Opinión

La Constituyente. Por Walter Ortiz.

29 de mayo 2017.

LA CONSTITUYENTE

El fascismo es negador de la política. Así ha sido en su historia como forma de pensamiento y acción. Busca imponer por la fuerza su modo de vida, de hacer y pensar, su corporativismo, su racismo y todo cuanto exprese la negación de los valores más excelsos de la humanidad, la vida, la libertad, la igualdad, la justicia social, entre otros.

Por eso niegan un proceso que le es absolutamente contra natura, y arrollan con la fuerza de la violencia, los dólares del gobierno de los Estados Unidos y los euros de algunos insolentes gobierno europeos, al resto de los movimientos de derecha u opositores legítimos en un sistema democrático como el de la República Bolivariana de Venezuela; para que no participen y se sustraigan de una Asamblea Nacional Constituyente cuyas bases fundamentales amplían la democracia real, participativa, directa y protagónica, y no la pantomima plutocrática burguesa que caracteriza los tradicionales carnavales electorales liberales.

La Asamblea Nacional Constituyente 2017, convocada por el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, y cuyas bases comiciales ya han sido aprobadas por el Consejo Nacional Electoral (en el marco del anuncio del cronograma electoral que las ha dispuesto para finales de junio junto a las elecciones regionales que serán el 10 de diciembre); tiene como base fundamental tres elementos centrales, dado el momento histórico complejo que transita nuestra Nación y los peligros que acechan su existencia como República.

  1. Una paz duradera. Con justicia, igualdad, y en el pleno entendimiento de que no se puede colocar en riesgo, bajo ninguna circunstancia, la estabilidad y menos la existencia de la República. Además esto viene amparado en la inmensa mayoría de venezolanas y venezolanos que, de acuerdo a diversos estudios de opinión, ha respaldado la necesidad de un diálogo profundo en todos los aspectos de la vida nacional, para llegar a los entendimientos necesarios, respetando todas las opiniones y principios de todos los ciudadanos.
  2. El carácter ciudadano de la Asamblea Nacional Constituyente. Es decir no un proceso tutelado por grupos con fines políticos sino por cada venezolano y venezolana, agrupados tanto territorialmente en la unidad primaria nacional que es el Municipio, así como en sectores que, con el proceso suficientemente preparado y auditado para garantizar un ejercicio electoral universal, directo y secreto en pro de hacer viable un registro para ello; puedan ingresar con voz propia en una Asamblea que busca una Constitución blindada ante los nuevos tiempos y amenazas que se ciernen contra el país.
  3. La amenaza al Estado Nacional; barnizada ni más ni menos en la declaración del ex Presidente de los Estados Unidos Barack Obama (y ratificada por el Congreso de ese país con el voto unánime de demócratas y republicanos); en la cual la República Bolivariana de Venezuela (no un funcionario o funcionaria como cínicamente pretenden hacerlo ver) es una amenaza inusual y extraordinaria para el país del norte.

Por supuesto como todo proceso electoral, eminentemente razonado en la política y más en la circunstancia actual, tiene sus riesgos. Sin embargo no hay en estos momentos mayor riesgo para nuestro país que la pérdida de toda noción de República en el marco de la entronización de las fórmulas utilizadas por el imperio estadounidense (desarrollo de su proyecto de Nuevo Siglo Americano) para la conversión de América Latina en una zona de guerra total, cuestión que, aunque parezca insólito, cuenta con élites derechistas aliadas que al parecer no entienden sobre la imposibilidad de gobernar sobre un estado cimentado en un charco de sangre o con la violencia generalizada, o el atajo fascista como forma de hacer política.

En tal sentido, el proceso constituyente, con las diferencias propias que puad tener con respecto a aquel de 1999, retorna al espíritu popular en cuanto al destrabe del diálogo político negado por la oposición en reiteradas oportunidades, para elevar el nivel y cualidad del mismo a todos los ciudadanos, con el mayor nivel de participación e inclusión posible, por manera de construir una sociedad estable y donde el hecho político no genere inestabilidad en el sistema todo y en especial dañe la paz cotidiana de todos.

Las posiciones de los fascistas, casados con el terror como forma política, en especial ante los anuncios del cronograma electoral por parte del Consejo Nacional Electoral (Poder en la V República); dejan en ridículo a un grupo de novedosos “puros defensores del chavismo originario” que no solo han llegado a decir el absurdo que la oposición política reconoce la Constitución de 1999 (como si sus acciones desde la mayoría de la Asamblea Nacional y frenadas a tiempo por el Tribunal Supremo de Justicia, estuvieran cónsonas con semejante idea); sino que además en modo alguno han rechazado, como la han hecho con la Constituyente, los ataques que los factores del terror han venido ejecutando contra los símbolos del propio Hugo Chávez, o el resto de violencia sistemática contra todo lo alcanzado, en medio de miles dificultades, en 18 años de sistema político.

Si algo debemos destacar, en este momento constituyente, son dos elementos centrales. En primer lugar que preserva y profundiza (con el elemento sectorial ampliado a ocho sectores y no como ocurrió en 1999 donde solo se eligió aunado al factor territorial, a representantes de los pueblos indígenas) la participación municipalizada y sectorizada respetando el carácter universal, directo y secreto de la elección lo cual es un avance en función de la última experiencia ya que grupos específicos tendrán vocerías de sus intereses en la ANC; en segundo término así como la sociedad venezolana está alimentada en la idea de rechazo a los factores del terror, y esperanzada en un diálogo amplio y necesario donde existan las rectificaciones, consolidaciones, avances y reconocimientos fundamentales para construir bases estables duraderas; también está lista para rechazar cualquier intento de hacer regresar el texto constitucional a eras ya superadas.

Finalmente, el tema constituyente que ahora debe ser parte del debate nacional en los próximos meses (junto a los comicios regionales), tiene que ir de la mano con la base material necesaria y suficiente tendiente a seguir consolidando el proceso de derrota de la crisis económica (de origen multifactorial pero que en primer lugar contiene una guerra abierta contra Venezuela, su pueblo e instituciones), para dar sustentación a un debate nacional que no puede quedarse en la retórica político jurídica y que debe interpretar el sentimiento nacional en las bases populares, condición esencial para el éxito futuro.

Lo anterior se contrapone en todo con la violencia generalizada a partir del atajo fascista, que no sólo deja familias enlutadas (incluso llegando abrogarse retorcidamente muertos como parte de una supuesta “lucha” contra una dictadura inexistente), sino que además está dejando daños materiales incuantificables que en nada contribuyen a la economía venezolana, llegando a vulnerar los derechos fundamentales de todos los venezolanos, cosa que incrementa el rechazo popular a tales acciones.

@walterjoseortiz

Politólogo Promoción “Simón Bolívar” UCV, con componente docente en la UNEFA

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