Caracas

Plaza Bolívar de Caracas, un crisol de cultura

03 de noviembre 2017.

Desde los ancestrales tiempos de María Castaña hasta la actualidad, la Plaza Bolívar de la capital, Santiago de León de Caracas ha sido un auténtico crisol de diversas manifestaciones culturales. Entre ancianos que toman chicha en los bancos, los niños que alimentan y corretean palomas, los predicadores que cumplen su misión a viva voz por las cuatro esquinas del emblemático e histórico lugar, las músicas de retreta que nos trasladan a tiempos dorados de nuestra ciudad, la presencia de debates políticos, hasta las perezas y ardillas que deleitan nuestro sentido de la vista en los árboles que cobijan a todos los paseantes con su agradable sombra, transcurre la dinámica de una confluida sociedad. A lo largo de este artículo nos dedicaremos de manera superficial a ver el ¿cómo ha evolucionado nuestra Plaza Bolívar caraqueña a través del tiempo?

Desde el proceso de conquista, los españoles trasladaron a los territorios de ultramar su estilo de organización social, política y religiosa, para el cual, la vida de la urbe estaba relacionada estrechamente con la Plaza Mayor (nombre que recibía la plaza central de cada ciudad). Alrededor del emplazamiento de esta Plaza Mayor se erigía la Iglesia (en representación del poder religioso), la edificación del Cabildo (como manifestación del poder político real), para el caso de algunas ciudades también existían algunas otras edificaciones de poder que circundaban a la Plaza, la cual era en síntesis el centro o corazón de la vida social, política y hasta comercial de la ciudad, por lo que no es extraño que, los ciudadanos que vivieran más próximos al área de influencia de la Plaza Mayor eran sin lugar a dudas los más notables vecinos.

Durante casi dos siglos la Plaza Mayor de Caracas tuvo remodelaciones menores que eran cónsonas con la evolución de Santiago de León de Caracas, empero, no fue sino hasta 1754 que, bajo la jefatura del Gobernador Felipe Ricardos que se le colocan arcadas que bordeaban todo el recinto revistiéndolo de una elegancia antes no vista en esta ciudad.

En la Plaza Mayor se daban las procesiones de las festividades religiosas, se hicieron las primeras obras teatrales antes de que existiera la primera edificación destinada para este fin, también era el centro en el cual se hacía el mercado de la ciudad, aunque no todo era bueno, en ocasiones la Plaza Mayor también funcionó como lugar de ejecución para aquellos enemigos del orden monárquico, teniendo como ejemplo de este uso la ejecución por descuartizamiento del líder patriótico José María España en 1799. De igual modo, en la Plaza Mayor de Caracas se dio un paso importante para la independencia del país con los sucesos del 19 de abril de 1810, cuando el pueblo decidió expulsar a las autoridades españolas del territorio nacional.

Después de la independencia, la Plaza Mayor cambió por primera vez en tres siglos su nombre para ser reconocida como Plaza de Armas o Plaza del Mercado. Esta denominación se mantendría por aproximadamente medio siglo hasta que, con posterioridad de la guerra federal, más específicamente en 1874, bajo la presidencia del “Ilustre Americano”, Antonio Guzmán Blanco, se le otorga el nombre actual de Plaza Bolívar en conmemoración del Libertador. En el centro de la plaza se erigió una estatua ecuestre para inmortalizar al Libertador. En su esfuerzo por centralizar el poder de la República en torno a la Plaza Bolívar, Guzmán Blanco ordenó la construcción del Congreso en la parte sur de la plaza y, también, gracias a Guzmán se debe la remodelación y modernización de la Plaza Bolívar: Se le quitaron las arcadas coloniales, se plantaron árboles para que dieran sombra, se eliminó el mercado para que no afeara los espacios de la plaza y se encargó la construcción de cuatro fuentes de estilo francés que representaban las cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno), de igual modo, en el extremo sur se le agregaron unas pequeñas escaleras que dieron nombre a la popular esquina de gradillas. Veinte años más tarde, es decir en 1894 se le añade luz eléctrica a la Plaza Bolívar, la cual no sufriría ningún cambio estructural de importancia hasta 1967 cuando se le suprime el suelo original de la época de Guzmán Blanco que era colorido y se sustituye por el actual mármol color gris que, modifica la idea pintoresca de la plaza para otorgarle un tono más sobrio.

Entre los años 1908 y 1947 funcionaron terminales de los principales tranvías capitalinos en las adyacencias de la Plaza Bolívar, reafirmando el carácter de centralización de elementos de la cotidianidad de la ciudad entorno de la Plaza.

En 1959, más específicamente el 21 de febrero, la estatua ecuestre del Libertador es designada como Monumento Conmemorativo. Finalmente en el 2003, la Alcaldía Libertador emprende un proceso completo de rescate y embellecimiento de la Plaza Bolívar.

En nuestra amada Plaza Bolívar caraqueña, así como en otros tiempos sigue siendo el centro de cientos de actividades del capitalino, en sus bellos espacios podemos entretenernos con un verdadero crisol de culturas que representan uno de los pocos vestigios de la cultura y tradición caraqueña de antaño.

Alexis Delgado Alfonzo

@historialexis

Historiador

 

COMENTARIOS EL JOJOTO
Al inicio
A %d blogueros les gusta esto: