Historia

17 de Diciembre de 1830, la muerte del Libertador o el nacimiento simbólico de un paradigma heroico ético suramericano

17 de diciembre 2017

17 de Diciembre de 1830, la muerte del Libertador o el nacimiento simbólico de un paradigma heroico ético suramericano

Muchas religiones y filosofías que se han dedicado a darle una explicación a la vida que hay después de la vida, sostienen que la muerte física no es más que el tránsito de la esencia de las personas a otra existencia. Resumiendo, la muerte no es el fin sino un nuevo inicio. En el caso de la historia, es una máxima que, los grandes personajes que aparecen en sus páginas son inmortales en el devenir del tiempo.

En el desarrollo de este breve artículo, nos ocuparemos de ver de forma general como la figura simbólica del Libertador ha sido empleada como un faro de guía ético y moral por gran cantidad de mandatarios nacionales con ideas y proyectos históricos yuxtapuestos pero que, a su conveniencia y en busca del apoyo popular  se han hecho llamar herederos de la gesta heroica del Libertador.

El 17 de diciembre de 1830, cubierto de oprobio e injurias, en un país ajeno pero que amó e independizó como si fuera el propio, fallece el gran hombre, aquel enemigo jurado de la corona española, el Libertador Simón Bolívar.

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Los primeros años que sucedieron a la muerte del padre de la patria, su memoria fue mancillada por algunos, defendida por otros y apartada del panorama político continental por intereses políticos individualistas. Aún cuando los restos mortales del Libertador fueron repatriados, no fue sino hasta después de la guerra federal cuando, con la presidencia del “Ilustre Americano”, Antonio Guzmán Blanco que, la figura simbólica del Libertador fue empleada por primera vez como el paradigma de lo correcto en el plano político, moral y militar venezolano.

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Antonio Guzmán Blanco

Guzmán Blanco, a pesar de su profundo espíritu ególatra y megalómano, era un abnegado admirador de Simón Bolívar, por lo que se propuso y logró cambiar la óptica de la imagen del Libertador en el escenario nacional por siempre.

Con la filosofía  de promulgación de políticas destinadas a realzar la moral y los valores patrios por medio de la educación, en sus años de presidencia,  el “Ilustre Americano” sensibilizó  al venezolano en el ideario bolivariano.

Sin duda alguna, la medida de mayor notoriedad  tomada por Guzmán en aras de fomentar y fortalecer el culto a los héroes de la patria y, sobre todo el del Libertador fue la creación del Panteón nacional sobre las ruinas de la antigua iglesia de la Santísima Trinidad. El Panteón Nacional nació con la clara intención de ser un recinto en el cual se albergara la memoria de los personajes más notables del país, para qué sirvieran simbólicamente de guía a todos los venezolanos. Al año de creado el Panteón, por decreto de Guzmán se trasladan los restos mortales del Libertador desde la Catedral de Caracas hasta el más alto sitial del Panteón, es decir en la ubicación en donde se hallaba el altar en la estructura original de la iglesia.

A modo de anécdota histórica, Guzmán Blanco fue el que popularizó el protocolo de que la espada del Libertador representara simbólicamente el poder presidencial, costumbre que se mantiene hasta nuestros días. Aunado a esto, Guzmán usaba en su uniforme militar unas charreteras que, según se cuenta pertenecieron a Simón Bolívar.

En tiempos posteriores, con la, historiográficamente conocida, llegada de los andinos al poder, uno de los principales preceptos simbólicos de sus discursos políticos eran basados en el ideario bolivariano. Uno de sus más emblemáticos lemas eran “nuevos hombres, nuevas ideas”. En la práctica, aún cuando realmente brutal, pero necesaria, uno de los aportes de Cipriano Castro y, posteriormente de Juan Vicente Gómez, principales representantes del poderío andino, fue eliminar el flagelo de la práctica del caudillismo; comportamiento que, en tantas oportunidades criticara en vida el Libertador.

Con la cruel y despiadada dictadura del “benemérito” Juan Vicente Gómez, se aplastó sistemáticamente toda idea contraria al desempeño político emprendido por el dictador. Por si esto no fuera poco, Gómez,

Mantuvo una postura completamente contraria a las ideas del Libertador, ya que se caracterizó por ser profundamente entreguista a los intereses extranjeros y, por ende desfavorables a los locales; más sin embargo,  el “benemérito” se hacía llamar heredero del Libertador y, según reza el anecdotario histórico nacional, Gómez era tan fanático de la imagen simbólica de Bolívar que, su verdadera muerte no fue el 17 de diciembre, sino que esto fue dispuesto por el dictador para que coincidiera con la fecha de muerte del Libertador

Con el paso de las décadas, nos situamos en la dictadura del general Marcos Pérez Giménez, el culto a la imagen de Bolívar, así como el de los símbolos patrios tuvo un importante afianzamiento. Aunque es muy fácil darse cuenta que el comportamiento y el modelo político asumido por Pérez Giménez poco y nada tuvo que ver con el ideario bolivariano; no obstante, el dictador se hacía llamar heredero del padre de la patria y que su modelo político era copiado en la justicia y bienestar social patriota enarbolada por el Libertador.

Con la llegada de los 40 años de “democracia” y los distintos presidentes que se alternaron el poder político nacional en esos años, las ideas bolivarianas, si bien es cierto que no fue que cayeron en el olvido, pero si podemos afirmar que se fomentó notablemente al paulatino abandono del culto bolivariano como código de ética moral de la política nacional. Esta conducta no es casualidad y, es que en este período histórico, todos los mandatarios que tuvo el país fueron civiles y no militares.

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Los militares son los que tienden más a hacer uso de la historia patria y, por supuesto al culto a la figura simbólica del Libertador, ya que, de este modo, de manera simbólica y, en ocasiones de manera consciente y en otras oportunidades inconsciente, los militares legitiman en ese pasado la tesis que los hombres de uniformes son los que tienen la voluntad de mando en el poder político nacional.

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Con la llegada al escenario político de la revolución bolivariana, el culto de las ideas del Libertador ha tenido un auge de proporciones colosales que, a diferencia de otros procesos políticos, la imagen de Bolívar no es empleada solo como una orientación filosófica, sino que además es utilizada como punto de partida y nomenclatura del proyecto país .

En definitiva, podemos entender o resumir el tema reflexionando que, en la historia de Venezuela, el empleo de la imagen simbólica del Libertador da para todos los credos, tendencias y orientaciones políticas, quedando únicamente el empleo del símbolo a merced de la habilidad de la oratoria del mandatario de turno, ya que, la imagen simbólica del padre de la patria ha trascendido al mismo personaje histórico para convertirse en parte del gentilicio y sentir del venezolano.

 

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

@historialexis

 

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