Historia

01 DE MAYO día de las reivindicaciones laborales

01 de mayo 2017.

Los historiadores frecuentemente solemos escribir nuestros trabajos enalteciendo la labor de personajes heroicos, los cuales con sus acciones han modificado en mayor o menor medida el devenir de los tiempos. Esta conducta ha acompañado a nuestra disciplina a lo largo de todos los tiempos. Personajes como el emperador Julio César, Alejandro Magno, Ricardo Corazón de León, Napoleón, Simón Bolívar, Nelson Mandela, por tan solo tomar una pizca de personajes notables de la Historia de todos los tiempos han copado innumerable cantidad de páginas de libros. Sin embargo, la Historia como ciencia no se compone únicamente de las acciones emprendidas por algunos personajes individuales que, a los ojos del resto de la sociedad parecen ser semidioses que fueron tan espectaculares y distintos a nosotros que merecen ser alabados por encima de todo. La Historia también se comprende del esfuerzo que todos hacemos diariamente, por lo que resulta imperioso que se escriba y se estudie los acontecimientos o esfuerzos de masas de individuos invisibles para muchos, pero que, con su trabajo contribuyeron a hacer del mundo lo que es hoy en día.

A lo largo de este artículo nos dedicaremos a abordar de una manera superficial, pero haciendo grandes esfuerzos por abarcar de la mejor manera, los antecedentes que llevaron a que, en nuestros días se celebre el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores como una fecha muy importante a nivel global en la cual se reivindican los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Los primeros antecedentes del día Internacional de los trabajadores lo encontramos en las últimas dos décadas del siglo XIX en los Estados Unidos. Para ese contexto histórico, el país norteamericano se encontraba en la cúspide de la industrialización; cada vez eran más los granjeros que abandonaban los campos para buscar enrolarse como obreros en las, cada vez más abundantes industrias. Una de las ciudades más afectadas por esta dinámica social/laboral fue Chicago.

Esta abundante clase obrera proletaria no se estructuraba únicamente de norteamericanos, ya que fueron muchos europeos los que migraron a Estados Unidos con la intención de mejorar su situación económica. Empero, las condiciones laborales a las que estaban sujetos estos sectores obreros eran, cuando mínimo infrahumanas. Jornadas laborales de 14 a 18 horas que, aunque estaban prohibidas por la ley, eran aplicadas con todo descaro por los patrones.

Para el 1 de mayo de 1886 se convoca a una gran huelga para exigir reivindicaciones laborales, entre la que figura la implementación de una jornada laboral de 8 horas diarias. El lema de los obreros era:8 horas de trabajo, 8 horas de ocio y 8 horas de descanso.

En algunas localidades la huelga no llegó a darse ya que los patrones accedieron a las demandas para evitar el paro general. No obstante, en lugares como Chicago, la huelga duró hasta tres días, en los cuales los obreros de las industrias se mantenían en protestas en las calles.

El día 3 de mayo, la policía reprimió de manera brutal las protestas, disparando a sangre fría contra los manifestantes, acecinando a algunos de ellos.

Al día siguiente, los obreros, indignados por los acontecimientos, convocan a una concentración en el parque Haymarket. Dicha jornada, nuevamente fue violenta por los órganos policiales que, sistemáticamente aplastaron por medio de las balas a los allí reunidos asesinando e hiriendo a un número desconocido de obreros. De igual modo fueron capturados los principales líderes del movimiento obrero, los cuales eran fundamentalmente o de partidos de izquierda o anarquistas.

Estos hombres capturados durante la llamada historiográficamente Revuelta de Haymarket fueron juzgados y condenados a los pocos días, unos a prisión de cadena perpetua, otros a muchos años de trabajos forzados y unos más fueron condenados a muerte en la horca.

El testigo de las luchas reivindicativas laborales pasó a otras manos, no solo en los Estados Unidos, sino alrededor del mundo entero y, desde 1889 se iniciaron las gestiones para conmemorar el 1 de mayo como el Día Internacional de los trabajadores.

No es sino hasta el 23 de abril de 1919 que en Francia se declara día no laborable al 1 de mayo de ese mismo año como conmemoración a aquellos mártires obreros de Chicago de 1886.

Desde ese momento fueron muchas las naciones que fueron tomando como bandera de la reivindicación laboral al 1 de mayo.

Para el caso de los Estados Unidos, que fue el país donde se cometieron aquellos asesinatos atroces, de manera irónica no se celebra el Día Internacional de los Trabajadores el 1 de mayo, sino que se celebra el Día del Trabajo el primer lunes del mes de septiembre. Los motivos eminentemente políticos de esta disparidad de las fechas de celebración fue para no dar alas a los movimientos comunistas y anarquistas del país.

De igual modo, en 1954, bajo el pontificado de Pio XII, el papado declaró que el 1 de mayo se celebrara el Día de San José Obrero, con lo cual se buscó hacer católica una jornada que históricamente perteneció a los sectores laboristas que, tradicionalmente mantuvieron posturas ateas gracias a los distintos partidos de izquierda y anarquistas.

En países como España quedó prohibida la celebración del Día Internacional de los Trabajadores  entre 1939 y 1977 durante la dictadura de Francisco Franco, ya que, el régimen aplastó todo tipo de efemérides que pudiera enaltecer las luchas sociales.

Como podemos darnos cuenta, la celebración del 1 de mayo es mucho más profunda que la búsqueda de reivindicaciones laborales, es la conmemoración de una jornada de vital trayectoria histórica que cambió el devenir de las luchas obreras por siempre y para siempre y que, no se debió a la intervención prácticamente divina y sobrenatural de un solo individuo, fue gracias al esfuerzo y sacrificio colectivo de los frecuentemente invisibles de la Historia.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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