Historia

LOS ENIGMAS QUE RODEAN EL ASESINATO DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO (3era. Parte)

20 de marzo 2017.

En horas de la mañana del fatídico 04 de junio de 1830, cuatro disparos de fuego cruzado en el sitio La Jacoba, en la montaña de Berruecos, 80 km al norte de Pasto, terminaron con la vida del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, Héroe de Pichincha.

En la anterior entrega de esta serie de reportajes LOS ENIGMAS QUE RODEAN EL ASESINATO DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO analizamos el contexto en el cual se dio este vil asesinato y las causas que motivaron el crimen del Abel de Colombia.

Puedes ver las dos entregas anteriores dándole click a la imagen.

LOS ENIGMAS QUE RODEAN EL ASESINATO DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

LOS ENIGMAS QUE RODEAN EL ASESINATO DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO (2da Parte)

En las anteriores entregas estudiamos como Bolívar y Sucre se consolidaban como enemigos mortales para los intereses conservadores, divisionistas y pro-monárquicos, juntos representaban una conducción invencible de los ejércitos patriotas sudamericanos. Quienes reivindicaban los derechos de Fernando VII en América, los sectores que adversaban la idea de una Sudamérica independiente, libre, poderosa, sin esclavos y unificada, entendieron que no quedaba otra salida; Antonio José de Sucre y Simón Bolívar debían ser eliminados.

LA PAMPA DE LA QUINUA – LA GLORIA DEL CUMANÉS

El cenit de Antonio de Sucre llega con la campaña definitiva de derrota del imperio de España. Los ejércitos realistas realizan maniobras para minimizar las fuerzas libertadoras; desde octubre de 1824 han enfilado batalla contra el Ejército Unido Libertador hasta el punto de lograr una importante victoria en Corpahuaico el 3 de diciembre. Sin embargo Sucre demuestra su brillante sello de estratega al trasladar a campo favorable, en la Pampa de la Quinua, a sus tropas manteniendo excepcional orden con las dificultades propias del terreno y las bajas sufridas de mano de los realistas. El título conferido luego por el Perú al cumanés no será por simple acto de reconocimiento o adulación.

Los realistas desgastados en una guerra de movimientos que no había derrotado a Sucre, quien ordenado movilizó a su Ejército a Quinua, deciden atacarle en aquel sitio informados además de la posible llegada de refuerzos.

Sucre, que con sexto sentido ya precede la trascendencia de esta batalla. Lanza así su arenga a los ejércitos que comanda, donde suma un nuevo emblema a la lealtad absoluta que caracteriza su relación con Bolívar:

“¡Soldados!, de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia. ¡Soldados!: ¡Viva el Libertador! ¡Viva Bolívar, Salvador del Perú!”

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Batalla de Ayacucho. Autor: Martín Tovar y Tovar.

La victoria del 9 de diciembre de 1824, donde un general Cumanés, venezolano y colombiano, comanda las tropas unidas hacia la última batalla de la guerra de independencia, ofrece nuevos retos al proceso de edificación de la unidad proyectada por Bolívar. Por el momento la Capitulación de Ayacucho da cuenta y testimonio histórico de una hazaña que ha venido labrando Bolívar desde los mismos albores de la independencia suramericana, en su cuna caraqueña.

La capitulación de Ayacucho, muestra el renombre de lo conseguido de la mano de Sucre:

Don José Canterac, teniente general de los reales ejércitos de S. M. C., encargado del mando superior del Perú por haber sido herido y prisionero en la batalla de este día el excelentísimo señor virrey don José de La Serna, habiendo oído a los señores generales y jefes que se reunieron después que, el ejército español, llenando en todos sentidos cuanto ha exigido la reputación de sus armas en la sangrienta jornada de Ayacucho y en toda la guerra del Perú, ha tenido que ceder el campo a las tropas independientes; y debiendo conciliar a un tiempo el honor a los restos de estas fuerzas, con la disminución de los males del país, he creído conveniente proponer y ajustar con el señor general de división de la República de Colombia, Antonio José de Sucre, comandante en jefe del ejército unido libertador del Perú“.

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La Capitulacion de Ayacuch. Pintura: Daniel Hernandez, año: 1924.

Las noticias de semejante victoria, corren a caballo por toda América. Tanto así que el discurso de inicio de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en Caracas el 2 de diciembre de 2011, el entonces Presidente de la República Hugo Chávez, realiza una reflexión general sobre la unidad suramericana, donde puntualiza una anécdota al respecto del triunfo de Ayacucho:

“Hay un libro de Jorge Abelardo Ramos que se llama historia de la nación latinoamericana… y ahí buscando y buscando, de ese gran escritor que fue marxista y fue peronista, líder político argentino… Bueno él narra en algunas de esas páginas el fervor que se desató en las calles de Buenos Aires cuando se supo, en enero de 1825, de la Victoria de Ayacucho que como sabemos ocurrió allá en la Pampa de la Quinua el 10 de diciembre anterior. Y cita Ramos testigos de la época, como el gobernador de la provincia de Buenos Aires que tuvo que sacar un decreto para poner orden en aquel delirio en honor a Bolívar, a Sucre. Gigantes. Gigantes pues… Gigantes que terminaron como sabemos que terminaron su vida física… y San Martín terminó lejos de su patria, y O´Higgins igual, y Artigas igual; y luego los enanos de largas trenzas, como diría un gran poeta chileno que aquí vivió muchos años, Mahfúd Massís, se adueñaron de nuestros países y los picaron en pedazos”. (Hugo Chávez. Discurso ante la CELAC, Primera Cumbre de Caracas. 2/12/2011)

Con Ayacucho, la pasión de Bolívar hacia Sucre adquiere tal nivel, que llega a escribir en 1825, un resumen único denominado: “Resumen Sucinto de la Vida del General Sucre”, donde el Libertador explaya los siguientes términos:

 “La batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana, y la obra del general Sucre. La disposición de ella ha sido perfecta, y su ejecución divina”. Las generaciones venideras esperan la victoria de Ayacucho para bendecirla y contemplarla sentada en el trono de la libertad, dictando a los americanos el ejercicio de sus derechos, y el imperio sagrado de la naturaleza”.

