Caracas

¿Quién se ha llevado mi Metro? Por Alexis Delgado Alfonzo

25 de septiembre 2017.

Haciendo una suerte de apología del nombre del libro de auto ayuda quien se ha llevado mi queso publicado en 1998 y que figurara entre las listas de los libros más vendidos en  5 años, en las siguientes líneas me dedicaré a trasladar este nombre a la situación de nuestra principal vía de transporte masivo caraqueño.

Aunque en nuestros días el Metro de Caracas es parte fundamental de nuestra cotidianidad, no siempre fue de este modo. Debemos comprender que el crecimiento de la población de Caracas fue sumamente acelerado, en tal sentido, el transporte debió cambiar para dar respuesta a la inmensa demanda.

La primera propuesta que se hizo en Venezuela para hacer una licitación para construir un sistema Metro que uniera el oeste con el este de la ciudad capital fue en el lejano año de 1947 por parte de dos consorcios franceses. 7 años después, en 1954 nuevamente se vuelve a proponer la creación de un sistema de trenes subterráneo como solución para la demanda de transporte de Caracas, empero, igual que para el caso de la primera iniciativa fue desestimada.

A mediados de la década de los 60 se acepta la creación del sistema de Metro bajo la presidencia de Raúl Leoni; este tramo unificaba la zona de Propatria con Palo Verde. En este período se expropian los terrenos en los cuales se iniciarían las construcciones. Las mismas se prolongarían hasta los primeros años de la década de los 80, es decir casi dos décadas de arduos procesos de planificación y construcción.

Finalmente el domingo 2 de enero de 1983, bajo la presidencia de Luís Herrera Cámpins se inaugura el primer tramo de la gran solución del transporte terrestre caraqueño. Esta primera etapa comprendía la ruta Propatria-La Hoyada.

Gradualmente se fueron adicionando estaciones para completar el proyecto original que unificaron el oeste con el este de la capital.

En las modernas estaciones del Metro de Caracas, que fueron elogiadas a nivel mundial, los usuarios del medio de transporte hicieron gala de una educación ejemplar. Detalles tan elementales pero significativos que hicieron la diferencia notablemente como: ceder los puestos a las personas con discapacidad, mujeres embarazadas o adultos mayores, sin necesidad de marcar una hilera de asientos de color azul. Dejar salir de los vagones a los demás pasajeros para poder entrar después con más comodidad y espacio, la mendicidad no era frecuente en las instalaciones del Metro y, no está demás decir que la delincuencia no era frecuente en este maravilloso sistema.

Ésta dinámica ejemplar se mantuvo toda la década de los 80 y gran parte de los 90. En este punto es donde retomamos el inicio de éste artículo, si los usuarios del Metro de Caracas se comportaron por casi dos décadas de éste modo, en la actualidad, ¿quién se ha llevado mi Metro?.

Los esfuerzos por ampliar las rutas del sistema Metro, no solo subterráneo, sino terrestre y de Metro Cable y Ferrocarril han sido colosales, empero, la respuesta de los usuarios es, cuando mínimo lamentable.

La descortesía imperante en las unidades e instalaciones del Metro de Caracas es, cuando poco grosera, la delincuencia no parece tener fin, el nivel de agresividad es francamente intolerable, los pedigüeños y vendedores ambulantes se han apropiado de las instalaciones del otrora sistema ejemplar de transporte masivo, la higiene de las instalaciones y unidades están notablemente comprometida por el evidente desdén de un importante número de usuarios que se niegan a cumplir las más mínimas normas que los operadores se ven forzados a repetir incesantemente por los parlantes.

A estas evasiones de las normas del sistema podríamos añadir un gran número de infracciones que vemos a diario en el Metro. Empero, es momento de tomar conciencia y asumir responsabilidades en aras de retomar la civilidad que un día nos fue reconocida a nivel mundial. El deterioro del Metro de Caracas no es culpa de un gobierno en particular como escucho a diario mientras me traslado en las unidades subterráneas. Tampoco considero que los responsables sean los opositores a algún gobierno en particular. Los únicos que dañamos el sistema Metro somos todos los que lo usamos. Unos porque sencillamente no desean cumplir las normas y otros porque no hemos sido capaces de amonestar estas conductas negativas con la suficiente rotundidad para erradicarlas.

Es el momento de hacer un esfuerzo colectivo por hacer cambiar a los infractores, tal vez muchos pensarán que esto no va a terminar con todas las problemáticas presentes en el Metro, pero, yo sostengo que, todo en la vida es un principio de acción y reacción. Si todos cooperamos con nuestro granito de arena, las cosas, gradualmente van a cambiar, ya que los gobernantes van y vienen, pero hay algo que siempre va a permanecer y ese algo somos nosotros. Tenemos que cambiar para volver a ser lo que antes fuimos, gente amable y siempre presta a ayudar al prójimo, ya que eso es lo que somos los verdaderos venezolanos.

 

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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