Curiosidades

Origen de expresiones populares: Echar un polvo

02 de agosto 2017.

Una de las características que nos diferencian del resto de los animales, sin lugar a dudas es nuestra capacidad de hacer cultura. El proceso de buscar normas convencionales para comunicarnos por medio de un sistema derivado de esta es algo inherente a nuestra condición humana. De igual modo, el conseguir una forma de comunicar algo cuando se está hablando literalmente otra cosa totalmente distinta, lo que popularmente denominamos “hablar en doble sentido”, también es algo que ha acompañado a nuestra manera de comunicación, aún cuando, frecuentemente este origen de expresiones sea tan antiguo que su génesis se pierda en las inmensidades neblinosas del tiempo, hasta el punto que ignoramos el significado inicial de una expresión y, únicamente somos capaces de interpretar el “doble sentido” de dicha frase o expresión.

En esta oportunidad le dedicaremos este apartado en desentrañar los orígenes y significado primigenio de la popular expresión “echar un polvo”.

Como nuestros siempre acuciosos lectores sabrán, la mencionada anteriormente expresión “echar un polvo”, es una frase, más que popular, vulgar de denotar un encuentro íntimo de manera precipitada y frecuentemente no planificada. Sin embargo, el origen de esta expresión es más lejano en el tiempo de lo que muchas personas creerían. De hecho, para esta expresión en particular podemos encontrar dos vertientes distintas pero que a su vez convergen en darle vida al actual significado de la expresión.

El primer origen, aunque resulte totalmente irónico, lo encontramos en una interpretación muy peculiar aun cuanto astuta de la frase religiosa del catolicismo, “polvo eres y en polvo te convertirás”… Según esta díscola interpretación de un precepto sagrado, se sustituye los factores de la ecuación “polvo eres” eres materia formada del lodo sagrado del cual El Señor de los Cielos te moldeó; “polvo te convertirás”, al morir tu cuerpo se descompondrá y volverás a fundirte con la tierra que te dio el nacer, para luego iniciar nuevamente el siclo de la vida. La manera particular de interpretación díscola lo hace de la siguiente manera: “polvo eres”, eres fruto de una cópula, “polvo te convertirás”, haciendo otra cópula (polvo), harás un nuevo ser.

En la otra vertiente, mucho más elocuente, sugerente y menos interpretativa, la podemos encontrar en el siglo XVIII. En dicha centuria, más específicamente en España se popularizó la práctica en las élites de fumar en las frecuentes reuniones de sociedad, una modalidad de tabaco llamado rape. Este era un estilo de tabaco molido que los aristócratas guardaban en unos elegantes estuches que formaban parte del infaltable ajuar de la vestimenta, sobre todo de los hombres. El rape no se fumaba ni hilándolo ni por medio de pipa, era un tabaco molido que se empleaba de manera inalada.

Aún cuando la inhalación de rape era muy común y socialmente aceptada, debido a la manera en que se consumía, era de muy mal gusto hacerlo en presencia de los invitados sobre todo de las mujeres, por lo cual, los que deseaban salir a fumar el rape, presentaban excusas a los concurrentes en el salón o habitación bajo la frase “voy a echar un polvo”. Haciendo alusión a la inhalación del polvo del rape. Con esta expresión, el implicado tenía permiso de ausentarse de la presencia de los demás comensales de la reunión social.

Con el paso del tiempo, este permiso socialmente admitido se empleó para un uso totalmente distinto. Los que se ausentaban del salón de reunión bajo el propósito de “echar un polvo”, usaron dicha licencia para mantener relaciones sexuales de manera furtiva con esclavizadas de la casa o con concurrentes a la reunión social del otro género que, de igual modo había solicitado permiso para “echar un polvo”

Como podemos ver, la práctica de emplear la voz o expresión “echar un polvo” es muy antigua y tiene ya casi tres siglos. Aún cuando, de manera equivocada solemos pensar que nuestros antepasados siempre mantuvieron un comportamiento puro, podemos darnos cuenta, por medio de detalles tan aparentemente insignificantes como el empleo de esta expresión que, ellos, en muchos aspectos no eran demasiado distintos a nosotros.

A modo de conclusión, queremos hacer un llamado de atención a todos nuestros apreciados lectores que, prácticamente todo lo que hacemos, disfrutamos o hablamos, tiene una historia, en tal sentido, los invito a que siempre intenten dar con el origen de las expresiones que decimos o de las cosas que hacemos, ya que de esta manera seremos más consciente de lo que hacemos diariamente.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador   

COMENTARIOS EL JOJOTO
Al inicio
A %d blogueros les gusta esto: