Opinión

Rafael Poleo advierte: Grupo Económico Roraima desprestigia a clase política para acceder al poder

17 de marzo 2017.

El destacado periodista venezolano, Rafael Poleo publicó un artículo donde cuestiona los furibundos ataques, insultos y difamaciones de las cuales son sistemáticamente objeto los líderes políticos de la oposición.

Poleo editor de la prestigiosa revista semanal Zeta, el semanario El Nuevo País y el portal de noticias enpaiszeta.com, advierte que este tipo de guerra sucia destinada a atacar a los líderes democráticos que en su mayoría militan en la MUD, está siendo orquestado por la reagrupación de miembros del Grupo Económico Roraima.

Poleo nos detalla que el Grupo Económico Roraima siempre ha tenido aspiraciones políticas y esos objetivos se mantienen vigentes hoy día. En el artículo Roraima Quiere Mandar, Rafael Poleo señala al banquero Oscar García Mendoza, el empresario Rafael Alfonzo y el propietario de medios de comunicación Marcel Granier de estar tras el proyecto Roraima que busca desprestigiar a la clase política venezolana para presentar una opción presidencial que represente sus intereses, Poleo nos detalla que el diplomático Diego Arria sería el escogido por el Grupo GAG (García-Alfonzo-Granier)  para este objetivo.

A continuación el artículo escrito por el periodista Rafael Poleo y publicado por enpaiszeta.com:

Roraima Quiere Mandar

Rafael Poleo Rafael Poleo.

Ante la inminencia de un cambio político en Venezuela, empresarios con vocación política financian una gigantesca operación de desprestigio contra los políticos y los partidos, la unidad representada en la MUD y la salida electoral – como si hubiera otra.

La campaña contra la MUD y en general contra los partidos como instituciones, movida por un grupo de empresarios que desde hace años tiene su propio proyecto político, se ha salido de cauce en los últimos días, con directas ofensas personales emitidas por insultadores profesionales de carrera. El tema va ganando lamentable importancia en la medida en que sus promotores incrementan el ritmo de su tarea erosiva.

El exbanquero Oscar García Mendoza, el exindustrial Rafael Alfonzo y el expropietario de medios Marcel Granier forman desde hace más de treinta años un equipo de trabajo en la política y los negocios. Como muchos otros empresarios y hombres de negocios, han sido severamente golpeados por el régimen chavista. Es obligado señalar que el caso de  García Mendoza no es político, pero alcanza esa dimensión al asimilarlo a sus dos amigos, con quienes le homologan la amistad y la identidad de propósito. Ese propósito es conquistar el poder político aplicando el dinero al manejo de la opinión pública.

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Oscar García Mendoza.

Como experto financiero que por muchos años fue presidente de uno de los bancos más antiguos y conservadores del país -el Venezolano de Crédito-, García Mendoza acumuló una considerable fortuna que sacó del país en medio de incidentes cuyo comentario no es indispensable en esta crónica.

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Rafael Alfonzo.

Alfonzo es vástago de una distinguida  familia que se enriqueció en la industria alimentaria con el hallazgo de la Maicena Americana marca El Águila, la que venía en una cajita amarilla que desde los años cuarenta se encontraba en todas las cocinas venezolanas. Granier llegó a controlar Radio Caracas Televisión y Radio Caracas Radio con financiamiento de sus dos socios anteriormente nombrados, haciendo pie en la dispersión de la familia Phelps, fundadora de esas dos instituciones pioneras de la comunicación en Venezuela.

García Mendoza y Alfonzo han guardado un bajo perfil, mientras Granier ha sido quien da la cara como figura pública promovida a través de la televisora en la cual ingresó por vínculo familiar en 1965 con funciones de consultor jurídico, y la cual, en planificación tenazmente ejecutada, llegó a controlar como aparente dueño. Cabe recordar que también llegó a sus manos El Diario de Caracas, fundado por Diego Arria, periódico que no logró sobrevivir. En los mismos años setenta en que ese diario pasó a sus manos, Granier promovió el Grupo Roraima, el cual publicó un proyecto de desarrollo nacional muy comentado en la época, cuando se le atribuyó una intención elitista y aristocratizante.

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Marcel Granier.

Controlada por Granier, Radio Caracas Televisión tuvo desde el principio una posición beligerante frente al régimen chavista, estimulada por la rivalidad personal entre Marcel Granier y Gustavo Cisneros (Venevisión), quien fue menos explícito en su conducta opositora hasta renunciar a ella a partir del 11 de abril de 2002, episodio en el cual Venevisión tuvo una actuación relevante. Radio Caracas Televisión se mantuvo en el mercado hasta que el Gobierno no le renovó la concesión para explotar uno de los contados canales que el dial ofrece a las operadoras de televisión, las cuales dependen de ese privilegio que periódicamente debe ser renovado por el organismo competente.

Los gobiernos de Chávez y Maduro hostigaron al trío de empresarios con vocación política hasta irradiarlos de toda actividad en el país. No encontraron estos personajes mucha solidaridad en la comunidad democrática, que durante décadas había sufrido el bombardeo de Radio Caracas Televisión en programas que le descalificaban para conducir los destinos del país al tiempo que exaltaban la figura de Granier como potencial Presidente de la República, aspiración que éste jamás ocultó.

Ya en el exilio, García Mendoza, Alfonzo y Granier organizaron recursos financieros evidentemente cuantiosos en un trabajo de opinión que pasa de largo frente al gobierno chavista para concentrarse en destacar cualquier error u operación fallida de los dirigentes democráticos, mostrándola como prueba de una irremediable incapacidad de los políticos. Al efecto han montado una red de periodistas, expertos de opinión, presuntos analistas, comunicadores y tuiteros casi siempre anónimos que martillan los oídos del público explotando la frustración colectiva por los descalabros que la Oposición ha sufrido y minimizando los éxitos de la MUD. Es un hecho objetivo que se pasan por alto los logros de la unidad partidista, la tenacidad conque la Oposición se ha levantado tras cada caída, las posiciones que ha conquistado y las dificultades que ha tenido que vencer con sacrificios como la prisión de varios de sus líderes.

¿Adónde quiere llegar el remanente del aristocrático Grupo Roraima famoso en los años setenta?  Desde su fundación pareció que este grupo desdeñaba la vía electoral. Sin embargo, en los últimos dos años su estrategia se orienta abiertamente a la destrucción de la Unidad, es presumible que esperando recoger los restos de una posible desbandada para lanzar su candidato presidencial. La promoción que sus organizaciones de fachada dan  a Diego Arria, ha llevado a pensar que es el “gallo tapao” que García, Alfonzo y Granier tienen para lanzarlo como outsider en la recta final.

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Diego Arria.

Arria es un alto relacionista que destacó al servicio del constructor Enrique Delfino (Centro Simón Bolívar). Pedro Tinoco lo insertó a la vera de Carlos Andrés Pérez para que le aliviara en el manejo de su situación bifamiliar (1974). Allí se convirtió en la persona de mayor confianza de Cecilia Matos. Al derrumbarse el perezmatismo operó como agente de una poderosa constructora internacional creada con recursos extraídos de Argentina durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Luego se mimetizó en el confortable mundo de los organismos internacionales. Reapareció sorpresivamente en las elecciones del 2012 y en los últimos meses se le ve alentado por el mismo aparato que serrucha el prestigio de la MUD.

La falta de un discurso positivo dificulta mayores precisiones. Sí se puede  afirmar que la emergencia de Arria deteriora la posición de María Corina Machado, al competir en el mercado donde hasta ahora estuvo sola la lideresa de Vente Venezuela. Machado había asumido la postura más favorable a Estados Unidos dentro del mercado político venezolano, dramatizada en imágenes como las de su entrevista con el presidente Bush. Ahora, los operadores de García, Alfonzo y Granier juran tener la oreja de Trump, lo cual parece inconsistente. Tratándose de profesionales y en base a sus antecedentes cabe suponer que exageran sus influencias.

La intensa actividad en twitter y la ruborizante grosería de los insultos que los “gun for hire” del grupo vuelcan en esa red sobre los dirigentes de la oposición, en especial sobre Julio Borges -quien parece ser su objetivo inmediato-, hacen pensar que en los próximos días la actividad política del Grupo GAG (García-Alfonzo-Granier) amenizará el cotarro político. Lamentablemente, eso será en perjuicio del anhelado cambio político hacia la democracia.

NOTA.  La situación descrita tiene el mismo método erosivo pero no la misma motivación que el movimiento de opinión creado esta semana con el nombre de Gran Acuerdo Nacional (GANA), cuyos promotores son el veterano político Enrique Aristeguieta Gramcko y la periodista Nitu Pérez Osuna, ambos salidos de la cantera copeyana. No sabemos que exista relación entre este GANA y el GAG. Además, la palabra “acuerdo” incluida en el nombre del recién nacido proyecto, hace pensar que Aristeguieta y Pérez Osuna entran a honrar el método amistoso que a José Antonio Pérez Díaz, padre de Nitu, le llevó a distinguirse como uno de los políticos de acción más positiva en la segunda mitad del siglo XX venezolano.

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