manifestaciones culturales o tradiciones, una de las mas bellas desde la perspectiva de quien tiene el agrado de escribir estas líneas son aquellas que conforman las tradiciones navideñas. A lo largo de este artículo me dedicaré a explicar brevemente una tradición de la región andina venezolana, la Paradura del Niño, la cual es, por excelencia la tradición navideña representativa de los estados Mérida, Trujillo, Táchira y algunos poblados de Barinas.

Así como la mayoría de las festividades propias de la época decembrina, la tradición de la Paradura del Niño o Robo del Niño, está plagada de un altísimo significado de la religión católica y, de igual modo también tiene una significación simbólica que atrapa a propios y ajenos en el medio de una cultura muy bella y familiar característica de la gente de nuestros andes venezolanos.

La Paradura del Niño es una tradición navideña venezolana propia del estado Mérida, aún cuando también es celebrada en Táchira, Trujillo y algunos poblados de Barinas, aunque, con el paso del tiempo, la migración de andinos por el resto del territorio nacional y por lo lindo de la tradición, poco a poco, la Paradura del Niño se ha convertido en una tradición nacional venezolana. Esta celebración religiosa no tiene una fecha predeterminada como el nacimiento del niño Dios (24 de diciembre) o el día de los Santos Inocentes (28 de diciembre), la Paradura del Niño puede hacerse desde el 1 de enero hasta el día de la Candelaria (2 de febrero), fecha convencional del fin de las navidades.

La Paradura del Niño, desde una perspectiva simbólica, denota la capacidad recién adquirida del Divino Niño para poder levantarse.

La paradura, como es llamada normalmente, es una tradición popular que muchas veces es compartida en comunidad o en familia, en la cual el Niño Jesús es levantado del pesebre y se reza un rosario en su nombre, que tradicionalmente marca el fin de la Navidad en el hogar donde es realizada. Las paraduras más tradicionales son las llamadas paraduras cantadas donde el acto se extiende con cantos y versos entonados por grupos musicales y se da un pequeño paseo al niño en el área alrededor del hogar donde se está realizando, además, al final del evento, los anfitriones reparten bizcochuelo y vino a los presentes. Empero existen varias vertientes de la misma festividad donde se le da rienda suelta, no solo a la devoción y religiosidad de los que la practican, sino también a la creatividad de los vecinos. Esta tradición, motivada por una promesa ofrecida al Niño Jesús o por simple adoración a la figura del santo niño, involucra un ritual que consiste en “parar” al niño del pesebre y trasladarlo en recorrido, con la participación de una o más parejas de padrinos, un rezandero, músicos, cantores, devotos e invitados en general.

El desarrollo del ritual conlleva tradicionalmente diversos actos ceremoniales, como son el paseo, beso, adoración y paradura del niño. En todos ellos la música juega un papel de primer orden. Los cantos, generalmente entonados a dos voces, son acompañados con instrumentos de cuerda como el violín, el cuatro y la guitarra. Entre los cantos se estila el de coplas, romances y décimas para los momentos místicos, y el de aguinaldos y parrandas para el paseo y momentos de jolgorio.

Aparte de la celebración del ritual religioso de la imagen del Divino Niño, con lo cual, como se ha explicado anteriormente, se da por terminada las festividades navideñas, también existe una tradición más de corte festivo que es el llamado Robo del Niño, la cual es una parodia que hacen entre todos los vecinos de cada poblado en donde se roban la figura del niño Jesús y la esconden en la casa de alguno de los vecinos sin que el resto del pueblo sepa donde está escondida.

Posteriormente todo el pueblo va en una procesión de casa en casa entonando canciones al ritmo de parranda en la búsqueda del Niño. En cada casa visitada, los parranderos son recibidos con comidas y licores para amenizar la parranda. Si algún vecino poco amistoso se niega a abrirle las puertas de su casa a los parranderos, estos hacen gala de los mas ingeniosos versos improvisados para molestar al vecino huraño y, no le dejan tranquilo hasta cumplir el cometido de que le abran la puerta y les doten del obligatorio licor y comida correspondiente.

Las parrandas, por su mismo carácter festivo son la versión de la Paradura del Niño que mas se ha popularizado por el resto del país.

Sea cual sea la modalidad de Paradura del Niño que usted, querido lector prefiera celebrar, no me queda otra cosa que esperar de todo corazón que pasaran unas muy felices fiestas navideñas en compañía de sus seres queridos y que, bien sea creyente o no, la fe y el amor del Divino Niño Jesús le acompañe hoy y siempre.

 

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

@historialexis

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