Historia

Toma de La Bastilla, un punto de partida de diversas revoluciones

14 de julio 2017.

A lo largo y ancho de la Historia Universal podemos contar un sinfín de batallas, revoluciones y acontecimientos de tipo bélico, hasta el punto que podríamos afirmar de manera trágica que, en sí la Historia la hemos escrito con sangre, testimonios no faltan para afirmar esta postura. No obstante, entre todas estas demostraciones de guerra podemos tomar un puñado de acontecimientos de tanta relevancia que, no solo cambiaron su entorno local, sino que repercutieron de manera directa en el devenir mundial de la Historia. Entre estas selectas jornadas de cambio mundial podemos encontrar la Toma de la Bastilla, objeto de estudio del presente artículo.

Para iniciar, es muy importante aclarar que, la Bastilla es una fortaleza medieval de París. Dicha edificación, por varios siglos fue empleada como un  lugar de presidio para todos aquellos disidentes de la monarquía francesa, por lo cual, La Bastilla se fue convirtiendo con el transcurso del tiempo y de los acontecimientos en un símbolo de la rígida e injusta manifestación del poder y justicia de la monarquía francesa.

Es de vital relevancia en aras de comprender en su justa dimensión el acontecimiento que, la atmósfera que rodea la historia de la Toma de La Bastilla como la entendemos hoy en día está totalmente desvirtuada por las interpretaciones de los historiadores románticos, en su mayoría franceses, los cuales quisieron hacer notar que, la Toma de La Bastilla fue un suceso trascendental en el desarrollo de la revolución francesa. Cuando en la realidad, esta afirmación carece por completo de objetividad histórica. Si bien es cierto que La Bastilla había funcionado como la principal cárcel de prisioneros políticos (a los cuales no se les hacía juicio, sino que su reclusión dependía únicamente de la firma del monarca), sobre todo en la época del Cardenal Richelieu; tampoco es menos verdadero que, para finales del siglo XVIII, la fortaleza había caído en desuso hasta el punto de representar un gasto para la administración real, por lo cual se estaba planificando su clausura desde 1784. Por lo cual resulta una inmensa exageración convalidar la afirmación de los historiadores románticos. Lo que sí se puede defender categóricamente es que, la Toma de La Bastilla representó una victoria simbólica del pueblo sobre el poder monárquico francés, es decir que es una suerte de derrumbamiento del antiguo poder medieval y despótico.

La estabilidad del Estado francés ya había sido resquebrajada desde mucho tiempo antes de la Revolución Francesa ya que, Luís XVI, último monarca del país galo demostró ser un incompetente que nunca supo tomar medidas económicas que mantuvieran el equilibrio nacional entre el clero, los nobles, el pueblo y la monarquía. Todo esto funcionó como caldo de cultivo para que germinara la semilla revolucionaria entre los franceses.

Para el año de 1789, sin contar con el beneplácito de Luís XVI se instaura en París una Asamblea Nacional Constituyente que tendría la trascendental misión de redactar una Constitución que equilibrara los poderes del Estado y le permitiera a Francia mejorar su tambaleante economía, la cual estaba dando algunos síntomas de recuperación gracias a los intentos de Nicker, ministro de economía, quien estaba haciendo notables esfuerzos por sanear la Hacienda Nacional.

En julio de ese año, Luís anuncia la destitución del liberal ministro Nicker para sustituirle por un grupo de nobles conservadores. Al conocerse la noticia de la destitución de Nicker, el pueblo reaccionó de inmediato y sitiaron el palacio real.

Desde el 10 de julio, la capital francesa tuvo gran cantidad de disturbios como resultado de la creciente situación de descontento generalizado. Se conformó un cuerpo militar revolucionario con el nombre de Guardia Nacional quienes se destacaban por los colores de París Rojo y Azul. Este recién creado cuerpo militar serviría como órgano de choque contra los cuerpos armados de mercenarios suizos y alemanes al servicio de la monarquía. La dificultad radicó que La Guardia Nacional carecía de armamento y pólvora. El día 13 de julio, las turbas revolucionarias saquean un parque de armas del ejército regular de Francia y, en la mañana del 14 se dispusieron a tomar la fortaleza de La Bastilla que, para ese momento ya prácticamente no era empleada como prisión, de hecho únicamente tenía 7 prisioneros para el momento del enfrentamiento.

La Bastilla se encontraba custodiada por un regimiento mínimo en efectivos, de los cuales, la mayoría eran veteranos y lisiados de guerras del pasado, por lo cual no se encontraba la fortaleza en buena disposición para resistir a un ataque.

En un principio, los revolucionarios no tenían intención de tomar La Bastilla, el único propósito era el de hacerse con la pólvora que en dicho recinto se almacenaba y, con esto apertrechar a La Guardia Nacional. Empero, cuando los revolucionarios enviaron varias delegaciones para que negociaran la entrega de los pertrechos y fueron rechazados por los directivos de la prisión, hasta el punto que, la cuarta y última delegación, ante el estupor de los revolucionarios, fue despachada con fuego de mosquetes. Ante esta insensatez, la ira de los revolucionarios fue incontenible y arrasaron con las defensas de La Bastilla, con esto destruyeron el antiguo bastión medieval francés.

En la actualidad, el 14 de julio se celebra el día de Francia, empero, esta fecha de júbilo que se conmemora en París y sus áreas aledañas con fuegos artificiales y un magno desfile militar, no es exactamente por la Toma de La Bastilla, sino por la conmemoración del día de La Federación que se celebró en París casualmente el 14 de julio, pero de 1890. En esta jornada los franceses celebraron la unión de todos los compatriotas y, tras este acontecimiento “unificador de los franceses”, es que se decretó el día de Francia.

Como hemos podido notar, la Toma de La Bastilla, aun cuando en su momento histórico no representó lo que hoy en día nos imaginamos, por su gran valor simbólico entusiasmó a una serie de patriotas liberales a enarbolar la bandera de la Revolución y, más importante aún, este ejemplo fue copiado por otras naciones, (sobre todo del continente americano primero y de Rusia con posterioridad), para luchar por los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Alexis Delgado Alfonzo.

Historiador.

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