Mundo

28 de junio 2009: Golpe de Estado “Institucional” en Honduras, Laboratorio para América Latina.

28 de junio 2017.

La madrugada del 28 de junio del año 2009 el presidente Manuel Zelaya es sacado a la fuerza de su residencia y expulsado a Costa Rica por la acción de las fuerzas militares de su país, tras meses de presión mediática y política por parte de la derecha hondureña e internacional en contra de su propuesta consultiva para convocar una Asamblea Nacional Constituyente que permitiese refundar el Estado hondureño superando la constitución de 1981.

Esta medida había sido rechazada por el Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía, la Corte Suprema y el Congreso, lo cual culminó en que el Judicial actuara como abanderado del golpismo emitiendo una orden de arresto contra el presidente, que fue ejecutada por las fuerzas armadas y convalidada por el Congreso al destituir al presidente Zelaya nombrando en su lugar a Roberto Micheleti, del mismo partido y presidente del Legislativo; todo ello en nombre del “estado de derecho y la defensa de la Constitución”.

En el Congreso nacional se llegó incluso a leer una supuesta carta de dimisión enviada por Zelaya para dar veracidad a una investigación sobre la capacidad mental y administrativa del mandatario en el desempeño de su cargo, carta desmentida por éste en una rueda de prensa dada desde Costa Rica.

“Nunca he renunciado ni nunca voy a usar ese mecanismo. Es totalmente falso (…) Es otro crimen más contra la democracia. Es una conspiración político-militar de una élite que tiene miedo a las manifestaciones políticas (…) Este es un crimen más contra la democracia. A mi casa entraron a balazos, rompieron las puertas a balazos, entraron militares encapuchados. Me sacaron, amenazado de muerte, apuntado con todos los fusiles””[i]. Zelaya entrevista en CNN.

Imagen relacionada

Estas declaraciones aunque fueron emitidas por los medios de comunicación no alteraron el rumbo del golpe, la comunidad internacional condenó el Golpe de Estado contra el mandatario hondureño, los gobiernos progresistas de América Latina encabezados por el entonces presidente venezolano Hugo Chávez fueron los primeros en dar apoyo al pueblo hondureño y en clamar por la reposición de su presidente; EUU con su típico doble rasero también “se negó” a reconocer al gobierno de Micheleti puesto que Obama buscaba posicionarse como un verdadero defensor de la democracia, en especial tratándose de un nuevo golpe fraguado con la venia de los Estados Unidos tras su fallido intento contra el también gobierno de Chávez en 2002; pero en vez de pugnar por la reposición del mandatario se fraguaron “elecciones” a través de la OEA.

La revista Time Magazine el 8 de Julio, escribió: “Desde el golpe, la Casa Blanca ha estado caminando sobre una línea muy fina, entre cultivar una nueva imagen, menos intervencionista, de los EEUU – quien muy frecuentemente ha ayudado a golpes militares en América Latina – y ‘el responder al deseo del hemisferio de que adopte un fuerte liderazgo en la defensa de las normas democráticas’ dice Vicki Gass, asociada superior para los derechos y el desarrollo en la independiente Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos.”[ii] Este intento por parte de EEUU de “lavar su imagen” no resultó del todo, puesto que la oleada de golpes similares continuó en América Latina

Las razones para este golpe de Estado son concretas. Zelaya, del Partido Liberal, asumió la presidencia de Honduras el 27 de enero de 2006, y su primera acción fue aprobar la Ley de Participación Ciudadana, que permitía consultas populares sobre asuntos nacionales. Decretó el otorgamiento de tierras a campesinos, aprobó un aumento del 64% al salario mínimo e impulsó, en 2008, el ingreso de Honduras a Petrocaribe y al ALBA en 2008. Gracias a esta acción, la nación se benefició y consiguió con crédito el 40 por ciento de petróleo adquirido con una tasa de interés del 1 por ciento en un periodo de 25 años. Los beneficios de Petrocaribe permitieron a Zelaya destinar más recursos para programas sociales y realizó inversiones en el sector salud y educación.

Entre 2006 y 2008 el gasto social, en educación y salud aumentó como porcentaje del PIB. Además, durante el Gobierno de Zelaya la tasa de pobreza tuvo una caída de 7,7%, mientras que la pobreza extrema cayó 20,9%. Pero además de esto la fuerza innegable que cobraban los gobiernos progresistas que irrumpían en América Latina, y que ya se veía en el Salvador con el triunfo de la izquierda puso en alerta a la derecha centroamericana y mundial sobre la necesidad de recuperar su poderío en la región, control exigido desde el centro hegemónico mundial. La posibilidad de un nuevo bloque gubernamental en Centroamérica representaba la mayor amenaza a los intereses oligárquicos tras todo lo alcanzado en los años noventa con los acuerdos de paz que se tradujeron en grandes conquistas para las oligarquías hondureña, salvadoreña, nicaragüense y guatemalteca.

