Curiosidades

Origen de la letra Ñ

12 de noviembre 2017.

Las evoluciones, modismos y transformaciones de los idiomas, sin lugar a dudas representan un tema de investigación apasionante y maravillosa, que nos arroja información de importante valía sobre la dinámica del comportamiento cultural de una sociedad o un conjunto de estas.

En este artículo nos dedicaremos a arrojar un poco de luz sobre el surgimiento de la letra Ñ y las desavenencias y controversias que suscitó el nacimiento de esta letra que, en nuestros días, es un símbolo que denota identidad y pertenencia del idioma castellano.

Como es conocido, el castellano, así como el italiano, portugués, francés, rumano son lenguas originadas de un tronco materno común, el latín, el cual, desde el imperio romano se convirtió en uno de los lenguajes más utilizados en el mundo occidental. En el momento en el cual la religión católica se convierte en el culto oficial del imperio romano, el latín toma una solidez e importancia de gran valor, ya que, no solo era el idioma comercial del imperio, sino que, además era desde ese momento el idioma litúrgico de la religión católica, condición que se conserva hasta nuestros días.

Conforme fue perdiendo poder e influencia el imperio romano, aunado a los sincretismos regionales del latín con las lenguas autóctonas de las  comarcas más próximas a Roma, el latín fue derivando en un nuevo conjunto de lenguas que, posteriormente serían catalogadas como “lenguas romances”. De esta manera, gradualmente fueron tomando forma el castellano, portugués, francés, rumano e italiano, siendo este último el que guarda más semejanzas con el tronco común, el latín.

La letra Ñ no existió siempre en nuestro idioma castellano, su invención fue gradual y obedeció a la necesidad de trasladar al lenguaje escrito una pronunciación verbal que no existía, ni de manera oral ni escrita en el latín. Un fonema tanto nasal como palatal que, por mucho tiempo dio notables dolores de cabeza a los eruditos.

Los orígenes de la letra Ñ podemos datarlos en la denominada edad media europea.

Según varios lingüistas, en el transcurso del Siglo IX existían distintas fórmulas para poder imitar el sonido que posteriormente correspondió a la letra Ñ: La primera fórmula era empleando las letras GN (como posteriormente se adoptaría de manera convencional en el francés). En segundo lugar se usó una repetición de la N, para quedar NN. Una tercera modalidad, con variantes que era con el empleo de la Y o su derivación I (fórmula que aún podemos encontrar en el catalán). Ya con posterioridad surgió el uso de la NH como es utilizada actualmente en el portugués.

Las dificultades se originaron en el momento de transcribir documentos o escribir libros y tratados, ya que no existía una manera convencional de imitar el sonido. Los monjes copistas que se encargaban de hacer las transcripciones y traducciones de documentos fueron los que se percataron más rápidamente de la problemática. En este momento, los religiosos que estaban ganados hacia la fórmula de la NN, hacen una propuesta que, inicialmente estaba destinada, no al surgimiento de una nueva letra, sino en abreviar espacio en el soporte de escritura (pergamino), que era muy costoso, por lo cual, los monjes, en lugar de escribir NN, colocaron una sola N con una virgulilla encima que indicaba la repetición de la letra, tras lo cual, sin proponérselo surgió la Ñ.

Ya en el siglo XIII, Alfonso X, apodado con el mote del “Sabio”, monarca del reino de Castilla, se propone a dictar medidas en aras de normar el uso del idioma. Entre ese conjunto de normas, el rey decretó que la fórmula correcta para escribir el fonema nasal/palatal sería el implantado por los monjes, tras lo cual, podemos afirmar que nació formalmente la letra Ñ, un símbolo inequívoco del idioma castellano. Siglos después al tiempo de Alfonso X, en 1492, Antonio de Nebrija incluye el símbolo correspondiente a la letra Ñ en la primera obra de la gramática del castellano.

Con los procesos de colonización y conquista de los territorios del continente americano, aquellos primeros lingüistas, fundamentalmente religiosos que entraron en contacto con las culturas e idiomas aborígenes, trataron de sistematizar la manera de escribir algunos sonidos correspondientes a lenguas que solo habían sido hasta ese momento de un carácter oral, con lo cual, la letra Ñ, irremediablemente cruzó los mares para también conquistar algunos lenguajes de este lado del mundo ya que, algunos fonemas fueron escritos con dicho símbolo.

Con el paso del tiempo, las lenguas fueron modificándose y mutando en función de sus necesidades. El francés y el Italiano se quedaron con la fórmula GN para hacer la imitación escrita del fonema, por ejemplo: Bologna y Champagne. El portugués adoptó la fórmula NH, el catalán emplea la Y (Catalunya) y, el castellano se quedó fiel con la letra Ñ.

Como podemos darnos cuenta, el idioma castellano, así como todos los sistemas de comunicación tienen una cantidad impresionante de curiosidades, anécdotas e historias maravillosas que hacen preciosa la investigación de estos aspectos. Por ello siempre recomendamos a nuestros estimados lectores a indagar y profundizar en las riquezas de nuestro idioma.

Alexis Delgado Alfonzo

@historialexis

Historiador

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