Arte

Hermanos Lumière, nacimiento del séptimo arte

13 de noviembre 2017.

Desde que el hombre apareció en la faz de la tierra y, conforme fue evolucionando para dejar atrás aquellas primeras representaciones de seres humanos primitivos para, gradualmente convertirse en individuos evolucionados distintos del entorno animal,  fueron numerosas las actividades o acciones que empezaron a hacer que les convirtieran en seres distintos a los demás. Algunos de estos avances fueron en materia alimenticia, otros de organización social, pero también existe un aspecto que diferenció rápidamente a estos primitivos ancestros de su entorno animal y fue, sin lugar a dudas la posibilidad de hacer cultura.

Entre estas primeras manifestaciones cultural/artístico,  podemos encontrar las pinturas rupestres, posteriormente las esculturas que, gradualmente fueron perfeccionando sus distintas técnicas, luego fue el tiempo de la música y la danza, tanto desde la perspectiva bélica, religiosa hasta derivar en entretenimiento. Los griegos como civilización dieron aportes notables a las manifestaciones artísticas como el teatro, por solo dar un ejemplo. Pero, a lo largo de este artículo queremos resaltar los orígenes  de lo que hoy en día conocemos como el séptimo arte: el cine.

Entre todas las manifestaciones artísticas, el cine es el más reciente, pero, no por ello es de menor importancia y de hecho es indudable el inmenso auge que en nuestro tiempo tiene la industria que representa este séptimo arte. Empero, todo lo que rodea a la vida del hombre tiene una Historia, por lo que dedicaremos las siguientes líneas a desentrañar los orígenes del cine.

El cine, como manifestación artística, nace de los estudios  para profundizar en la fotografía, la cual se había abierto paso de una manera sumamente rápida en el mundo entero. Muchos científicos y fotógrafos se dieron a la tarea de buscar mejor calidad y durabilidad en los soportes en los que quedaban impresas aquellas antiguas fotografías iniciales.

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En Francia, en las últimas dos décadas del siglo XIX, dos hermanos, August y Louis Lumière,  trabajaban en el estudio fotográfico de su padre alternando sus atribuciones como impresores de fotografía con su otro oficio de inventores, donde emplearon sus conocimientos para hacer una técnica que les permitiera tomar fotografías en movimiento, algo insospechado para esa época.

Un día su padre les trae al taller una máquina novedosa. Dicho invento mezclaba las fotografías reproducidas de manera veloz para dar una sensación de movimiento. En ese contexto histórico, esa novedad que supuso el quinetoscopio (cinetoscopio), nombre de aquella máquina, no tuvo el auge esperado; sin embargo, aquel aparato obsesionó a los hermanos Lumière, quienes se propusieron inventar un equipo que fuera capaz de grabar y reproducir lo que el ojo humano captaba en la vida diaria.

Después de numerosos esfuerzos, el 22 de marzo de 1895 los hermanos Lumière, en medio de una reunión científica y de inventores, muestran su obra maestra, el cinematógrafo. Un equipo pesado y realmente poco cómodo para movilizar que imitaba el efecto de retención de imagen del ojo humano. Por medio del cinematógrafo, los hermanos Lumière grabaron y reprodujeron la primera película de la historia del cine, la cual duraba unos pocos segundos y era sobre una escena real de unos obreros saliendo de una industria.

De inmediato el invento de los hermanos Lumière tuvo unos comentarios muy favorables por parte de la comunidad científica parisina.

Con esta aceptación, los creadores del cinematógrafo se desplazaron a otras ciudades para compartir con otros inventores este nuevo aparato y la propiedad que éste tenía de que las fotografías se sucedieran de una manera tan acelerada que dieran la sensación de movimiento.

Para diciembre de ese mismo año, el día 28 para ser más exactos. los hermanos Louis y August deciden llevar su invento a un nivel superior y hacen la primera transmisión del cinematógrafo destinada para un público no científico. Para esta ocasión, los vanguardistas no solo presentaron la película de los obreros, sino que agregaron otras reproducciones con técnicas más depuradas y en las que se dejaban ver nuevos adelantos desde el punto de vista técnico como por ejemplo la película de la llegada del tren a la estación, en la cual los hermanos Lumière dejaron sentadas las bases de la noción de profundidad. Además también se introdujo de manera tímida los primeros intentos de géneros cinematográficos como la comedia con la película El Regador Regado y el terror con la cinta Las Calaveras.  De igual modo también fue presentada al público la película La Llegada de los Congresistas, cinta que denotaba un gran empleo de la luz. En el film La Demolición de un  Muro, los hermanos Lumière introducen de manera rudimentaria los primeros efectos especiales de la historia.

Resulta cuando menos irónico que, con toda la aceptación que tuvo la naciente industria del cine, sus creadores le abandonaran sin sacarle el mayor provecho posible. Esto se debió en gran medida a que los dos visionarios gozaban de un poder económico importante y que su creación tenía una motivación más científica que monetaria.

Los inicios del cine como arte contemplativo fueron relativamente rápidos y se evolucionó de manera acelerada con respecto a las demás manifestaciones artísticas. Sin embargo, estos primeros años de vida para el séptimo arte fueron empleados casi en su totalidad a dejar plasmada la cotidianidad, eran muy pocos los trabajos o películas que se presentaban en estos primeros años con una temática distinta a la cotidianidad, de lo que se desprende que, en sus orígenes, el naciente cine no se desligó de su “padre”, la fotografía, la cual se dedicó a registrar el día a día. Ni el más imaginativo de los soñadores podría haber previsto que, aquella evolución de la fotografía se convertiría en el monstruo industrial de nuestros días.

 

Alexis Delgado Alfonzo

@historialexis

Historiador

 

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