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Indignación en México por asesinato de periodista Miroslava Breach

24 de marzo 2017.

La corresponsal del diario La Jornada, Miroslava Breach, fue asesinada de ocho impactos de bala al salir de su residencia en la capital del estado de Chihuahua, México.

A las 07:15 hora local, la periodista salió de su casa en su camioneta Renault Duster para llevar a su hijo al colegio, cuando un hombre se le acercó y le disparó. Tras el ataque paramédicos de la Cruz Roja le brindaron auxilio, pero Breach murió cuando era trasladada al hospital.

Los hechos ocurrieron en la esquina de las calles Río Aros y José María Mata, colonia Granjas, en la ciudad de Chihuahua, en el lugar del asesinato quedó un cartel que decía: “Por lengüona. Sigue tu gobernador. El 80”.

La camioneta en la que fue asesinada la corresponsal de ‘La Jornada’ en Chihuahua, Miroslava Breach. Foto La Jornada.

En el lugar quedó un cartel que decía: “Por lengüona. Sigue tu gobernador. El 80”. Los disparos eran de revólver calibre 38. Se encontraron ocho casquillos tirados en la calle.

Testigos dijeron que pudieron ver a varios sujetos caminando hacia la camioneta segundos antes del ataque. Sin embargo, las primeras indagatorias judiciales indican que fue un solo sujeto el que disparó y huyó corriendo del lugar.

Miroslava Breach, de 54 años de edad, se desempeñó durante al menos 20 años como corresponsal de La Jornada, trabajó en el Diario de Chihuahua, y fue directora del periódico Norte de Ciudad Juárez.

Funcionarios federales señalaron que el inicio de las investigaciones corresponderá a las autoridades de Chihuahua, por tratarse de una periodista el ministerio público federal podrá trabajar de manera conjunta con las autoridades locales.

Comunicadores y reporteros exigieron a las autoridades que se investigue el asesinato de Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada, así como el de Adrián Rodríguez, reportero local, ocurrido en 2016.

Los periodistas pidieron ante la tribuna del Congreso del Estado “justicia y castigo a los responsables de los asesinatos, así como condiciones para ejercer el periodismo de manera segura en un estado superado por el crimen organizado”.

“Me duele en el alma pensar que en cualquier momento un compañero, un amigo, sea asesinado por decir la verdad. Venimos aquí no con tintes políticos, somos reporteros y queremos justicia para nuestros compañeros asesinados”, manifestó el periodista César Ibarra al hacer uso de la tribuna.

México entró en el 2016 en la lista de países con cifras de muertes y asesinatos más elevadas, según el reporte anual de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) publicado en diciembre.

Editorial de LA JORNADA: ¡YA BASTA!

Este jueves 23 de marzo, nuestra corresponsal en la capital del estado de Chihuahua, Miroslava Breach Velducea, fue arteramente asesinada por un hombre armado. El criminal le disparó ocho balas con una pistola calibre 9 mm, cuando la periodista salía de su casa.

Miroslava tenía más de 20 años de trabajar en La Jornada. Antes había colaborado con el Diario de Chihuahua y el Norte de Ciudad Juárez. A lo largo de todo este tiempo, sus notas y reportajes documentaron fehacientemente la violación a los derechos humanos y la imparable influencia del narcotráfico en la entidad.

En los pasado comicios locales, Miroslava informó sobre la imposición de ediles por parte del crimen organizado en las listas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN), en municipios serranos y en corredores de trasiego de drogas. En agosto de 2016 desmenuzó la bestialidad con la que el narco desterró a centenares de familias en la sierra de Chihuahua.

El homicida dejó una cartulina en el lugar de los hechos diciendo que la habían ultimado por “lengüona”. Inmediatamente después de su escrito sobre las expulsiones en la sierra recibió una amenaza anónima, a la que las autoridades no prestaron la debida importancia.

El asesinato de Breach Velduce se efectuó en el marco de dos hechos relevantes. La violenta escalada criminal en Chihuahua, en la que fue asesinado el dirigente rarámuri Isidro Baldenegro López, incansable defensor de los bosques y el territorio de su pueblo. Y la incesante agresión en contra de los periodistas en casi todo el país, que tiene como saldo trágico tres profesionales asesinados en menos de un mes: Ricardo Monluí Cabrera en Veracruz, Cecilio Pineda en Guerrero y Miroslava en Chihuahua.

La violencia en el estado de Chihuahua tiene tras de sí una larga historia, recrudecida a partir de la absurda guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón. No en balde, Ciudad Juárez fue bautizada como el epicentro del dolor. Termómetro de esta descomposición es un letrero colocado en una librería de la capital: Si la letra con sangre entra, México estará leyendo mucho.

Sin embargo, con la llegada a la gubernatura de la entidad de Javier Corral, la disputa de los cárteles por el territorio, las rutas y los mercados de la droga (ahora también por el crystal) ha rebrotado. No es un asunto de percepción sino de hecho. La imagen del gobernador jugando golf en Mazatlán mientras su estado se desangra, y de la ausencia de policías federales cuidando las calles ante verdaderas batallas (con vehículos artillados incluidos) entre bandas del crimen organizado, es una pésima señal a la ciudadanía.

El asesinato de Miroslava Breach muestra a un gremio periodístico cada vez más desprotegido ante los criminales. La impunidad que rodea las agresiones en su contra es un aliciente para que sus perpetradores sigan cometiéndolas. La violencia que sufren provoca que no se pueda informar de lo que verdaderamente está pasando en este país. Prácticamente no hay entidad que escape a ella. Cada vez es más peligroso decir la verdad.

Desafortunadamente, el peligro que se cierne sobre los periodistas no es exclusivo de los profesionales del ramo. Vivimos en un país en el que la inseguridad es la nota de todos los días para la inmensa mayoría de los ciudadanos, sobre todo de aquellos que no disponen de recursos para contratar seguridad privada o que no disponen de escoltas facilitadas por la administración pública.

Desde aquí, expresamos nuestra solidaridad con la familia de Miroslava Breach y con un gremio golpeado sin piedad por las mafias del crimen organizado. ¡Ya Basta! Queremos un país donde sus ciudadanos podamos vivir sin la amenaza de ser víctimas de la delincuencia, y en el que la prensa pueda informar con veracidad sobre lo que sucede.

Demandamos una investigación conforme a la ley, rápida, exhaustiva y certera. Queremos que se encuentre a los asesinos y no que se inventen chivos expiatorios. Exigimos verdad y justicia ¡Ya!

La Jornada/Telesur

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