Historia

Mayo Francés, un movimiento ejemplar para el mundo occidental

31 de mayo 2017.

En el siglo XX tenemos una gran cantidad de ejemplo de movimientos sociales que, podemos afirmar que sentaron las bases de la sociedad actual. Desde los movimientos laboristas y sufragistas en la Inglaterra de inicios del siglo, pasando por la Primera Guerra Mundial, la Segunda guerra Mundial, la Guerra de Vietnam, por tan solo mencionar algunos ejemplos significativos que modificaron la dinámica social imperante para transformarla en la semilla de la dinámica actual en occidente, oriente y África.

Sin embargo, sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos que precipitaron el cambio social occidental lo encontramos en los disturbios protagonizados por el sector estudiantil, obrero y sindical entre los meses de mayo y junio de 1968 en Francia y, fundamentalmente en su capital, París. En estas múltiples jornadas de huelga, protesta, violencia y coraje encontramos el génesis europeo del cambio de las estructuras políticas y sociales del mundo occidental de la post guerra, ya que se incluyó entre los factores de lucha al sector estudiantil.

Desde inicio de la década de los sesenta, en las principales industrias francesas se fue gestando un importante descontento hacia las políticas opresoras imperantes entre los distintos patrones y, ulteriormente en las medidas asumidas por el gobierno del presidente De Gaulle. Los sectores obreros y sindicales habían reaccionado con movimientos de protestas aisladas en varios momentos; dichos focos de disturbios asemejaban a un campo minado de geiser que estallaba aquí y allí caldeando el escenario social de una Francia que daba claros mensajes de querer un viraje en la política llevada hasta el momento por De Gaulle.

Sin lugar a dudas, la década de los sesenta, con el estilo rebelde esgrimido por notables íconos como The Beatles, Bob Dylan, Jimi Hendrix entre otros, así como la influencia ejercida entre los ciudadanos más jóvenes de la movida social/filosófica de los hippies con su tendencia de amor y paz, sexo libre y consumo de L.C.D. anexaron a la dinámica socio/política a una generación de jóvenes hijos y nietos de héroes de la Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial, los cuales deseaban tomar el testigo de sus antecesores para hacer un cambio en la manera de llevar las naciones.

El rechazo mundial hacia el conflicto en la Guerra de Vietnam fue sin lugar a dudas un catalizador de aquellos jóvenes franceses que, en mayo de 1968 se declararon en solidaridad con los obreros y trabajadores de las industrias ubicadas fundamentalmente en la ciudad de París.

Las primeras marchas multitudinarias de los estudiantes contrarios a las tendencias de ultra derecha reinantes en el país, recibieron como respuesta por parte de la policía feroces represiones y detenciones.

Estas medidas desproporcionadas, lejos de romper la moral de los estudiantes, únicamente les dio más fuerza y empuje para seguir adelante.

Día tras día las manifestaciones estudiantiles se fueron acrecentando, no solo en efectivos participantes en una militancia activa que a cada segundo cobraba más adeptos, sino que también se hacía más sólido el movimiento en el apoyo del pueblo francés, el cual veía en la gallardía y arrojo de los estudiantes  a esa nueva generación combativa que le plantaba cara a las tendencias fascistas reinantes en la nación gala.

Apresuradamente los acontecimientos se fueron precipitando cuando, a las tomas de las calles, teatros y universidades como la Sorbona se le añadió la huelga general de los sectores industriales por medio de sus obreros. También se fueron adicionando a los jóvenes el apoyo de los partidos socialistas, comunistas y anarquistas. Adicional a este obscuro panorama para el gobierno presidido por De Gaulle, también unificaron su esfuerzo a la causa de los estudiantes la adición a la huelga de los gremios de periodistas y de controladores de vuelo.

Los sindicatos pescaron en río revuelto para aprovechar la coyuntura y presionar al gobierno para ganar mejoras salariales sustanciales. Gradualmente, tanto los patrones industriales como el mismo gobierno fueron mediando y negociando con los líderes del movimiento. Empero, estos no aceptaron la propuesta inicial gubernamental consistente en un aumento salarial del 25% para el salario mínimo y de un 12% para las demás escalas salariales.

La presión fue creciendo cada vez más, los negocios fueron obligados a cerrar sus puertas por parte de los marchistas, los cuales se hicieron con el poder absoluto sobre el tránsito y apertura del sector comercial parisino y de otras ciudades debilitando de manera sustancial el poder y control de la dinámica social por parte del gobierno. Hasta que, finalmente en el mes de junio, después de casi dos meses continuos de enconadas protestas, el presidente De Gaulle se vio forzado a, no solo ceder en la mayor parte de las exigencias de los sectores en protesta, sino que, además, De Gaulle convocó a unas elecciones que, a la larga demostraría el inmenso descontento que se había adueñado de la nación gala. En los resultados de esos comicios, no solo se vio debilitado el partido de De Gaulle, sino que también se demostró que los sectores socialistas, comunistas y sindicales tampoco gozaban de aceptación popular, lo cual decantó en el surgimiento de una nueva clase de luchadores franceses que no eran ni de derecha ni de izquierda.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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