Arte

César Rengifo, una espiga sembrada en Venezuela

15 de mayo 2017.

Venezuela, cuna de grandes héroes y heroínas ha contado a lo largo de su historia con numerosos luchadores sociales y grandes exponentes de la igualdad de clases.

En esta oportunidad queremos reconocer, aunque sea de manera superficial la encomiable labor de un gran hombre que brilló con luz propia en diversas áreas del quehacer nacional; periodista, dramaturgo, artista plástico y gran luchador social.  Nos estamos refiriendo a César Rengifo.

Cesar Rengifo nace el 14 de mayo de 1915 en Caracas, capital de una República gobernada con mano de hierro por el dictador Juan Vicente Gómez.

Desde muy joven, con tan solo 15 años inicia sus primeros estudios serios en el vasto mundo artístico, lo hace en la Academia de Bellas Artes de la ciudad de Caracas. Este período académico inicial se prolongaría por 5 años (1930/1935), coincidiendo con los últimos años de tiranía del llamado “Benemérito”. Un año más tarde (1936), con el famoso escritor, don Rómulo Gallegos como Ministro de Educación, César Rengifo recibe la oportunidad de perfeccionar su arte desde la perspectiva de la enseñanza de las artes plásticas  mediante una beca en el extranjero, más específicamente en Santiago de Chile.

Este período en la capital chilena solo duraría un par de años, ya que en 1937, el genio inquieto de Rengifo, influenciado claramente por la corriente del Realismo mexicano, el joven artista venezolano se traslada a Ciudad de México donde se inscribe en la Academia de Artes, San Carlos para estudiar las técnicas del muralismo. La influencia de Diego Rivera es en este momento significativa para Rengifo, quien alcanza a definir un estilo que se aparta de la preceptiva de la Escuela de Caracas y da relevancia al mensaje social de la pintura. Desde este momento, su sentido de la responsabilidad social no le abandonaría por el resto de sus días, no sólo en el ámbito de la pintura, sino también de la escritura y del periodismo, así como ser humano luchador social.

Este nuevo estilo de realismo adoptado por César Rengifo se enfocaba fundamentalmente en temáticas  rural y suburbano, empleando una técnica en la cual se resaltaba las formas por medio de relieves destacados con el claro obscuro y colores sombríos. Esta metodología de trabajo plástico se asemejaba a la empleada por los italianos primitivos.

En 1939, ya de retorno en el suelo patrio, César Rengifo se muestra por primera vez ante sus compatriotas como artista al hacer, en el Museo de Bellas Artes su primer montaje pictórico en solitario. De igual modo, en este mismo año incursiona por primera vez en el mundo de la dramaturgia, haciéndolo de manera cónsona con sus temáticas plásticas, es decir, en el género del realismo.

No sería sino hasta 1947 que Rengifo haría su primer gran montaje pictórico, de igual modo en los espacios del Museo de Bellas Artes. En 1954 es condecorado con el Premio Nacional de Pintura y, en 1955, César Rengifo se ve acorralado en su ética profesional y pensamiento político, ya que es contactado por el dictador, Marcos Pérez Jiménez para que elabore un gran mural en donde se refleje el mito Caribe de la creación, Amalivaca. Sostenemos que este encargo colocó al artista en un dilema ético porque, por un lado, Rengifo estaba ganado a la idea de inmortalizar el mito creacionista venezolano, pero, por otra parte, el artista no quería poner su trabajo al servicio de un tirano como Pérez Jiménez. Después de consultar a colegas nacionales e internacionales, así como a algunas amistades, resuelve aceptar el encargo gubernamental, convencido que su obra estaría dedicada a los venezolanos y no al tirano. El mural de Amalivaca fue elaborado por Rengifo en la Plaza Diego Ibarra entre 1955 y 1956 empleando la técnica del muralismo por medio de mosaicos.  Posteriormente, por encargo de la Comisión del Sesquicentenario de la batalla de Carabobo, del Ministerio de la Defensa, realiza el mural Creadores de la nacionalidad, ubicado en el paseo de Los Próceres de Caracas (1973).

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El Mito de Amalivaca de César Rengifo. Centro Simón Bolívar (Caracas-Venezuela).

Su pasión artística, César Rengifo la experimentó en una doble faceta, la primera de ellas, como ya hemos visto de manera somera anteriormente fue la pintura; la segunda en cambio correspondió al teatro. En ambas disciplinas, Rengifo buscó reflejar las mismas realidades, la rudeza, crueldad y la miseria que se encontraba en los espacios rurales y suburbanos. Todo esto matizado con el lenguaje propio y sencillo del venezolano representado en muchas ocasiones con un lenguaje simbólico.

En su labor teatral, a parte de su prolífica acción pedagógica dirigida hacia el medio, también podemos encontrar una dilatada bibliografía compuesta de más de 40 piezas teatrales, la mayor parte de ellas publicadas y llevadas a las tablas en escenarios nacionales e internacionales. Esta pluma prodigiosa le valió el Premio Nacional de Teatro en 1980. En 1995, su viuda, Ángela Carrillo donó a la Biblioteca Nacional de Venezuela una importante compilación de manuscritos, borradores y bocetos para que quedaran al servicio de todos los venezolanos.

Entre 1958 y 1960, César Rengifo detentó el cargo de Director de la Coordinación de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes (U.L.A.). En 1959 funda la Escuela de Artes Plásticas de Mérida.

Las temáticas fundamentales de las obras teatrales de César Rengifo son de corte histórico; entre las cuales destacan las temáticas indígenas, testimonios de los vencidos, el efecto del petróleo y algunos episodios de la historia de Venezuela. Entre sus obras más conocidas podemos citar: El Vendaval Amarillo, Una Espiga Sembrada en Carabobo, Las Mariposas de la Oscuridad, Las Torres del Viento, Lo que dejo la Tempestad, por tan solo mencionar algunas representativas.

El 2 de noviembre de 1980, aquel hombre enjuto de tan dilatada trayectoria humanista y de verdadera izquierda falleció de manera prematura, dejando tras de sí un importante e indeleble legado social y cultural.

La memoria de César Rengifo fue homenajeada en el 2016 cuando el Estado venezolano ordenó que sus restos mortales fueran trasladados al Panteón Nacional.

Por muchos años después de la muerte de Rengifo su obra y legado fueron sistemáticamente olvidados por una serie de mandatarios que no les interesaba que la temática social fuera retomada nuevamente.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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