Historia

José Félix Ribas, aguerrido patriota de arrojo y valentía

19 de septiembre 2017.

Nuestra amada nación ha sido a lo largo de su historia el vientre de personajes excepcionales que, gracias a su entrega, arrojo y valentía han sido reconocidos como auténticos héroes en distintas facetas del quehacer nacional. El presente artículo está destinado a reseñar con la mayor brevedad posible la vida de un aguerrido general de los primeros años de las luchas de independencia de Venezuela, nos estamos refiriendo a José Félix Ribas.

José Félix Januario Ribas Herrera, nació el 19 de septiembre de 1775 en el seno de una familia que pertenecía a la oligarquía criolla de la época colonial, cuando la ciudad formaba parte de la Capitanía General de Venezuela. Su padres fueron don Marcos José de Ribas Batancort, originario de Tenerife  y doña Petronila de Herrera y Martínez, caraqueña.

De su infancia se conoce poco y algunos autores presumen que recibió la enseñanza que se acostumbraba en aquel tiempo. Pues, tenía estudiosos ejemplos que imitar en su propia familia: doctor Francisco José Ribas, séptimo de sus hermanos, había alcanzado renombre, como teólogo y orador sagrado, y compitió dignamente con el doctor Vicente Echeverría, la primera autoridad moral de la época, en el Rectorado de la Real y Pontificia Universidad de Caracas (hoy en día Universidad Central de Venezuela).

Fue alumno del Seminario sus  primeros años y quiso tomar el hábito de los hijos de San Francisco, pero luego  se dedicó a labores agrícolas. Hasta que decidió el camino de las armas, influenciado en principio por las ideas libertarias provenientes de la Independencia de los Estados Unidos en 1777 y la Revolución Francesa, que proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789. En segundo término, la ejecución en la Plaza Mayor de Caracas el  8 de mayo de 1799, de don José María España, líder de la revolución independentista de 1799, “produjo profunda impresión en el espíritu de Ribas quién la va a tener presente toda su vida para influir poderosamente en la bravura de sus acciones guerreras, en el ardor de su verbo y la vehemencia de sus sentimientos de libertad”. Este recuerdo exaltó el deseo de continuar aquella obra que había interrumpido el cadalso.

De allí en adelante todos los actos anteriores al 19 de abril y los que le siguieron están llenos de José Félix Ribas.  Pues, se le vio en todas las reuniones que precedieron y prepararon la revolución. Siendo la tertulia del 16 de julio de 1808 una de las más significativas, ya que fue donde se resolvió el golpe del 19 de abril.

Imagen relacionada

José Félix Ribas, Pintura de Martín Tovar y Tovar.

El 22 de noviembre de 1808 actuó en unión de un grupo de notables de Caracas y suscribieron un documento dirigido al Capitán General, manifestándole sus opiniones relativas a la situación española. En dicho documento dicen que están conscientes de que la gloria de la nación consiste en la unión y en la adopción de medidas uniformes; que debía procederse a la formación de una Junta Suprema que ejerciera en Caracas la autoridad mientras se restablecía el gobierno de la península. Como resultado, en los sucesos de abril de 1810, José Félix Ribas pasó a formar parte en el nuevo gobierno en la denominada Junta Suprema de los derechos de Fernando VII, en representación del gremio de los pardos, circunstancia histórica curiosa, ya que Ribas no pertenecía a dicha clase social, en realidad era un mantuano, pero esto en sí mismo nos da reflejos de la forma excluyente en la que los patriotas manejaron los asuntos en los primeros años de lucha independentista.

Los orígenes militares de José Félix Ribas los encontramos en 1812 bajo las órdenes del Generalísimo Francisco de Miranda. Con la caída de la Primera República, Ribas, así como muchos otros líderes patriotas se ve forzado a huir a Curacao.

Retorna al suelo patrio en 1813 comandando el mortífero ejército de la retaguardia de las tropas patriotas en la Campaña Admirable, movimiento militar que retomaría el poder independentista una vez más.

En el trágico y complicado año de 1814, cuando la Segunda República se vio asediada por todos lados por las tropas de José Tomás Boves, es cuando encontramos la mayor gesta heroica de Ribas, el cual, acompañado de un inexperto ejército conformado en su mayoría de jóvenes seminaristas, el 12 de febrero de 1814 derrota a las tropas realistas en la memorable batalla de La Victoria.

Con la caída de la Segunda República, una vez más los principales líderes patriotas se exilian, pero Ribas se queda en Venezuela para seguir luchando aún cuando parecía no haber esperanza. Después de una derrota, el gran general patriota es traicionado y entregado por algunos compañeros al enemigo los cuales le fusilan el 31 de enero de 1815. Su cuerpo es desmembrado y repartido por todo el país y su cabeza es freída en aceite y colocada en una jaula en la entrada de Caracas con el objeto de desanimar a los revolucionarios.

José Félix Ribas, hombre de genio arrebatado e inquieto protagonizó una carrera política de éxitos en los sucesos del 19 de abril de 1810 que le valieron una participación militar importante durante la Campaña Admirable, liderada por Simón Bolívar en el año 1813. En ella figuró entre los principales actores por sus acciones en Niquitao, y los Horcones, que le proporcionaron al Comandante de la Retaguardia fama de invencible, abriéndose paso victoriosamente hasta la capital donde por su heroica acción  se le nombra general de División. Por sus acciones épicas, en la historia se le ha conocido por su grito de guerra “No podemos optar entre vencer o morir, es necesario vencer” en su memorable resistencia en la batalla de la Victoria.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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