Arte

“El cuarto de atrás” de Ricardo Nortier, muestra la complejidad de las relaciones humanas

09 de julio 2017.

La pieza presenta elementos de suspenso y aborda el tema de las relaciones humanas.  En esta puesta en escena, el público se paseará por un juego de palabras, frases sueltas, memorias falsas o transformadas que se generarán dentro de una fría y frágil casa.

Escrita y dirigida por Ricardo Nortier, un actor y dramaturgo brasilero, quien cursó sus estudios en el Palacio de las Artes en Belo Horizonte, y que conoció nuestro país en 1996 en el Festival Internacional de Teatro de Caracas, decidió entonces continuar su carrera en nuestra tierra. Reside en Venezuela desde el año 98, comenzando su carrera artística con una pieza de su autoría llamada Un Ángel cayó en mi sopa. Apenas sabía hablar español.

Ricardo Nortier nos cuenta que suele escribir lo que ve en el mundo donde todo cambia, todo tiene un significado según el momento; además, destaca que cada una de sus piezas se desprenden de él y pasan a ser del público, dejando de cierta forma de pertenecerle. Su dramaturgia se ha inspirado en los momentos importantes que ha vivido el país, mientras que con El cuarto de atrás, concebida hace 3 años, da un paso a la dramaturgia contemporánea. En esta obra, se presenta un juego dramatúrgico con espacios para el que público, revolviendo su inconsciente, pueda completar los silencios según sus experiencias y su percepción, generando distintas interpretaciones. Narra el reencuentro de dos personas que buscan incansablemente la explicación de algo sucedido en el pasado.

Debido a esta dramaturgia abierta, el actor debe llenar con su experiencia las incógnitas que se generan y es aquí donde brillan en todo su esplendor las actrices Diana Volpe y Haydée Faverola, quienes construyen y ejecutan a la perfección  un texto sumamente complejo, en donde el director termina siendo un espectador más de la obra.

El diseño de vestuario, a manos de Axel Valdivieso, puede ubicarse en cualquier época, atemporal podría decirse, y genera una imagen de discreción, algo conservador, una indumentaria que nos  refleja el transcurrir del  tiempo  para estos personajes.

La escenografía, a cargo de Orlando Arocha, de innovador diseño, genera un ambiente tenso, en el que los personajes evadieron alguna vez  y que ahora buscan comprender y asumir, con elementos de utilería que dan la sensación de un deber u obligación que debe ser cumplido sistemáticamente. La ambientación creada por las luces y la musicalización crea una atmósfera misteriosa, de suspenso, que en conjunto con el ritmo de la pieza, mantiene en vilo a quien observa, expectante, intrigado y elaborando teorías propias sobre lo que pasa.  A  través de la geometría escénica se perciben imágenes que logran que el espectador se identifique y busque en su propio cuarto de atrás.

En futuras temporadas, al director le gustaría experimentar con diferentes actores de un elenco más grande, dándole un giro más atrevido e interesante. Una historia intelectual que  exige un ejercicio mental, una participación activa en el espectáculo, a través de la búsqueda de imágenes y planteamiento de posibilidades para comprender la historia.

Esta imperdible pieza de teatro contemporáneo tienes sus dos últimas funciones este sábado 08 y domingo 09 de julio  a las 6pm en la Caja de Fósforos en la Concha Acústica de Bello Monte.

“El Cuarto de Atrás”. Foto: MANUEL SARDA/ EL NACIONAL.

“El Cuarto de Atrás”. Foto: MANUEL SARDA/ EL NACIONAL.

“El Cuarto de Atrás”. Foto: MANUEL SARDA/ EL NACIONAL.

Maria Jaimes.

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