Historia

Marzo 1812 Terremoto Político en Venezuela

27 de marzo 2017

Los primeros pasos de la naciente y tambaleante Primera República fueron realmente complicados. Venezuela y, sobre todo sus habitantes, a lo largo de tres siglos de dominación española, no sabía exactamente como asumir todo lo que significaba la Libertad. El mismo Libertador, Simón Bolívar reflejaría esta dura realidad por medio de su discurso de Angostura en 1819: …La libertad es un suculento plato pero de difícil digestión… Estas palabras resultan realmente esclarecedoras para ilustrar esta complicada situación a la que se enfrentaron, no solo el pueblo venezolano de 1811/1812, sino también sus primeros mandatarios.

Como se recordará, después de los acontecimientos que tuvieron lugar el Jueves Santo, 19 de abril de 1810, en la ciudad de Caracas se expulsa a todas las autoridades españolas para sustituirlas por blancos criollos que, desde ese momento detentarían el único de los poderes que, hasta ese momento no habían desempeñado, el Político.

Claramente influenciados por un hombre idealista y de inigualable experiencia para el contexto americano, aquellos blancos criollos se dejan seducir por el verbo encendido de Francisco de Miranda. El 5 de julio de 1811, el Congreso de las provincias ganadas por la causa republicana declara la independencia de Venezuela.

Este primer ensayo de República iba a tener numerosos errores que encaminaron de manera inexorable al fracaso a aquella primera parte del sueño de la independencia.

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Domingo de Monteverde.

En el interior del país se alzan los partidarios del partido realista, liderados por Domingo de Monteverde. La República coloca al frente de sus tropas a al Marqués del Toro, el cual tuvo muy poco éxito en sus empresas. Las derrotas y las frecuentes deserciones de los ejércitos patriotas le fueron restando fuerza a la defensa de la Primera República.

En este lúgubre escenario antes planteado, el 26 de marzo de 1812, un nefasto movimiento telúrico arrasa con las ciudades de Caracas, La Guaira, Mérida y San Felipe y deja estragos en buena parte del país. En Caracas, según los testimonios la duración fue de aproximadamente 48 segundos y de una intensidad tan formidable que destruyó casi en su totalidad la Capital.

Aquel 26 de marzo de 1812, Jueves Santo, a las 4:07 de la tarde, la naturaleza se encargó de dar la última estocada que precipitaría la muerte de la Primera República. La cantidad de muertes registradas en Caracas ha sido tema de investigación y de controversia para los estudiosos de ese suceso, sin embargo, una cifra aproximada ronda las 10000 bajas.

Para mayor infortunio de la causa patriótica, las ciudades y edificaciones que más daños irreparables sufrieron, fueron aquellas que se encontraban bajo el dominio de la República. Esta nefasta coincidencia fue aprovechada al ´máximo por un importante sector de la Iglesia, institución que estaba claramente ganada a la causa del monarca español.

Esta coyuntura tan infortunada fue la vitrina perfecta para que muchos sacerdotes, reconocidos oradores por tradición se dieran a la tarea de pregonar por las calles en ruinas que todo lo ocurrido era un castigo del Padre de los Cielos debido a la traición que los impíos patriotas le habían infringido a Su Majestad, Fernando VII, monarca elegido por Dios. Esta teoría, algunos funcionarios del clero la sostenían en la inmensa casualidad que aquel devastador terremoto tuvo lugar un Jueves Santo, al igual que el 19 de abril de 1810, fecha inicial de aquel movimiento traicionero al Rey.

Es muy conocido historiográficamente aquel episodio de Simón Bolívar increpando a un grupo de frailes en las ruinas del Convento de los hermanos franciscanos en la esquina caraqueña de San Jacinto  y, ante las prédicas tendenciosas de estos clérigos, les fulmina con aquella frase: Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca.

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Entre las desesperadas acciones tomadas por los líderes patriotas, aparte de intentar socorrer a los heridos y sobrevivientes, estuvo la decisión de expulsar de la ciudad al arzobispo Narciso Coll y Prat, para que, de este modo sirviera como ejemplo para todos aquellos clérigos que estaban manipulando al pueblo bajo la falsedad de la palabra de Dios.

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Francisco de Miranda

Por más que Francisco de Miranda y los partidarios de la República hicieron todos los esfuerzos posibles por combatir contra los efectos que había dejado la naturaleza como había declarado Bolívar, ya nada pudo hacerse por evitar lo indetenible. El veneno emanado de aquellas lenguas tendenciosas de algunos sacerdotes ya había hecho su efecto en los creyentes y atemorizados corazones de la población caraqueña, la cual terminó, en su gran mayoría tomando como cierta la versión que el terremoto era producto de un castigo del Cielo motivado a la deslealtad de los venezolanos contra su Rey.

Caracas permaneció en ruinas por varias décadas ya que los estragos  del terremoto habían reducido a escombros prácticamente toda la ciudad.

Estos acontecimientos vividos en Venezuela aquel 26 de marzo de 1812 nos debe llamar poderosamente la atención, porque, aquel primer sueño de libertad se cae en buena medida por su propia incapacidad de darle respuestas satisfactorias al pueblo, por atender solo los intereses de un grupo social acomodado y no al Pueblo. El terremoto de Caracas no solo sepultó a la ciudad Capital, sino que hizo lo propio con la Revolución, porque, Pueblo con hambre y sin fe es fácil de manipularse. Por ello es que numerosos investigadores le han denominado al terremoto del 26 de marzo de 1812 con el mote de terremoto político.

Alexis Delgado Alfonzo

Historiador

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