“Usted está llamado a los más altos destinos, y yo preveo que usted es el rival de mi Gloria”.

Ya el General cumanés, gracias a esta gloria no solo pasará a ser Gran Mariscal de Ayacucho, nombrado por el Congreso del Perú, y General en Jefe, nombrado por el Congreso de Colombia, sino además que ante estos conceptos del Libertador pasará a ser potencial heredero en vida de las luchas de Bolívar por construir un sistema político estable y una Nación unificada capaz de saldar las facciones intestinas en pro de la unidad.

Por lo tanto, con esta herencia también llegan las amenazas y conspiraciones, internas y externas. 

LA ANFICTIONÍA Y LA REPÚBLICA DE BOLIVIA

“Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él, encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el de Panamá?”.  Simón Bolívar.

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Plaza Simon Bolivar. El Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá es declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en el año de 1997.

El 7 de diciembre de 1824, casi a la par de la gloria de Sucre en la Pampa de la Quinua; Simón Bolívar convoca el Congreso Anfictiónico de Panamá. El Libertador necesita un Congreso que de legitimidad y estabilidad a la necesaria confederación de Repúblicas Independientes y además consolide la aún frágil unidad establecida.

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Presidente James Monroe.

Sumado a ello, ya para 1823, un año antes, el Gobierno de los EEUU ha declarado como válida ente el mundo el desarrollo de la Doctrina del Presidente James Monroe (Doctrina Monroe) donde declaran no ser indiferentes ante los sucesos del sur, y tampoco permitir la entrada nuevamente de los ejércitos europeos de la Santa Alianza contra las nuevas repúblicas, no por un asunto de defensa de éstas, sino de mero interés propio. Tal doctrina dejará para la historia un sinfín de intervenciones de todo tipo en América Latina.

Esta amenaza terrible al desarrollo de la unidad política, propuesta por el Libertador, no gasta momento ni lugar para intrigar contra el Libertador, amenazando de querer reeditar las acciones imperiales de Napoleón Bonaparte en Europa. Muy pronto desatarán las pasiones facciosas en Perú, Colombia y Venezuela.

LA REPÚBLICA DE BOLIVIA

Entre tanto Sucre es llevado por Bolívar a la aceptación, no con mucho agrado, del mando del Alto Perú. Como vimos anteriormente poco interesa la política al Gran Mariscal de Ayacucho, como si, la unidad y su lealtad al Libertador. Convoca una Asamblea, no sin antes tener fuertes debates con Bolívar sobre los procedimientos y futuro de una independencia de esta naturaleza, tal vez acosada por nuevas guerras; soslayado esto, el 6 de agosto de 1825 los diputados de la Provincia del Alto Perú declaran su independencia del virreinato y forman una nueva República llamada “Bolivia” en honor al padre libertador. La decisión de echar andar esta acción, responde a la aceptación de las distintas facciones que se disputan el territorio (en especial el Perú y el Río de la Plata), en lo político y militar, así como a la necesidad de estabilizar esta posición estratégica. Para ello Bolívar redacta una Constitución para Bolivia y en 1826 la echa andar, Antonio José de Sucre será designado por el Congreso de Chuquisaca su primer Presidente. El Libertador se despliega en elogios:

“El General Sucre es el Padre de Ayacucho: es el redentor de los hijos del Sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas. La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac y contemplando las cadenas del Perú rotas por su espada.” 

A pesar de no tener genio para la política, el Mariscal Sucre se destaca por ser una gran organizador, además de ser un continuador de la obra de Bolívar y sus anhelos por consolidar una Nación, más por otras artes que por la espada. Promueve la libertad de los esclavos y el reparto de tierras para los indios; trabaja por la educación y la cultura de los bolivianos, hasta el punto de establecer la escuela primaria en todos los cantones de la República nueva la tiempo que emitía sendos decretos para crear colegios de ciencias, artes, así como institutos que asistieran a los huérfanos que había dejado la guerra.

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También organiza, como en Guayaquil, la Hacienda Pública y la administración mientras procura formas democráticas de elección de los funcionarios de altas responsabilidades públicas, bastante alejado de los mecanismos censitarios que definían los sistemas políticas de su tiempo histórico.

Sin embargo los llamados de atención de Bolívar sobre los peligros futuros tuvieron certezas que más adelante se harán crudas realidades.

UNA MADEJA CONSPIRATIVA SELLA EL DESTINO DEL “ABEL DE COLOMBIA”

En 1828 se produce en contra de Sucre el llamado de atención más grave y el mensaje más claro de los enemigos antibolivarianos y monroístas que vienen operando tras bastidores. Un sórdido plan orquestado por el Presidente de Perú José La Mar en alianza con militares de Bolivia y con la participación intrigante del Foreing Office Británico y los plenipotenciarios de los EEUU, está destinado a acabar con la vida del Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre.

En la próxima entrega continuaremos develando:

LOS ENIGMAS QUE RODEAN EL ASESINATO DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

Emiliano Villa.

 

 

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