Política

Condenados a 18 años de prisión los primos Campo-Flores

14 de diciembre 2017.

Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la primera dama de Venezuela fueron condenados hoy a más de 18 años de cárcel en una corte de Nueva York.

En una audiencia judicial en el tribunal federal de Nueva York, el juez Paul Crotty sentenció a los primos Campo-Flores a 218 meses de prisión (18 años) sin beneficios procesales y les fue impuesta una multa de 50 mil dólares a cada uno acusados de conspirar para transportar droga a territorio estadounidense.

La Fiscalía norteamericana acusó a Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas por intentar traficar 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos.

Durante la audiencia, el juez Paul Crotty, confesó que quedó impresionado por la naturaleza torpe de los dos primos Campo-Flores, señalando: “No fueron los traficantes de droga más astutos que ha habido”. Los abogados de la defensa le habían dicho al juez Crotty que los hombres eran novatos en el negocio del narcotráfico y que nunca habían llegado a transportar drogas.

Los sobrinos de la parlamentaria, constituyentista y primera dama de Venezuela, fueron declarados culpables en noviembre del año pasado pese a los esfuerzos de sus abogados de presentarlos como jóvenes ingenuos que cayeron víctimas de una operación encubierta montada por la agencia antidrogas DEA con fines políticos.

La fiscalía federal había pedido al juez Paul Crotty,  la pena de cadena perpetua, asegurando que los jóvenes Campo-Flores pertenecían a la familia más poderosa de Venezuela y se creían impunes para enviar casi una tonelada de cocaína a Estados Unidos, posteriormente la parte acusadora cambió su solicitud a una sentencia no menor a 30 años de prisión para los venezolanos y multas entre los 50.000 y los 10 millones de dólares. La defensa en cambio pedía 120 meses -10 años-, la pena mínima por el delito por el cual fueron condenados.

El juez Crotty optó por aplicar una sanción intermedia entre lo solicitado por la fiscalía y el equipo de defensa de los primos Campo-Flores; el equipo jurídico de los acusados solicitó que la condena fuera cumplida en la cárcel Coleman, ubicada en Florida, Estados Unidos. La petición fue aceptada por la fiscalía de Nueva York.

Franqui Francisco Flores de Freitas

Efrain Campo Flores

 

La detención

El 10 de noviembre del 2015, en un procedimiento judicial-policial aun poco claro dos sobrinos de la constituyentista y Primera Dama de Venezuela, Cilia Flores, Efraín Antonio Campo Flores, de 30 años, y Franqui Francisco Flores de Freitas, de 31, fueron detenidos por la Drug Enforcement Administration (DEA) en Haití. La DEA aseguró que el operativo fue el cierre de un seguimiento que comenzó en octubre, a raíz de las negociaciones que los Primos Campo-Flores habían mantenido con presuntos narcotraficantes.

Desde un primer momento la defensa cuestionó la forma en que ambos fueron entregados a las autoridades estadounidenses, alegando que se violaron los derechos de sus defendidos. La operación en que fueron detenidos los primos Campo-Flores, en Haití el 10 de noviembre del 2015 por agentes de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA) y traídos a Estados Unidos para enfrentarse a la justicia de este país, ha sido cuestionada y catalogada como extrajudicial e ilegal calificandola incluso de ‘secuestro’.

La DEA y la Fiscalía norteamericana aseguran que Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas. habían viajado a Haití en un avión privado y con pasaporte diplomático para ultimar detalles con su contacto para mandar un cargamento de cocaína, que sería enviada desde Venezuela a Honduras y de allí a Estados Unidos.

Los elementos probatorios presentados por la Fiscalía

La Fiscalía estadounidense basó sus acusaciones en el poder incriminatorio de las palabras de los propios acusados, quienes en confesiones brindadas a la DEA, así como en conversaciones grabadas con testigos de la agencia antidrogas y en mensajes de textos entre ellos mismos, mostraban que planeaban enviar a Estados Unidos varios cargamentos de cocaína de alta pureza

La Fiscalía norteamericana presentó una serie de conversaciones ocurridas desde el 28 de agosto hasta el 10 de noviembre de 2015, en las cuales Campo Flores y Flores de Freitas hablaban con otras personas señaladas con la operación de tráfico de narcóticos hacia EEUU, las conversaciones reveladas por la Fiscalía fueron entre los primos Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas con los narcotraficantes César Orlando Daza Cardona (puente entre los acusados y testigo de la Fiscalía), Roberto de Jesús Soto García y  Carlos González, (encargados de recibir la droga en el aeropuerto de la isla de Roatán, en Honduras).

En el juicio se escuchó a 14 testigos, incluyendo agentes de la DEA, informantes contratados por la agencia, un miembro de la fuerza antinarcóticos de Haití, analistas de datos y traductores, entre otros.

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La fiscalía utilizó los testimonios, además de una serie de evidencias, para convencer al jurado de que los acusados eran culpables. La evidencia incluía fotos, videos y mensajes de los teléfonos de los acusados, además de audios y videos obtenidos por informantes de la DEA que usaron dispositivos de grabación ocultos.

