Opinión

Nuevas Amenazas, Nuevos Procedimientos. Por Walter Ortiz.

13 de marzo 2017.

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Walter Ortiz.

La ocasión de conmemorarse una año más de la partida física del Comandante Chávez, abre nuevamente un debate que se vuelve cada vez más imperioso, en cuanto a las nuevas formas de comunicación, el tipo de mensaje, la población a la cual se les está haciendo llegar ese mensaje, y por supuesto los resultados que esto pueda tener en lo sucesivo.

Sin lugar a dudas Chávez tuvo una ventaja comparativa excepcional con respecto a la clase política que lo encontró irrumpiendo en el escenario nacional el 4 de febrero de 1992. En un mensaje sumamente corto y conciso puso en jaque a un sistema puntofijista, ya bastante dado producto de los más de 3 mil muertos que provocó en lo suceso del 27 de febrero de 1989, siendo esta su mejor respuesta a la protesta social contra el gobierno adeco de Carlos Andrés Pérez.

Con ese olfato natural que le caracterizaba, fue capaz de identificar los momentos en los cuales la comunicación debía adaptarse a los momentos sociales, teniendo en cuenta un aspecto esencial; las nuevas formas de comunicación y el componente etario de nuestra sociedad. Ejemplo de esto fue el paso de involucrarse directamente a través de una cuenta en la red social twitter, hecho que visionó como un medio y una herramienta que bien podría ayudar a las fuerzas revolucionarias en la generación de conciencia.

Son etapas nuevas las que cruzan a la República Bolivariana de Venezuela, redes sociales, streaming, periscope, entre otros mecanismos cada vez más inmediatos sirven de paso a la expresión de todo tipo de contenidos, desde diversos hasta perversos; han sido lanzados en razón de captar, en el caso latinoamericano, un componente etario muy joven, población que en caso venezolano casi abarca el 70% de todo el universo de los 30 millones de corazones de este país.

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Collin Powell

Nuevas herramientas también implican nuevos ataques. Ya los falsos positivos creados para justificar la invasión a Irak, donde descaradamente Collin Powell plagió un estudio lleno de hipótesis de un muchacho de Cambridge para presentarlo como la “pistola humeante” de la presencia de armas de destrucción masiva, han dado paso a verdaderos montajes de ciencia ficción y mentiras drenadas entre la realidad cotidiana para dañar a cualquier pueblo, gobierno o sistema político que tan siquiera pretenda hacer algo distinto que no sea el beneficio de los poderes imperiales y fácticos.

Tampoco ya es suficiente con hacer un montaje parecido al que hicieron en Qatar de una Plaza Verde bombardeada, como puente para facilitar la intervención genocida en Libia, o la real creación y manutención de un Estados Islámico con el propósito de liquidar Siria, hecho que se ha visto frenado por el respaldo decidido de la Federación de Rusia, en la lógica de garantizar la paz y la estabilidad regional; cuestión en la cual aún se está trabajando.

Para con Venezuela, la utilización de la comunicación, en todas sus herramientas, ha sido clave en la conspiración contra la Revolución Bolivariana desde el mismo día en el cual Hugo Chávez se cruzó la banda presidencial, 2 de febrero de 1999. La punta de lanza en el ejercicio de su histórica y asesina Doctrina Monroe, ha sido el gobierno de los Estados Unidos, valiéndose de todo un aparataje político interno para desarrollar su agenda desestabilizadora.

Las nuevas herramientas comunicacionales coadyuvan en la actualidad este proceso. La simulación de hecho punible que construyeron en abril de 2002, colocando al gobierno como responsable de las muertes en el centro de Caracas el 11 de abril, incluida la salida del aire de VTV para evitar voces contrarias a la historia fabricada, fue una moneda que sirvió en aquel momento para llegar al poder pero no para sostenerlo.

Hoy aquella experiencia y la de meses luego con el sabotaje petrolero, sumada a errores propios del proceso Revolucionario que se han convertido en flancos débiles para la entrada del adversario; se han conjugado en una operación muy sinuosa en lo comunicacional pero suficientemente efectiva para desarrollar acciones en cualquier ámbito de la política.

