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Murió Miguel D’Escoto el sacerdote que llegó a ser presidente de la Asamblea General de la ONU

09 de junio 2017.

El destacado político y sacerdote nicaragüense, expresidente de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Miguel D’Escoto, falleció a la edad de 84 años.

“Comunicamos a nuestro pueblo la partida a otro plano de vida del canciller de la dignidad nacional, Orden Augusto C. Sandino y Orden Carlos Fonseca Amador, el padre Miguel D’ Escoto Brockmann”, informó la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo. “Fue un hermano indoblegable, fue un hermano que combatió con el pueblo, por el pueblo, junto al pueblo, por todas las causas justas”, destacó la vicepresidenta de la nación centroamericana.

El sacerdote de 84 años sufrió meses atrás un derrame cerebral del cual se recuperaba satisfactoriamente.

D’Escoto Brockmann nació en Estados Unidos porque su padre, Miguel Escoto, era un importante diplomático del dictador Anastasio Somoza García, fundador de la dinastía de los Somoza que gobernó el país por más de 40 años y que fungió como su padrino de bautismo.

En los años setenta, después de haber sido ordenado sacerdote de la orden de los Maryknoll, D’Escoto Brockmann, abrazó la teología de la liberación e ingresó en secreto a formar parte de la guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional, fundada por Carlos Fonseca Amador que luchaba por derrocar a los Somoza.

Fue miembro del denominado “Grupo de los 12”, que conformaban intelectuales nicaragüenses y personas de alto prestigio, que se pronunciaron nacional e internacionalmente, por la salida de Anastasio Somoza Debayle del poder.

En 1984, el papa Juan Pablo II prohibió a D’Escoto Brockmann oficiar misa. La prohibición también fue extensiva para los sacerdotes Ernesto Cardenal (trapense), Fernando Cardenal (jesuita) y Edgard Parrales (diocesano), todos ellos tenían un cargo oficial en el gobierno sandinista de los ochenta y simpatizaban con la Teología de la Liberación. El papa Francisco dejó sin efecto esta prohibición en 2014.

El 26 de septiembre de 2014, D’Escoto Brockmann ofició su primera misa desde que el papa Francisco le levantara la “suspensión a divinis” que por 30 años le impidió presidir este tipo de actos religiosos. El exponente de la Teología de la Liberación fue ministro de Relaciones Exteriores en los años 80 luego del triunfo de la revolución sandinista.

El padre Miguel D’Escoto, el sacerdote que no sólo llegó a ser canciller del país centroamericano, sino también el primer religioso en ocupar la presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas (2008-2009). La vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, informó que D’Escoto murió en un hospital de Managua este jueves (8.6.2017) a los 84 años, producto de una larga enfermedad.

D’Escoto nació el 5 de febrero de 1933 en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, y fue ordenado en Nueva York en 1961 sacerdote misionero católico de la orden Maryknoll, desde la que promovió la teología de la liberación. Su colaboración con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) comenzó en 1975 a través del Comité de Solidaridad en Estados Unidos. Respaldó la revolución armada que el 19 de julio de 1979 derrocó al régimen dictatorial somocista que gobernó a Nicaragua por 42 años.

Al triunfar la revolución sandinista, D’Escoto fue llamado por la Junta de Reconstrucción Nacional para ser ministro de Exteriores. Autorizado por su congregación para asumir el cargo de canciller, fue suspendido “a divinis” por la Santa Sede tras acceder al puesto. Durante su gestión en la Cancillería, Nicaragua demandó a Estados Unidos en 1984 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que condenó a Washington en 1986 por su política de agresión y ordenó pagar una millonaria indemnización a Managua, lo que nunca ocurrió.

En la primera derrota electoral de Ortega, el 25 de febrero de 1990 (elecciones ganadas por Violeta Chamorro), D’Escoto fue elegido diputado. Tras el regreso al poder de Ortega en enero de 2007, fue nombrado asesor para asuntos limítrofes y de relaciones internacionales.

Murillo aseguró que a pesar de la noticia no hay que entristecerse porque el padre D’Escoto “nunca fue una persona triste”. “Tratándose de su personalidad tan singular, tan excepcional, no puede ser una noticia triste, tiene qe ser una noticia que nos fortalezca a todos, porque sabemos que nos acompaña en las batallas de hoy y mañana”. La vicepresidenta describió a D’Escoto como un “sandinista, militante, intelectual, comunicador y teólogo”.

D’Escoto fue condecorado en su momento con las órdenes Rubén Darío y Carlos Fonseca, destacó Murillo.

“Queremos compartir con las familias nicaragüenses, con nuestro pueblo, una noticia que podría ser triste, pero tratándose de un hermano que nunca fue triste, fue un hermano indoblegable, fue un hermano que combatió con el pueblo, por el pueblo, junto al pueblo, por todas las causas justas, lleno de alegría, de esperanza, de confianza y seguro del futuro mejor que todos queremos y merecemos”, indicó Murillo.

Andres Pérez

Con información de Telesur/ EFE/ DPA/ DW

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