Curiosidades

Origen de la palabra: Chao

30 de octubre 2017.

Si hay un aspecto de la cotidianidad de todos los seres humanos que nos resulta agradable y, a su vez desconocemos más es el origen de las palabras que usamos con frecuencia.

Nuestro idioma castellano ha sufrido a lo largo de siglos una serie interminable de modismos y de palabras tomadas de otros idiomas e idiosincrasias para nutrir la nuestra. A lo largo de este artículo nos dedicaremos a abordar y dejar al descubierto los orígenes de una palabra que empleamos a diario una cantidad importante de veces sin sentarnos a pensar en de ¿dónde proviene la misma?, nos estamos refiriendo a la palabra chao o ciao.

Seguramente todos asumimos que la palabra chao es utilizada en nuestro idioma como una manera convencional de despedida informal. En su lengua de procedencia, el italiano, la palabra chao o ciao se emplea de manera indistinta para saludar como para despedida; empero, incluso en italiano ésta palabra tiene un origen con una vinculación que ignoramos.

La palabra se incorpora al italiano medieval proveniente del lenguaje véneto, idioma romance que se empleaba en el norte de la actual Italia.

El término ciao deriva de una pronunciación sintetizada y errónea de la palabra schiavo que a su vez proviene del gentilicio eslavo. Los eslavos son un antigua etnia del nordeste de Europa, que se asentó en algunos territorios de los actuales Rusia, Polonia, Ucrania, Bielorrusia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Bosnia, Croacia y Serbia.

Durante el Medioevo muchos germanos incursionaron en los territorios de las naciones antes mencionadas y tomaron a gran cantidad de eslavos para emplearlos como mano de obra y, por supuesto para venderlos por varias partes de Europa, Italia incluida.

Conforme a que se fue popularizando la compra y venta de eslavos o schiavos en la península itálica, en la ciudad de Venecia se comenzó a emplear la expresión sono vostro schiavo, soy su “servidor”, como cortesía al despedirse o al encontrarse alguna persona en el camino o al despedirse de manera Cortez de alguien.

En este punto hay que hacer un alto para acotar que los eslavos eran utilizados en la ciudad de los canales como esclavos, pero no de la manera en que se utilizaron a los africanos en tierras americanas. Los schiavos eran más bien una suerte de servidumbre doméstica. De manera que no es extraño ver que, de manera cortés y humilde se asumiera la expresión soy tu servidor antes mencionada.

Con el devenir de los años la larga expresión fue acortándose para originar la frase vostro schiavo (vuestro servidor) y, de conformidad con la costumbre de los idiomas, la oración original siguió sintetizándose, primero a schiavo y finalmente a una contracción de esa palabra, ciao.

Gracias a las rutas comerciales de Venecia con el resto de las principales ciudades del momento, muchas de sus costumbres y modismos culturales penetraron fuera de sus territorios. Entre estas penetraciones encontramos, sin lugar a dudas la palabra ciao, que, de igual modo como le pasó en su lengua materna, con el transcurrir del tiempo mutaría una vez más para convertirse en la versión que hoy en día manejamos de la palabra, chao. Aún cuando en el italiano se mantuvo la doble función de saludo y despedida, en otras lenguas romance como el castellano, el empleo de la palabra chao, en lugar de ciao, se quedó únicamente para despedida.

Conforme a que la globalización derivada de los continuos procesos de colonización y conquista se abrieron paso y unieron territorios tan distantes, la expresión extendió mucho más su  espectro de acción hasta llegar a nuestros días después de más de 500 años de mutaciones.

Lo que nos parece más curioso con el proceso evolutivo de la palabra chao es, la manera en la que ha mutado notablemente el significado. Como hemos podido notar, en un principio, el origen de la palabra fue una pronunciación errónea de eslavo (schiavo), posteriormente se derivó en una fórmula convencional cortesana para denotar que un interlocutor era servidor de otro al que se le presentaba un respetuoso saludo. Finalmente, todo esto fue quedando en el olvido para derivar en algo totalmente diferente y, si se quiere de menor valor ya que, una palabra que, en parte de su historia fue empleada comúnmente como fórmula cortesana, por ende, para un tratamiento formal, con el paso de los siglos es empleada de una forma totalmente informal.

Es complicado encontrar un tema de estudio más interesante que el de la etimología y evolución de las palabras que componen la manera en la que nos expresamos comúnmente. Por lo que siempre es importante poner especial cuidado en las palabras que utilizamos en nuestra manera cotidiana de hablar y, si encontramos alguna palabra o expresión que nos cause curiosidad, nos tomemos un tiempo para averiguar de dónde proviene. Esto nos hará personas más cultas y con mayor apego a las bellezas y particularidades de nuestro idioma.

Alexis Delgado Alfonzo

@historialexis

Historiador.

 

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