UN GOLPE MEDIATIZADO E INVISIBILIZADO, UN GOLPE CONCRETADO

El domingo 28 de junio, El Heraldo publicaba un titular que anunciaba la movida golpista: “Se acerca la jugada final”, rezaba el periódico, al tiempo que afirmaba que la crisis política había llegado al paroxismo y revelaba los elementos que causan escozor a la derecha hondureña:

“No hay duda que el gestor de la crisis es el presidente Manuel Zelaya. Fue electo por un partido político de derecha y pretende ser un líder de izquierda. Se apartó de las estructuras que lo llevaron al poder; ha desconocido el orden establecido, contraponiéndose a la Constitución vigente y desafiando a los otros dos poderes del Estado”. Añade el editorial que “las actuales son horas decisivas en esta batalla” y pide a la población en general “mantenerse en calma”, pues “los militares ya demostraron su madurez, su plena consciencia sobre la realidad actual y el papel que les corresponde en el sistema democrático. Esperemos, entonces, la jugada final de esta partida que solo es una más en el largo proceso por el fortalecimiento y profundización de la democracia”.

Así la prensa al servicio de la derecha hondureña presenta el golpe de Estado como un hecho necesario, basta revisar los titulares y editoriales de los periódicos El Heraldo, La Prensa y La Tribuna de días previos y meses después del golpe para identificar esta fórmula[iii]. Se combinaban titulares con presagios catastróficos a nivel económico, haciendo énfasis en la supuesta intromisión de Hugo Chávez en los asuntos internos de Honduras, enfatizando que la consulta propuesta por Zelaya era igual a la consulta realizada en referendo en Venezuela sobre la reelección presidencial, sobre lo cual se advertía que éste deseaba continuar indefinidamente en el poder, se acudía a la alta jerarquía de la iglesia católica hondureña para deslegitimar la consulta, e incluso los poderes amenazaban a la población que acudiese a votar. La supuesta defensa de la constitución era la bandera de los medios que atiborraban sus portadas con imágenes de supuestas marchas multitudinarias a favor de la constitución, y de militares leales al estado de derecho. Después de consumado el golpe, esta política editorial continuó, contando por supuesto con el apoyo incondicional de medios como CNN.

“CNN justifica directa o indirectamente el golpe. Al evitar completamente reportar la resistencia que realmente está teniendo lugar en Honduras contra el golpe, la CNN está contribuyendo a los intentos de desmoralizar al pueblo (…) la CNN en efecto dice, dar al pueblo Hondureño la impresión de que el mundo no sabe lo que está sucediendo. Por supuesto, ello hará más fácil para los Estados Unidos continuar su política hondureña o incluso a golpear aún más duro contra el pueblo”.[iv]

Poco después de haber sido expulsado, para julio de 2009 Zelaya intentó regresar a Honduras en un avión venezolano y con el apoyo del ALBA, pero el ejército nacional impidió que su avión aterrizara, evento en el cual hubo una fuerte represión contra el pueblo hondureño que intento recibirlo y que fue brutalmente agredido, registrándose heridos y fallecidos que no fueron reportados por los grandes medios de comunicación. No es hasta que Porfirio Lobo asume la presidencia de Honduras, quien es elegido mientras el país se encontraba bajo estado de sitio, cuando Zelaya pudo reintegrarse a la vida política nacional.

Tres años después, en 2012, un golpe similar expulsa de la presidencia de Paraguay a Fernando Lugo, visto como un estorbo por la oligarquía paraguaya, que toleraron los 35 años en el poder del régimen represivo de Alfredo Stroessner, bajo la misma “modalidad institucional” que se llevó a cabo en Honduras, y que se repetiría en 2016 nuevamente en Brasil en una versión distinta pero con elementos similares para sacar del juego a la presidente Dilma Roussef e ir dando al traste, poco a poco, con el mapa geopolítico progresista labrado por los pueblos del sur.

AlejaPerez.

[i] Entrevista en CNN

[ii] Clinton Pushes Honduran Foes to Negotiations », by Tim Padgett, Time Magazine, July 8, 2009.

[iii] La jugada final de la prensa hondureña: El golpe cocinado en el fuego mediático. Por: Mauricio Rodríguez, Yaifred Ron, 01/07/2009 http://www.cubadebate.cu/especiales/2009/07/01/la-jugada-final-de-la-prensa-hondurena-el-golpe-cocinado-en-el-fuego-mediatico/#.WVHSo4Q1_IU

[iv] El regreso de las dictaduras en Latinoamérica. El caso de Honduras: Washington en la cuerda floja

por Arnold August, 18 de agosto 2009. http://www.voltairenet.org/article161629.html

COMENTARIOS EL JOJOTO
Al inicio
A %d blogueros les gusta esto: