Sucesos

Así “funciona” la justicia en Venezuela: Criminal que asesinó a madre de Rafael Vidal solo pagara 6 años y 6 meses de cárcel

01 de junio 2017.

Un poco más de seis años será la “dura” condena que recibió el criminal adolescente que cruelmente asesinó Flor Marina Castro de Vidal de 79 años, madre de nuestra gloria olímpica Rafael Vidal, la risible condena es una muestra de un decepcionante sistema judicial que en ocasiones pareciera proteger más al delincuente que a la víctima fomentando la impunidad.

El Asesinato

La mañana del lunes 10 de abril fue hallado el cuerpo sin vida de doña Flor Marina Castro de Vidal, de 79 años, madre de la Gloria Olímpica Rafael Vidal quien llenó de orgullo patrio a Venezuela al ganar la medalla de Bronce en las olimpiadas Los Ángeles 84.

El cuerpo de Flor Marina Castro de Vidal fue encontrado dentro de su residencia ubicada en el municipio El Hatillo del estado Miranda, con una herida contusa en la frente, pesquisas realizadas en el lugar determinaron que fueron sustraídas varias pertenencias del hogar de la septuagenaria por lo que se maneja la hipótesis del robo.

La hija de la señora Flor acudió al hogar de su madre debido a que varios intentos por contactarla telefónicamente el domingo fueron infructuosos, al llegar a la residencia encontró el cuerpo sin vida de la madre del nadador olímpico.

Comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas iniciaron las pesquisas orientadas a esclarecer el hecho y a determinar las responsabilidades penales correspondientes del asesinato.

El crimen de la señora Flor Marina generó una ola de estupor en la sociedad venezolana cada día más subyugada por el accionar despiadado del hampa.

La Captura del Asesino

El día 11 de abril funcionarios del CICPC practican la detención de un adolescente de 15 años, quien hacía trabajos de jardinería en la residencia de la señora Castro de Vidal,  la detención del indiciado se efectuó en el barrio 19 de Abril del sector José Félix Ribas de Petare, municipio Sucre de del estado Miranda.

En el procedimiento de captura al adolescente le fueron incautados elementos de interés criminalístico que lo vinculaban con el hecho punible, determinando así que es el autor material del horrendo y cobarde crimen, repudiable acto perpetrado por el movil del robo. El asesino de 15 años fue encarcelado en la Entidad de Atención para Adolescentes en Coche, municipio Libertador de Caracas.

La identidad del asesino ha sido celosamente resguardada por la justicia venezolana en esos incomprensibles articulados que bajo retoricas leguleyas arropan el accionar de los criminales.

El Ministerio Público designó a los fiscales 79ª nacional y 117ª del Área Metropolitana de Caracas (AMC), Cibely González y Daniela Lugo, respectivamente, para realizar las diligencias procesales correspondientes al caso.

La sentencia

Los fiscales 79ª nacional y 117ª del Área Metropolitana de Caracas (AMC), Cibely González y Daniela Lugo acusaron al joven asesino por los delitos de homicidio calificado con alevosía en grado de autoría y robo agravado en concurso real de delito.

El acto conclusivo de los fiscales del Ministerio Público fue consignado ante el Tribunal 7° de Control en materia de Responsabilidad Penal del Adolescente del Área Metropolitana de Caracas, instancia a la cual se solicitó la admisión del acto conclusivo, el enjuiciamiento del joven y que se le mantenga la medida privativa de libertad.

Durante la audiencia preliminar, los fiscales 79ª nacional y 111º del Área Metropolitana de Caracas (AMC), Ami Mendoza y Edgar Cisneros, respectivamente, ratificaron la acusación contra el criminal por los delitos de homicidio calificado con alevosía en grado de autoría y robo agravado en concurso real de delitos.

Ante las abrumadoras pruebas en su contra el despiadado criminal confesó ser el asesino de Flor Marina Castro de Vidal y admitió todos los cargos que se imputaban en su contra.

El Tribunal 7° de Control en materia de Responsabilidad Penal del Adolescente del Area Metropolitana de Caracas, posterior a la evaluación de los medios probatorios presentados por el Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalísticas y los representantes del Ministerio Público y luego de escuchar la admisión de los hechos por parte del asesino, procedió a dictaminar la condena de seis años y seis meses de prisión.

El cobarde criminal cumplirá la condena, por el asesinato que cometió, en la Entidad de Atención Ciudad Caracas, en El Cementerio.

Ridícula condena de seis años, Sistema Judicial venezolano fomenta la impunidad y protege más al victimario que a la víctima

En apenas 6 años y seis meses este criminal volverá a las calles, este criminal que cobardemente acabó con la vida de una señora de casi ochenta años, el asesino de la ejemplar madre de una gloria olímpica venezolana como Rafael Vidal volverá a las calles de Venezuela, amparado y protegido por un hipócrita sistema judicial que fomenta la impunidad, ayer fue doña Flor Marina Castro de Vidal, mañana podría ser cualquiera de nuestros familiares.

El Asesino fue condenado sin la severidad prevista para homicidas adultos, beneficiado de una celestinesca legislación que establece un máximo de cinco años de prisión “para quienes no han alcanzado la mayoría de edad y han incurrido en delitos graves”.

En opinión exclusiva de quien suscribe este reportaje vale la pena preguntar si dentro de 6 años y seis meses los que impulsan protegen y amparan nuestro hipócrita y panfletario sistema judicial estarían dispuestos a contratar a este criminal para que ejerciera labores de jardinería o cualquier otro trabajo dentro de la residencia de cualquiera de sus madres, hermanas, hijas o esposas.

Urge reformar la legislación judicial venezolana y urge que esta reforma sea ejecutada por ciudadanos probos (sin conexiones ni vínculos con mafias judiciales) ciudadanos conectados con la realidad que vive día a día el  pueblo venezolano, es preciso que estas reformas sean enunciadas por ciudadanos alejados de eruditas fantasías donde el legislador plasma las leyes mientras degusta exquisitos vinos y está protegido por ejércitos de guardaespaldas soñando con realidades características de países nórdicos donde no existe la desigualdad social que padece Venezuela. Urge que la vida de los ciudadanos sea valorada y respetada y todo aquel que atente contra ella en cualquier modo y sentido debe ser objeto de la más dura de las condenas penales.

Rafael Ortíz

 

 

 

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