Arte

Felipe Pirela, El Bolerista de América

03 de septiembre 2017.

Venezuela puede presumir con toda propiedad de la gran cantidad de intérpretes y músicos que han nacido en esta Tierra de Gracia y que han sido reconocidos a nivel mundial por los aportes que han dejado como huella indeleble en el quehacer artístico internacional.

En el presente artículo hemos querido homenajear a uno de los más grandes representantes de la música latinoamericana, más específicamente del género bolero. Su período de éxitos indiscutibles los encontramos entre las décadas de los 50, 60 e inicios de los 70. Su contribución al género fue tal que sería conocido como, “El Bolerista de América”, nos estamos refiriendo desde luego a Felipe Pirela.

Felipe Antonio Pirela Morón fue el octavo hijo de un matrimonio entre un albañil y una comerciante con altísimo amor hacia la música. El futuro ídolo bolerista nació el 3 de septiembre de 1940 en Maracaibo, estado Zulia.

Desde muy pequeño, Pirela se sintió atraído por la música. Su madre le apoyó en el aprendizaje de la música en una carrera que, aunque precoz, ya empezaba a vislumbrar un largo alcance. A los 13 años, junto con dos de sus hermanos y unos vecinos del popular barrio El Empedrao de su natal Maracaibo, Felipe Pirela estuvo en un grupo llamado Los Happy Boys, con los cuales cantó en locales y emisoras de radio locales éxitos de los principales boleristas del momento, Lucho Gatica, Alfredo Sadel y Olga Guillot, por tan solo mencionar algunos.

En 1957, cuando se encontraba trabajando en una emisora de radio del estado Zulia, el joven Pirela participa en un show de cantante amateur transmitido por R.C.T.V. en donde obtiene el tercer lugar. Desafortunadamente, no quedaron estos videos de los inicios de la carrera del futuro “Bolerista de América”, ya que, para 1957, las transmisiones televisivas eran en vivo y los equipos del momento no eran capaces de gravar.

Al año siguiente, entusiasmado por la búsqueda de alcanzar su sueño de cantar, retorna a la Capital donde tiene varias presentaciones en la emisora radial, Radio Caracas Radio (R.C.R.), de igual modo, Pirela se dedica a cantar en locales nocturnos. De éste año se conservan para la posteridad sus primeras grabaciones de la mencionada emisora R.C.R.

En 1960 se inicia en el mundo profesional de la música al ser contratado por la Orquesta, Los Peniques. Con ésta agrupación tendría un paso muy fugaz, ya que únicamente grabó dos canciones en las cuales no destacó mucho porque era solo uno más de los cinco miembros de la banda.

Al poco tiempo, la suerte de Felipe Pirela empezó a cambiar, ya que, después de una presentación es observado por el director, músico y arreglista Billo Frómeta, el cual se encontraba haciendo una reestructuración de su banda, la famosa Billo’s Caracas Boys. De aquella estancia del maestro Billo en Maracaibo se incorporaron a la agrupación antes mencionada los maracuchos, Felipe Pirela y José Rafael “Cheo” García, a los cuales se agregó un tiempo después otro talentoso coterráneo, José de la Trinidad “Joe” Urdaneta. Tanto a nivel individual en los boleros, como en modo grupal, con los sonados “Mosaico”, popurrí de canciones, tanto bailables como románticas, la fama y prestigio de Pirela subió como la espuma. La fama de Pirela se acrecentó también en buena medida por el hecho que, el otro gran bolerista venezolano del momento, Alfredo Sadel, había dejado el país para dedicarse a otro género muy distinto, la ópera.

En 1961, bajo la dirección de Billo Frómeta, Felipe Pirela graba el que sería su primer álbum en primer plano denominado Voces de Ayer y Hoy, en donde, Pirela era el cantante principal y, “Cheo” García y “Joe” Urdaneta hacían las segundas voces, teniendo un grupo de cuerdas como instrumentación.

Después de una serie de desavenencias entre Pirela y Billos, el primero renuncia a la Billo’s Caracas Boys. El conflicto se dio porque Billo no estaba al corriente que su bolerista estrella estaba teniendo en secreto propuestas de contratos con otra disquera para tener presentaciones en México y una grabación de un LP. La renuncia de Pirela a la banda se hizo efectiva en 1963, dando por terminada la primera etapa de Pirela en la Billo’s Caracas Boys.

Una vez en tierras mexicanas tiene un importante número de presentaciones así como la grabación de su primer disco en solitario, el cual se llamó   Un Solo Camino. Aquí en México sería donde el exitoso maracucho sería inmortalizado con su seudónimo del “Bolerista de América”.

La fama alcanzó a Pirela de una manera demasiado acelerada. Su presencia era requerida en los lugares más importantes como: Estados Unidos, Puerto Rico, Santo Domingo, Perú, entre muchos otros destinos.

En 1964, estando en Santo Domingo, Pirela conoce a Mariela Montiel que, a pesar de ser una adolecente, el bolerista se enamora perdidamente. Tan solo dos meses después se casan. Éste matrimonio duraría tan solo un par de años en los cuales dieron fruto a una niña.

Tras una serie de discusiones domésticas, la pareja se divorcia en 1966 con unos términos muy desventurados para el cantante impuestos por la familia de su esposa. No conforme con ésta delicada situación, Mariela Montiel desprestigió públicamente a Pirela ante los medios de comunicación, donde puso en tela de juicio la conducta sexual del cantante venezolano. El divorcio y todo lo consiguiente marcaron un antes y un después en la vida de Pirela que, posterior a esto caía en fuertes depresiones.

En 1969, junto con la actriz y cantante venezolana, Lila Morillo participa en el Segundo Festival Latinoamericano de la Canción Popular donde obtiene el séptimo lugar. Posteriormente en 1971 firma un contrato por poco tiempo con la banda que le había hecho famoso años atrás, La Billo’s Caracas Boys. Una vez terminado este contrato, abrumado por una fuerte depresión derivada de su divorcio y de la situación legal por la custodia de su hija, “El Bolerista de América” decide residenciarse en Puerto Rico, donde la fatalidad quiso que el venezolano encontrara la muerte. El 2 de julio de 1972 es asesinado de varios balazos provenientes de un auto en movimiento mientras que el cantante caminaba cerca de su hotel tras una función.

La vida de Felipe Pirela fue tan rápida como su llegada al estrellato, para nosotros, ha sido un verdadero placer haber podido contribuir con este pequeño homenaje a tan importante representante venezolano de la música latina, para que de éste modo sea recordado por los que se enamoraron con sus canciones y, para los que son fruto de aquellos amoríos que despertó su música sepan lo valioso que fue el aporte del niño consentido de la música romántica caribeña, “El Bolerista de América”, Felipe Pirela.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador 

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