Opinión

Del desastre a la transformación. Por Ruth Camino

16 de mayo 2017.

Viendo lo que diariamente sucede y se convoca, la violencia, los destrozos, las formas en las que unas mentes son manipuladas, el papel de los medios y las redes sociales, la sed de poder,  me digo “sigue siendo una lucha de clases” para los que no lo crean, porque es una acepción ‘marxista’ o ‘chavista’ se están engañando, pero ya eso se convierte en su problema, las interpretaciones pueden ser diversas, vivimos en libertad. Si, es una lucha de clases por la toma del poder político, por el capricho de un sector de la sociedad que necesita YA tomar las riendas del país, mientras otro sector resiste. Pero no me refiero a los que resisten como los dirigentes políticos (con privilegios), me refiero al pueblo pues, a los que salimos cada día a trabajar, a construir, a sembrar, a educar, a pensar, a caminar para vender café, tortas, a taxear, que si necesitamos cada día de nuestras vidas imprimir nuestro esfuerzo para comer y estar tranquilos.

Esto que viene sucediendo desde 2013 no es azaroso, en Venezuela suceden muchos procesos que con el tiempo son secundados en otras latitudes, desde desastres naturales hasta momentos históricos y políticos, entonces lo que sucede desde 2013 que muchos llama “crisis” yo la veo como la mejor oportunidad para que salga lo mejor de nosotros, los que dejamos nuestro ser en la construcción colectiva. Esto que está pasando no es más que el precio que pagamos para tener una sociedad diferente, con procesos económicos diversos, sociales y culturales que serán vanguardia en unos 10 a 20 años. Pero una parte del país lo ve como negativo porque se pierde poder adquisitivo, porque “ya no es como antes” “antes podía …  ahora no” en fin toda una masturbación verbal para decir que antes estábamos bien pero ahora NO.

No se trata de estar bien o mal, si como arepa de yuca, si siembro, si compro bachaqueado, si estamos hartos de esta situación, que si el hambre, los desnutridos, la crisis hospitalaria, la inseguridad, queremos que se termine esta situación, si estoy de acuerdo,  y brotan mis raíces libertadoras, si esa que está en tu ADN, y el del vecino, y el del opositor, del chavista, del niño, del abuelo, de todos en definitiva y pienso: “si este es el precio que debo pagar o el sacrificio para llegar a tener una sociedad diferente, romper paradigmas, crackear las mentes, pues lo soportaré”, como dicen que la Guerra de 4ta Generación es la que se libra en nuestras mentes, pues es allí en ese campo donde día a día tenemos que debatirnos internamente ¿Qué es lo que queremos en el futuro?, porque ahorita estamos es soportándola, pero en realidad pocos ven el rumbo que debe-ría tomar el país, de lo que queremos SER como país, si superamos el rentismo, si alcanzamos el socialismo, que nadie sabe cómo se come eso, aunque se hable de la “crisis del modelo socialista” digo ¿pero cual? Si en Venezuela lo que tenemos es el capitalismo más puro y original, no estamos ni a un nanómetro de ese dichoso estado Socialista, porque hay que transformar muchos procesos. Cambiar la cultura, el materialismo, sacar de nuestras mentes muchos accesorios, la industria cinematográfica hegemónica y pare usted de contar; para TRANSFORMAR no superar.

Se trata entonces de ver un poco como la tranca, el trancazo, el plantón o como lo llamen, ¿Realmente ayuda a transformar la situación real del país?, que no pueden llegar alimentos a las ciudades porque hay sujetos trancando vías en su “derecho libre y pacifico a manifestar” cercenando mi “derecho humano” a comer frutas, vegetales, hortalizas, tomar café, que es lo que nos ha mantenido estos 4 años de estar sin lo que tradicionalmente consumía el Venezolano. Ellos no están construyendo, nos están cercando-aislando o mas bien ¿Nos están presionando?, primero por ser ellos representantes del sector económico nacional, que son los que quieren tomar el poder político, y vuelvo a la lucha de clases, los sectores donde se dan estas actividades violentas, de obstaculizar el libre transito, son zonas de clase media o aspiracional o desclasados,  no es en el barrio precisamente, no es el 23 de Enero, no es Zuata, no es El Valle, ni Catia, no son sectores pobres, los que protagonizaron el Caracazo en 1.989. Los hechos me dicen que la generación de Call of Dutty, de Disney, de Game Of Thrones, los Millenials, no quieren ser parte de algo diferente, o como ellos lo llaman del “cambio” ellos quieren restaurar el viejo estado, por eso se dejan manipular por quienes representan eso. Para la derecha la democracia y la libertad es sinómino de inequidad, lo vivimos en el Puntofijismo, quién dice que será diferente, si son los mismos actores políticos y el mismo sector económico, son los mismos rostros, los mismos apellidos, los amos del valle.

Entonces todo esto que sucede este 2017 se podría catalogar como la “Rebelión de la Pequeña Burguesía”, una protesta que capitaliza la “pauperización” de los pobres de Venezuela cuando en realidad representa su protesta ante la caída de su “zona de confort”, de los placeres que ahora no se pueden dar, mientras los mismos de siempre seguimos trabajando para disfrutar lo que con tanto sacrificio hemos alcanzado, sea cual sea tu conquista durante los últimos 18 años, hay que disfrutarla, sentirla y defenderla.

Este no es un llamado a defender ni a cambiar, este es un llamado a cuestionarnos como individuos, como clase, como Venezolanos, que no queremos guerra, ni problemas, que queremos tranquilidad;  lo que sucede hoy será historia, no dejemos que el país se convierta en un “mientras vaya viniendo, vamos viendo” pensemos y hagamos, demos el ejemplo, superémonos a nosotros mismos, como individuos, como clase y como país, no como simples reproductores de un discurso vacío que no representa nada,  como simples borregos, dejemos un precedente serio, controlemos nuestro destino, nuestro SER.

Ruth Camino García

Licenciada en Sociología, UCV

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