Arte

Teresa de la Parra una precursora de las escritoras venezolanas

05 de octubre 2017.

En muchas oportunidades la historia es completamente injusta con la preponderancia que le da al estudio de un personaje sobre otro. La historiografía venezolana no escapa de este abominable vicio. Entre los personajes que más comúnmente son sistemáticamente ignorados encontramos a los indígenas, afrodescendientes y, sobre todo a nuestras mujeres.

Venezuela tiene nombre de mujer y, el bello sexo ha tenido páginas brillantes de nuestra historia y personajes de resonancia, no solo nacional sino mundial. Las siguientes líneas están destinadas a reseñar la obra de una gran escritora que, gracias a su extraordinario talento podemos afirmar que es precursora de las profesionales de este hermoso gremio, nos estamos refiriendo a Teresa de la Parra.

Ana Teresa Parra Sanojo nació en París (Francia) el 5 de octubre de 1889 siendo la primogénita de un matrimonio venezolano de la alta sociedad. Su padre, Rafael Parra era el cónsul de Venezuela en Alemania y, Ana Teresa nace en París de manera fortuita.

La familia retorna al suelo patrio cuando la niña tenía solo dos años. Su infancia la vivió junto a sus cinco hermanos en la finca familiar Tazón ubicada a las afueras de la capital. Este desarrollo tranquilo y si se quiere provinciano de la aristocrática chica se truncaría a la muerte de su padre. Tras este doloroso acontecimiento familiar, Ana Teresa, que contaba con 11 años y su familia deciden residenciarse en el viejo continente, más específicamente en Valencia (España). La futura escritora es matriculada en el colegio religioso Sagrado Corazón de Godella. En esta etapa de su vida, Teresa de la Parra se ve influenciada por el estilo de la escritura de los contemporáneos europeos, e incluso incursiona con éxito en el género de la poesía.

Para 1910 la familia Parra Sanojo está de retorno en el País y residenciados en una quinta de estilo colonial en el centro de Caracas a escasas dos cuadras de la Plaza Bolívar. Esta segunda estancia en Venezuela fue fundamental para el desarrollo literario de Teresa de la Parra ya que, el mismo se nutrió de los modismos y formas de hablar del caraqueño que les resultaban tan agradables a de la Parra; empero, todos estos coloquios y modismos nunca serían el centro de su obra como estilaron muchos autores venezolanos del momento, muy por el contrario, Teresa los empleaba únicamente como un exquisito recurso literario pintoresco.

Sus inicios literarios reales los encontramos en 1915 cuando, de la Parra, bajo el seudónimo de Fru Fru pública sus primeros cuentos. En los siguientes seis años, Teresa de la Parra tendría un éxito rotundo en la publicación de cuentos que se incluían en revistas literarias y diarios de circulación nacional. Su nombre subió como la espuma y fue elogiada por escritores de la talla de José Rafael Pocaterra y Rómulo Gallegos.

En 1923 la escritora se residencia en París y un año más tarde publica bajo su seudónimo más famoso, Teresa de la Parra, su primera novela, aquella que le garantizó la inmortalidad en el gremio de la literatura latinoamericana, Ifigenia. En esta novela, de la Parra deja al descubierto la vida y desgracias de una mujer de su tiempo que, tiene como único camino casarse con un hombre y dedicarse a su familia. Esta novela fue premiada en Francia por el Instituto de Cultura Hispanoamericana de esa nación.

El prestigio de Teresa de la Parra le llevó a encabezar junto con su amiga, Gabriela Mistral las listas de autoras mas leídas de la segunda década del siglo XX.

En 1927 Teresa de la Parra es invitada a participar en un congreso sobre Bolívar que se realizó en Cuba, la escritora venezolana hizo su ponencia sobre la influencia oculta que tuvieron las mujeres en las guerras de independencia y en la vida del Libertador Simón Bolívar.

En 1929 publicó su segunda novela, Memorias de Mamá Blanca. Un año después es invitada a Colombia para dar una serie de conferencias relativas al papel empleado por las mujeres en la cultura española desde la colonia hasta el momento. En estas conferencias, de la Parra hace defensa del bello sexo y se define como una feminista moderada y no reaccionaria. De igual modo deja claro que las mujeres no deben circunscribirse en su temática de escritura únicamente al aspecto de amor, ya que eso sería colocarle barreras al proceso creativo.

Sus últimos años la gran escritora Teresa de la Parra los pasó combatiendo duramente contra la tuberculosis y el asma. Estas terribles patologías acabaron finalmente con su vida el 23 de abril de 1936 en su casa de Madrid. Sus restos estuvieron en la capital española hasta que fueron repatriados en 1974. En 1989, en el marco del centenario del nacimiento de la escritora, sus restos mortales fueron trasladados desde la cripta de la familia Parra Sanojo ubicada en el Cementerio General del sur hasta el Panteón Nacional, recinto destinado a albergar a los personajes más notables de la cotidianidad venezolana.

Teresa de la Parra fue, sin lugar a dudas una de las primeras venezolanas en abrirle las puertas del mercado nacional e internacional a la pluma de sus compatriotas y, aunque el destino quiso que la mayor parte de su obra y vida la desempeñara fuera de nuestras fronteras, de la Parra siempre se sintió venezolana y representó dignamente su género y gentilicio allá a donde le tocara ir.

 

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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