La defensa intentó poner en duda tanto en el peso de la evidencia como la credibilidad de los testigos a lo largo del juicio. De hecho, dos de los testigos acudieron a la corte usaron uniformes de prisión pues han sido condenados por crímenes de tráfico de droga: uno de ellos, José Santos Peña, es un exinformante de la DEA quien realizó acuerdos de tráfico de droga a espaldas de la agencia, y el otro es un controlador de tráfico aéreo hondureño quien facilitó envíos de droga en el aeropuerto de Roatán.

Algunas de las pruebas más convincentes fueron un video de una reunión en Honduras, en el que aparecen dos informantes de la DEA y Flores de Freitas y se les escucha planeando la logística de un vuelo desde el hangar presidencial del aeropuerto de Caracas a Roatán, Honduras, en un avión privado lleno de cocaína.

Aunque ese vuelo de hecho nunca ocurrió, el cargo por el que se les acusó es conspiración para traficar cinco o más kilogramos de cocaína a Estados Unidos, lo que significa que los primos Campo-Flores de hecho no cometieron el acto para ser acusados con el crimen.

“Durante el vuelo de Haití a Estados Unidos, los acusados confesaron, sin coerción, su participación en el cargo de conspirar para importar cocaína”, se lee en un documento judicial de la parte acusadora. La fiscalía de la corte federal del Distrito Sur de Nueva York alegaba que en octubre del 2015 ambos participaron en reuniones secretas en Venezuela, relacionadas con el envío de un cargamento de coca a Estados Unidos a través de Honduras.

Desde que fueron detenidos, la primera dama de Venezuela ha insistido en que la DEA secuestró a sus familiares y se ha mostrado confiada en que “todo se aclarará”. El Presidente de Venezuela ha guardado silencio al respecto.

Abogados Defensores: Fue una trampa, una operación encubierta, un escenario creado para atraparlos. Nunca les encontraron drogas reales

Los abogados de los acusados aseguraron, no obstante, que sus clientes son víctimas de una trampa tramada por la DEA y el gobierno estadounidense. “Fue una operación encubierta, un escenario creado para atraparlos. Nunca les encontraron drogas reales”, dijo John Zach, defensor de Campo Flores.

“La conexión política va al corazón de esta operación”, los perseguían “con entusiasmo por ser quiénes son, y por el país al que pertenecen”, dijo Michael Mann, abogado de Flores de Freitas.

Los jóvenes sí conversaron con tres supuestos narcos que eran informantes de la DEA, pensando que podrían ganar hasta 20 millones de dólares a cambio de hacer nada, de tan “estúpidos”, “novatos” e “inexpertos” que son, dijeron ambos defensores.

La Fiscalía agrgumentaba como factores agravantes con el potencial de alargar la sentencia: 1-La intención de enviar más de 450 kg de droga a Estados Unidos, 2- El uso de un arma de fuego, 3-El uso de un avión en conexión con la conspiración, 4-Supervisión de otras personas o el pago de sobornos a fuerzas del orden.

Randall Jackson, jurista parte del equipo de defensa de los primos Campo-Flores argumentó en una audiencia celebrada en octubre que “hay cero pruebas” de que las armas eran de sus clientes (fotos de un arma aparecieron en el teléfono de uno de los sobrinos), que nunca transportaron droga en un avión ni pagaron sobornos y que no eran jefes de nadie, pero el juez desestimó sus objeciones.

“No es un secreto que el gobierno de Venezuela está enfrentado a Estados Unidos. Efraín no es el barón de la droga que el gobierno nos quiere hacer creer (…). No tiene una posición en el gobierno venezolano. No vive en la Casa Blanca venezolana”, sostuvo Zach.

“Hubo un puñado de decisiones estúpidas, estúpidas de mi cliente y su primo que no equivalen a una conspiración criminal (…). Efraín y Franqui eran demasiado estúpidos y demasiado inexpertos” para darse cuenta de que esto era una trampa, y “nunca hubieran podido producir 800 kg de cocaína”, añadió el jurista John Zach.

Según el abogado, los informantes recibieron casi dos millones de dólares del gobierno estadounidense por obtener evidencia contra los venezolanos. Mann atacó duramente la  credibilidad de los informantes afirmando que los dos, que se hicieron pasar por jefes del cártel mexicano de Sinaloa -un padre y su hijo- son unos “grandes mentirosos” que mientras tramaban cómo engañar a sus clientes se involucraban ellos mismos en operaciones de narcotráfico en Venezuela, por las cuales fueron declarados culpables hace unos meses. También dijo que estos dos informantes “corruptos” y otro con el cual los sobrinos se reunieron en Honduras grababan o no evidencia a su conveniencia, y destruían evidencia si eso les favorecía.

El abogado defensor de los primos Campo Flores, John Zach, cuestionó la confesión de ambos jóvenes a un solo agente de la DEA que hablaba en español en el avión que los trasladó de Haití a Nueva York tras su arresto, y que no fue filmada aunque el agente hubiera podido hacerlo con su teléfono.

“Durante el vuelo de Haití a Estados Unidos, los acusados confesaron, sin coerción, su participación en el cargo de conspirar para importar cocaína”, se lee en un documento judicial de la Fiscalía estadounidense.

Rortz.

Con información de EFE/ CNN en español/ RT/ El Nuevo Herald/AFP

 

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