Historia

Fabricio Ojeda, de Diputado a Comandante Guerrillero

21 de junio 2017.

El siglo XX venezolano está plagado de innumerable cantidad de personajes notables en distintos ámbitos del quehacer nacional. Entre todos estos individuos relevantes, por muchas décadas se dejó de lado a un importante conjunto de venezolanos que destacaron en la centuria pasada únicamente por el hecho de haber luchado hasta las últimas de las consecuencias por defender un ideal opuesto al de los gobiernos que detentaron la cilla presidencial. Esta postura ha repercutido en un marcado intento por borrar la actuación de estos hombres y mujeres de las páginas de la historia venezolana. Empero, la Historia, como gran maestra del presente mediante al estudio del pasado, más temprano que tarde hace justicia al sacrificio de todos aquellos quienes lo dieron todo por defender su propuesta para hacer un mundo mejor.

Basándonos en estas frecuentes circunstancias del devenir del estudio histórico encontramos al protagonista de este artículo, Fabricio Ojeda.

Ojeda nació el 6 de febrero de 1929 en Boconó, estado Trujillo de los andes venezolanos. En el período de la dictadura militarista del general Marcos Pérez Jiménez, Fabricio Ojeda se desempeñó como reportero del diario el Nacional. Sin embargo, esta ocupación pasó a ser prácticamente una tapadera de sus verdaderas ocupaciones en el transcurso de la vida cotidiana del país, ya que desde la clandestinidad, Ojeda fue uno de los más comprometidos militantes del movimiento conocido como la Junta Patriótica, organización destinada a hacer oposición al régimen desde las sombras. De igual modo, en la política venezolana, Roberto (como era conocido en nombre clave), era miembro del partido Unión Republicana Democrática (U.R.D.)

Gracias a la entrega de los militantes de la Junta Patriótica, la cual se integraba por numerosos personajes militantes de la izquierda venezolana fue que se precipitaron las acciones del 23 de enero de 1958, efeméride que quedó grabada para la posteridad por la huida del país del dictador Marcos Pérez Jiménez.

En el mes de diciembre de 1958, apoyado como candidato por U.R.D. gana las elecciones al Congreso Nacional como diputado en representación del Distrito Federal. Con esta tribuna, Ojeda se dedica por completo a la vida política venezolana.

Con motivo del primer aniversario del 23 de enero, llega a Venezuela el principal líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, el cual acababa de derrotar a la dictadura de Fulgencio Batista para instaurar en la isla caribeña el modelo comunista de orientación marxista/leninista. Castro pronuncia un elocuente discurso en la Plaza O’Leary, donde el líder revolucionario fue presentado a los asistentes por Fabricio Ojeda. Después de este acontecimiento surgió una importante empatía entre el congresista venezolano y Castro, lo cual decantó en la invitación del militante de U.R.D. a la isla Caribeña.

Esta invitación se concreta en diciembre de 1959 después de casi un año de la venida de Castro a Venezuela. Ojeda se mantuvo en la Habana por cuatro meses, en los cuales se nutrió en la ideología de la Revolución Cubana, así como internalizando los valores de inclusión social presentes en el modelo político caribeño.

Regresa al suelo patrio el 19 de abril de 1960 y, de inmediato promulga su admiración hacia Fidel Castro, así como su beneplácito por el sistema político cubano. De igual modo solicita de manera enérgica una renovación en el seno del partido U.R.D. y su separación inmediata de la alianza tripartita que regía los destinos de la política nacional junto con Acción Democrática y COPEI desde el Pacto de Punto Fijo.  Desde la óptica de Ojeda, U.R.D. no podía ser corresponsable del olvido que se le estaba haciendo a los intereses del pueblo.

Una vez desarticulados los movimientos conspirativos conocidos historiográficamente como el Porteñazo y el Carupanazo, Ojeda, el 30 de junio de 1962 decide renunciar a su curul del Congreso en la cámara de diputados, para, bajo el lema “hacer la patria libre o morir por Venezuela” se dirige a la región centro/occidental para liderar el frente guerrillero José Antonio Páez con radio de acción en esas latitudes.   Después de varias refriegas y combates, es tomado prisionero en la ciudad apureña de Acarigua a finales de ese año (1962) y sentenciado a 18 años de cárcel bajo el delito de rebelión. Menos de un año después, en septiembre de 1963 logra evadirse de su presidio aún cuando en el acto de fuga resulta herido en un tobillo.

A inicios de 1966 emprende una reorganización en el seno de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (F.A.L.N.).

Fabricio Ojeda es capturado en Vargas el 17 de junio de 1966. El 21 de ese mismo mes, según las declaraciones oficiales de los custodios militares, Ojeda fue hallado ahorcado en su celda. El hallazgo fue reportado por el guardia nacional que le llevaba el desayuno al guerrillero. Esta versión nunca fue aceptada por los compañeros de armas de Ojeda, ni por parte de la opinión pública de la época.

Según otras interpretaciones, el guerrillero fue vilmente asesinado por los organismos de seguridad que, veían en el influyente guerrillero a un símbolo muy importante de  la resistencia guerrillera como para dejarle con vida; corriendo el inminente riesgo de fugarse nuevamente.

A 51 años de la muerte de Fabricio Ojeda, el 23 de enero de 2017, los restos del insurgente trujillano fueron trasladados al Panteón Nacional para honrar su memoria y legado.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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