La guerra de bajada de precios para afectar a las economías rusa y venezolana, colocó a nuestro país en la brutal realidad de ver reducidos sus ingresos nacionales en 87% el año anterior; nuestro anclaje como economía periférica de la renta petrolera dejó abierto un boquete que sin más ni más se erigió en la principal razón dela crisis económica actual.

Sin embargo, la fabricación de tácticas para demoler a un proceso político adquiere una nueva escala sumamente peligrosa. La utilización de programas de manipulación a través de redes sociales para alterar de manera interesada conductas, generar revueltas, falsos positivos y demás “justificaciones” para una intervención, ya no solo se circunscriben al caso Venezuela, sino que colocan en riesgo a América Latina.

El llamado realizado por el Presidente Maduro a la construcción de un espacio mundial de dialogo por la paz no es un capricho sin base, sino que responde al cada vez más preocupante resurgimiento de unos retorcidos nacionalismos mezclados con fascismo, racismo, xenofobia y otros flagelos que creíamos ya superados pero reaparecen como amenaza, ahora llevada a nuestra región.

Esta nueva ola burguesa, que utiliza como medio de comunicación predominante las redes sociales, cada vez más se parece a los nacionalismos de inicios del siglo pasado, que con mucha violencia lingüística y política llegaron al poder para sembrar el terror. En esta época América Latina se ha convertido, junto a una ola de migrantes de varios países, en el chivo expiatorio de la crisis de la lógica del capital, que todos los días genera pobreza, miseria, hambrunas, genocidios de pueblos enteros, saqueo, explotación y expoliación, sin mayores quejas ni declaraciones de “crisis humanitarias”.

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Barack Obama deportó 800 niños hacia la frontera mexicana en el 2016.

Esta ola, que desprecia a los refugiados encerrados en ghettos en Francia o Alemania, que olvida los más de 5mil muertos en el mar mediterráneo, que buscaron salvar sus vidas ante la invasión y el saqueo de sus países (Irak, Afganistán, Libia, Siria, entre otros); que deporta, como Obama lo hizo en 2016, a más de 800 niños hacia la frontera mexicana, sin mayor ruido mediático; hoy se está convirtiendo en una amenaza para el mundo y para la sostenibilidad de los estados nacionales. Y los países del sur del mundo son los primeros afectados.

La declaración de América Latina como una zona de paz y libre de armas nucleares nos coloca en situación de peligro, no por la declaración, sino por la apetencia de recursos que son el único interés de esta nueva ola burguesa. Los mecanismos de comunicación e integración deben dimensionarse urgentemente ya que el bloqueo económico actual contra la República Bolivariana de Venezuela, encabezado por el poder imperial estadounidense, es apenas la punta de un iceberg que va más allá de la simple sustitución o no de un gobierno.

Resulta fundamental, sumado a los esfuerzos definitivos por salir de una crisis interna de terribles consecuencias sociales, avanzar en nuevos métodos y nuevos argumentos de comunicación. El uso de las redes sociales para una guerra contra informativa, de aquellas falacias que como verdades son vertidas en su torrente sanguíneo tecnológico, se vuelve algo imprescindible si pretendemos garantizar en el futuro nuestra sostenibilidad como Estado, cuestión no exclusiva para nosotros.

Debemos tener claridad que este proceso de reacomodo burgués e imperial toca a nuestra región directamente, y no precisamente para bien, por más que algunos cachorros vayan y meneen sus colas al tongonear del amo del norte. El ejemplo más palmario es México cuyas relaciones carnales con EEUU, durante los últimos 30 años, se encuentran ahora con medidas que los afectan y los desprecian como gentilicio. Si así es con ellos, ¿que dejará para el resto de países o apenas para los movimientos progresistas, de izquierda o nacionalistas latinoamericanos?

La alerta esta dada. La acción en todos los ámbitos y con nuevos códigos comunicacionales es urgente. La paz del país y la región está en juego.

@walterjoseortiz

Politólogo Promoción “Simón Bolívar” UCV, con componente docente en la UNEFA

 

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