Historia

Cien años de la ejecución de Mata Hari

19 de septiembre 2017.

Desde tiempos inmemoriales, la Historia está plagada de falsedades e imprecisiones, algunas de ellas por omisión, desconocimiento o, incluso por interés. En el transcurso de las siguientes líneas nos dedicaremos a entregarle a usted ávido lector una suerte de aproximación histórica a la vida de uno de los personajes que, a través de los tiempos se ha tergiversado de manera intencional con fines muy claros, haciendo evidente aquella máxima según la cual una mentira dicha 100 veces se convierte en una verdad. Este personaje protagonista de nuestro artículo no es otra que Mata Hari.

Es complicado abarcar todo lo concerniente a Mata Hari en tan poco espacio y es que desde hace tanto tiempo se han dicho tantas falsedades que han terminado por deformar tanto la real persona de Mata Hari que ya somos incapaces de poder reconocerla. Según la leyenda negra que se ha tejido al rededor de la figura de tan exótica bailarina, ésta se valió de su posición privilegiada de cortesana de las más altas esferas para vender secretos militares franceses al bando alemán en medio de la Primera Guerra Mundial. En la realidad, Mata Hari fue el chivo expiatorio perfecto para encubrir las torpezas e incapacidades del ejército francés en dicho conflicto bélico.

Margaretha Geertruida Zelle nace el 7 de agosto de 1876 en Leeuwarden (Países Bajos),

Su infancia fue muy pobre en su Holanda natal. Sus padres se divorciaron y al poco tiempo su madre muere, tras lo cual la chica se va a vivir con su padrino un tiempo hasta que, respondiendo a un anuncio de un militar que buscaba esposa, se casa en 1895 con Rudolph MacLeod, el cual le llevaba más de 20 años. De inmediato se muda a las Indias Orientales holandesas donde Margaretha fue muy infeliz. Tuvo dos hijos y uno de ellos murió tras no superar una enfermedad. Rudolph era un auténtico pervertido que abusaba sexualmente de su esposa y le golpeaba a cada momento. En 1902, Margaretha ya de retorno en Holanda inicia la demanda de divorcio que culminaría en 1906, aunque inicialmente Margaretha le correspondió la custodia de la hija, su ex esposo movió unas influencias para retirarle este beneficio con el único objetivo de lastimar a la mujer.

Después de un descalabro inicial como modelo en París (1903), Margaretha vuelve a intentar hacerse un nombre en la capital francesa en 1905. En esta oportunidad, la sagaz mujer se valió del distorsionado imaginario europeo sobre las mujeres orientales y su exotismo para inventarse un pasado y una personalidad que le inmortalizaría con el nombre de Mata Hari. Este personaje fue nutrido de las facilidades para las danzas orientales que Margaretha aprendió en su estancia en tierras orientales.

Al inicio, Mata Hari realizó espectáculos de striptease incluyendo danzas de los 7 velos y demás manifestaciones del lejano oriente y les hizo creer a todos que era una princesa oriental. Posteriormente, cuando su popularidad exótica fue en repentino aumento, Mata Hari incursionó como una cortesana de altísimo nivel.

Para 1910 fue de tanta relevancia su trabajo que, París se colmó de imitadoras de sus bailes, lo cual, aunado a que la genuina Mata Hari ya no era tan joven y había ganado un poco de peso, le quitó un tanto su valor.

Debido a esto, Mata Hari, mujer ambiciosa que se resistía a pasar de moda acepta una invitación de un promotor de espectáculos que le comprometía a trabajar en Alemania. En su estancia en este país recrudecen los conflictos de la Primera Guerra Mundial, mientras que Mata Hari mantenía su vida de bailarina exótica y cortesana de alto nivel. Sus romances de altura, aunado a la imperiosa necesidad de conseguir espías le vincularon a este oficio.

Cuando la situación de presión social se hizo insostenible, Mata Hari se escapa de Alemania con destino a su natal Holanda primero, posteriormente a España un breve tiempo, para finalmente retornar al país que tanto amaba, Francia.

Para 1916, Mata Hari mantenía un romance con un joven oficial ruso de 23 años, Vadim Maslov que calló gravemente herido en combate. La cortesana se valió de sus contactos e influencias para conseguir un permiso especial que le permitiera entrar en el área de combate y visitar a su amante. Esta visita fue la excusa perfecta que necesitaban los franceses para usarla como chivo expiatorio de toda la serie de descalabros militares de su ejército en el conflicto bélico contra los alemanes.

A su retorno a París, Mata Hari fue detenida por las autoridades francesas en su hotel de la capital gala. A este acontecimiento le siguió un breve juicio manchado de todas las irregularidades posibles para que le juzgaran culpable del delito capital de espionaje y culpabilidad de entregar secretos militares franceses a los alemanes a cambio de dinero. En su defensa, Mata Hari exclamó una frase que le inmortalizaría en el triste marco de la red de mentiras de la Primera Guerra Mundial, “Ramera si… pero traidora nunca…” haciendo clara alusión al amor y lealtad que la mujer sentía por Francia.

El 15 de octubre de 1917, Mata Hari es conducida de la cárcel hacia el paredón de fusilamiento. Según refieren los testimonios, la mujer tuvo tanto valor y desparpajo ante el pelotón de fusilamiento que hizo de su muerte una puesta en escena. Renunció al derecho de vendarse los ojos, sostuvo la mirada de los tiradores en todo momento, y poco antes de que se diera la orden de fuego, les lanzó un beso a sus asesinos en un postrero gesto de ironía.

El argot popular sostiene que “errar es de humanos” pero podemos agregar que es más de humanos echarle la culpa a los demás de nuestras incompetencias y errores. Esto fue lo ocurrido con Mata Hari, la cual nunca fue espía, únicamente se dedicó a comentar con sus altos amantes las noticias que se rumoraban o salían en las noticias, empero, se le echó toda la culpa de las torpezas del departamento de inteligencia francesa.

Alexis Delgado Alfonzo (@historialexis)

Historiador.

COMENTARIOS EL JOJOTO
Al inicio
A %d blogueros les gusta esto: