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Carlos Ilich Ramírez: Soy un Revolucionario Profesional

14 de marzo 2017.

Considerado terrorista por algunos y héroe por otros, Ilich Ramírez enfrenta un proceso judicial que, en caso de fallar en su contra, lo condenaría a una nueva cadena perpetua. Ramírez ya acumula dos.

Cuando le preguntaron su oficio en el Tribunal parisino este lunes, él respondió que era un “revolucionario profesional”. Su nombre es Ilich Ramírez, mal llamado ‘El Chacal’.

Sobre este alias Ramírez señala en una entrevista realizada por El Pais de españa, en el 2010: “Yo fui condenado por asesinato culposo, no premeditado. No por terrorista. O sea, acusarme de terrorismo es una patraña, como llamarme El Chacal. La policía inglesa encontró esa novela de Frederic Forsyth encima de la chimenea de la casa de una muchacha que decían que era amiga mía y que tenía pistolas y cosas así. Yo tengo el récord de operaciones ejecutadas por la resistencia palestina. No digo dirigidas o planificadas: ejecutadas. En persona. Nadie ejecutó más operaciones que yo. Y estoy orgulloso de ello. Y se me trata como a un chacal”.

El venezolano de 67 años enfrenta un nuevo juicio inculpado de cuatro cargos, en particular el asesinato de François Benzo y David Grunberg, que fallecieron por la explosión de una granada lanzada el 15 de septiembre de 1974 en el Drugstore Publicis, una galería comercial del bulevar Saint Germain de París. También resultaron heridas casi una cuarentena de personas.

La justicia francesa dio tumbos durante años e incluso en 1983 el juez decidió un archivo porque, aunque había indicios de que podía estar relacionado con actos terroristas “internacionales”, no había pruebas concluyentes sobre la identidad del autor o autores. Las cosas cambiaron unos meses después de que Ramírez Sánchez, alias “Chacal”, fuera capturado en Sudán en agosto de 1994 en una operación de los servicios secretos franceses, que su abogada, Isabelle Coutant-Peyre, calificó como un “secuestro”.

El dossier se reabrió en enero de 1995. En febrero del año siguiente, “Carlos” fue imputado y desde entonces Coutant-Peyre ha intentado sin éxito invalidar las acusaciones. Sus argumentos de que los hechos han prescrito y de que no hay pruebas que identifiquen a su cliente fueron sucesivamente descartados hasta que en 2016 la justicia decidió definitivamente llevarlo a juicio.

La defensa de Ilich Ramírez Sánchez, alias “Carlos” alega que el crimen prescribió y que no hay ninguna prueba que incrimine a Ramírez en los hechos. Isabelle Coutant-Peyre,consideró “escandaloso” que se le vaya a juzgar por unos hechos que ocurrieron hace casi 43 años y en los que el venezolano “no está implicado”. “Han hecho contorsiones para decir que no estaba prescrito”, añadió, antes de insistir en que no ve ningún interés en este proceso en el que el único consuelo para él es que dispondrá de una tribuna pública.

“No hay ningún testigo que pudiese identificarme”, dijo Ramírez Sánchez, citado por EFE. El acusado ha reiterado que no tiene responsabilidad en el atentado y denunció que su detención en Francia, desde 1994, ocurrió “de forma irregular”. El diario ‘Le Monde’ recordó este lunes que la captura del venezolano se efectuó en “circunstancias rocambolescas” durante un operativo de la inteligencia francesa en Sudán.

Para Ramírez, las asociaciones de víctimas que se han constituido en su contra son “carroñeros que consiguen dinero a costa del contribuyente francés”. El juicio proseguirá hasta el día 31 de marzo y, hasta ahora, el venezolano es el único imputado por los hechos ocurridos hace más de cuatro décadas.

¿Tres cadenas perpetuas?

Ramírez, bautizado como ‘Carlos’ durante su militancia en el Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP), ya tiene sobre sí dos cadenas perpetuas. La primera condena fue hace 20 años, y la segunda, entre 2011 y 2013. Si es declarado culpable en esta oportunidad, sería la tercera sanción que ordena reclusión de por vida.

‘El Chacal’ fue condenado por su participación en el asesinato de dos agentes franceses y a un confidente, en junio de 1975; y por los atentados cometidos en Francia entre 1982 y 1983, que dejaron un saldo fatal de once personas y decenas de heridos.

Con respecto al nuevo caso que se le sigue, el abogado de las víctimas Georges Holleaux dijo, citado por El Universal: “¡Al fin un juicio! las víctimas esperan desde hace tanto tiempo que ‘Carlos’ sea declarado culpable y condenado, sus heridas jamás se cerrarán”. El prolongado lapso para el juicio es el mismo argumento que esgrime la defensa para desestimar las acusaciones.

¿Qué interés tiene celebrar este juicio tantos años después de los hechos? Es algo extravagante”, sostiene la abogada y actual esposa de Ramírez, Isabelle Coutant-Peyre, quien asegura que el proceso emprendido contra su defendido es “inventado”.

El antihéroe

En su “biografía autorizada” se cuenta que Ramírez, nacido en Caracas y de padres andinos, estudió en el Liceo Fermín Toro y en la adolescencia emigró junto a su familia a Inglaterra. Fue becado en la Universidad Patricio Lumuamba de Moscú, tras militar en el Partido Comunista de Venezuela (PCV), y allí conoció de cerca a estudiantes de diversas nacionalidades y se familiarizó con la causa Palestina, de la que se convertiría en vehemente defensor.

En 1970 fue expulsado de la universidad y viajó al Medio Oriente para incorporarse a la lucha armada del pueblo palestino. Desde entonces, trabajó en acciones de inteligencia del FPLP en Londres y luego se trasladó a Francia, desde donde planificó y ejecutó acciones armadas.

Uno de los casos más sonados fue el asalto a la sede de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), en Viena, que implicó el secuestro de 42 rehenes liberados después en Argelia con el propósito de “visibilizar la causa palestina”. En 1993, Ilich se refugió en Sudán pero al año siguiente es capturado en ese país por la policía francesa, en un operativo ejecutado en colaboración con EE.UU. pero en el que no hubo ninguna orden de extradición.

Para su defensa, el secuestro de Ramírez “invalida” el proceso judicial emprendido en su contra. Desde Venezuela, algunas organizaciones sociales han solicitado la repatriación de ‘Carlos’, pero la petición no ha sido respaldada por la cancillería. En enero de 2006, el venezolano fue trasladado desde la cárcel de La Santé, en París, a la de Clairvaux, a 260 kilómetros de la capital parisina.

RT/EFE /El Universal /Le Monde

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